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Art of lie Capítulo 07. Lo que se tiene que hacer

 

Muchas noches pase pensando en cómo fue que las cosas terminaron así: un estafador, un ladrón, una asesina a sueldo, una agente de la INTERPOL, una camarera, una actriz, una anciana adinerada y un guardia de seguridad, todos en el mismo lugar para el mismo evento y una simple pregunta: ¿Por qué?

Por desgracia, esa respuesta no se encuentra oculta en esta historia, pero es necesario decirlo de una vez: todo esto no fue casualidad.

Pero tranquilos, no es necesario saber eso (por ahora) para comprender el desenlace y caída del Le Sourire de la Fortune.

 

14 de febrero.

El escenario del teatro en el ala este del casino estaba preparado para el gran evento: el concierto de Kite para la recaudación de fondos. Los invitados internacionales estaban comenzando a llegar, era difícil decirle que no a Beatrice Dupont, por lo que casi todos los invitados fueron.

 

Kite se encontraba tras bambalinas, estaba preparado para lo que estaba por ocurrir, aunque eso no significaba que no tuviera miedo de eso; sería una situación increíblemente difícil y peligrosa pero si quería obtener el Lumiere de Paris tendría que seguir las ordenes de Reza.

 

Ariana se encontraba en el restaurante del casino, su presencia no era requerida hasta después, por lo que podía relajarse mientras tanto, pero algo rondaba la mente de la modelo: ¿Quién era Reza realmente? Era una pregunta que le preocupaba. Sin duda era un joven increíblemente inteligente y despiadado cuando se trata de su trabajo pero había algo que no terminaba de cuadrar, esto resultaba extrañamente entretenido para Ariana quien sonreía con cada teoría loca que cruzaba su mente.

 

Julia y Alexandrine estaban en la habitación de esta última mientras se terminaba de arreglar para asistir al evento del teatro.

La agente de la INTERPOL no recibió ninguna respuesta de Reza, por lo que ya no tenía ningún inconveniente en atrapar al estafador en la escena.

Julia le entregó un audífono a Alexandrine, era muy pequeño y casi invisible.

    Con esto podremos hablar y escuchar todo lo que pase en el teatro. — Explicó Julia. — Yo estaré fuera monitoreando todo junto a los demás agente que ya se encuentran en los alrededores.

Alexandrine Boudelair se veía emocionada.

    ¿Algo en lo que deba enfocarme mientras estoy ahí?

    Si, encuentra a Beatrice Dupont y a Reza, cuando lo hagas, no los pierdas de vista. Es fundamental que podamos ver cada uno de sus movimientos, para eso tendrás que decirnos cuando hagan algo extraño.

La actriz se veía impaciente y emocionada, sin duda, esperaba la caída de Reza con este evento.

 

Elie Blanc se encontraba sirviendo las copas y atendiendo a los apostadores en el casino como hacía todos los días, pero su mirada se desvió y se percató de la presencia de Dupont y Belmont, quienes estaban mirándola fijamente.

La camarera se acercó con algo de fastidio en su mirada, era obvio que la anciana quería algo de ella y siempre resultaba molesto al final.

    ¿Necesita algo señora?

    Si, necesito que atiendas a los invitados del teatro en el evento de hoy? — Explicó Dupont.

    ¿Por qué yo?

Dupont arqueo las cejas en señal de fastidio, Belmont lanzó un largo suspiro antes de contestar.

    Porque yo estaré atendiendo a… otros clientes, y la señora Dupont no puede quedarse sola.

Belmont se veía realmente enfadado y cansado, habían sido días muy pesados para el jefe de seguridad.

    Bien… veré quién me puede remplazar aquí y voy para allá.

Dupont asintió y se fue en dirección al teatro mientras Elie lanzaba un largo suspiro lleno de fastidio.

 

Finalmente, después de tantos años desde ese incidente, puedo narrar la verdad de lo que ocurrió en el caso del Casino Le Sourire de la Fortune.

En su momento, se dijo que había ocurrido un accidente el cual involucró a grandes figuras de todo el mundo y esto llevó al cierre del lugar, pero tras investigar esta y otras seis historias en un lapso de tiempo de 15 años, finalmente puedo narrar la verdad.

Ahora cuento con casi 35 años, cuando escuché del incidente del Le Sourire de la Fortune, tenía 19 y era un reportero novato. ¿Quién hubiera pensado que un simple periodista sería capaz de descifrar la verdad de un caso el cual fue sellado por la policía francesa y por la mismísima INTERPOL?

Así, se levanta el telón de la historia de Reza Smith y entramos al clímax del incidente del Le Sourire de la Fortune ese 14 de febrero.

 

Dieron las seis de la tarde, el teatro del casino estaba en su máxima capacidad. Gente importante de todo el mundo se encontraba en el lugar: actores, cantantes, políticos, personajes con muchísima influencia, todos para el evento de caridad y el concierto de Kite Starfield.

Alexandrine se encontraba en una de las entradas viendo todo su entorno, había muchos conocidos para ella por lo que prefirió no acercarse. De cualquier forma, esto era parte del plan y simplemente era necesario aguardar a que “todo” iniciara.

    “Estamos en posición” — Escuchó Alexandrine desde el auricular que Julia le dio. — “¿Todo bien a dentro?”

    Por ahora, — Dijo Alexandrine en voz baja. — ¿Algo raro afuera?

    “Nada” — Julia se escuchaba frustrada. — “¿Cómo rayos se realizará una transacción de 100 personas y cientos de miles?”

Un reflector se prendió y mostró entre la oscuridad a Beatrice Dupont en su mesa predilecta; ella llevaba un hermoso vestido de gala oscuro adornado perfectamente con el Lumiere de Paris en su cuello.

    Damas y caballeros, — Empezó a hablar la dueña del casino. — Me complace mucho su presencia en este humilde teatro para nuestro evento de recaudación de fondos para el cuidado del medio ambiente.

Las personas presentes comenzaron a aplaudir.

    Que hoy, siendo 14 de febrero, conocido coloquialmente como día de San Valentine, nos permita abrir nuestros corazones a lo que importa: Dejar un mejor futuro para aquellos a quienes amamos.

Julia escuchaba el discurso de Dupont desde los audífonos, le resultaba enfermizas esas palabras saliendo de la boca de ella.

De pronto, dos camiones grandes entraron por el estacionamiento del casino, el cual se encontraba en la parte trasera. Julia los notó y ordenó que investigaran, era probable que ahí estuvieran: o el dinero o las personas, de cualquier forma no podía arriesgarse, si resultaba ser dinero, Dupont podría argumentar que era para el casino y usaría sus contactos para corroborarlo; debía esperar…

    “Ten cuidado, Alexandrine”. — Explicó Julia. — “Dos camiones entraron al casino. ¿Has visto algo raro?”

    Si… un detalle… — Explicó la actriz mientras se movía un poco a la entrada a camerinos. — Se supone que este evento era exclusivo. Yo entré por ser amiga de Beatrice pero aun así hay gente de pie que no son parte del staff del casino.

Esto era interesante para Julia, posiblemente esos eran los compradores/vendedores.

    “¿Cuántas personas vez?”

    Al menos 10… ¿No es suficiente para que la INTERPOL entre en acción?

    “Quisiera, pero no es posible hasta tener algo concreto, sino, Dupont se escapará…”

Julia se cayó unos instantes.

    “Nunca te dije que yo era de la INTERPOL…”

Alexandrine sonrió ligeramente.

     Il semble que l'escroc ait été attrapé — Dijo Alexandrine antes de quitarse el audífono y destruirlo de un pisotón.

Julia corrió rápidamente en dirección al casino, había sido engañada por Alexandrine Boudelair. ¿Quién era esta mujer realmente? ¿Era parte del grupo de Reza o de los compradores/vendedores? No, no puede tener relación con el casino o los compradores, su objetivo era que capturara a Reza, ella es alguien ajena a todo esto.

La agente de la INTERPOL tenía que entrar al teatro, Alexandrine se había convertido en un peligro para los planes de captura.

Mientras tanto, Beatrice Dupont seguía dando su discurso.

    No puedo expresar cuanto agradezco la presencia de gente de gran renombre para este evento…

Antes de que Dupont pudiera terminar esta frase, un segundo reflector se prendió, esta vez alumbrando a Reza “Villeford” quien se encontraba en el escenario.

    Si, muchas gracias a todos por venir. — Dijo el estafador de una manera increíblemente teatral. — Que este día sea inolvidable para ustedes.

Dando una exagerada reverencia, Reza desapareció del escenario y Kite entró acompañado por la música de una banda que se encontraba en la parte trasera.

Dupont estaba increíblemente alterada por este suceso, mientras Alexandrine lanzó un leve silbido.

    Siempre te gustó hacer una entrada espectacular, Reza.

Mientras este sucedía, en la parte trasera del casino, dos camiones entraron y fueron recibidos por Belmont, este tenía una mirada de cansancio y fastidio, llevaba horas esperando.

    Disculpa la tardanza. — Dijo el conductor. — ha sido un día de locos, tuvimos que venir por una ruta más larga porque pusieron algunos retenes en el camino.

    Como sea… — Respondió Belmont tragándose su enfado.

El celular del jefe de seguridad del casino vibró, era un mensaje, las cosas se habían salido de control. Belmont lanzó otro largo suspiro.

    Abran los camines.

Los conductores abrieron la parte trasera y dejaron ver que dentro de cada camino había una cantidad insana de billetes.

    Muy bien. — Dijo Belmont mientras revisaba los billetes de un paquete al azar. — Díganles a sus jefes que pueden comenzar con la operación.

Regresamos con Reza, quien se encontraba sentado los camerino jugueteando con los productos de belleza que se encontraban ahí. Entonces, con una sonrisa burlona, el estafador volteó para ver a Beatrice Dupont, quien acababa de entrar al cuarto.

Si Dupont estaba enfadada, lo ocultaba muy bien detrás de un rostro serio.

    Debo decir que me impresionó tu valentía para hacer eso en el escenario. — Dijo la anciana. — ¿Cómo escapaste de los calabozos?

Reza encogió los hombros.

    Soy bueno escapando de lugares, es una habilidad especial que tengo.

De repente, se comenzaron a escuchar una gran cantidad de gritos provenientes del teatro.

    Parece que tu transacción a comenzado. — Dijo Reza poniéndose de pie.

    Pareces muy enterado de mis asuntos.

Reza dio una leve reverencia.

    Claro, es necesario para llevar a cabo mi plan. — Dijo Reza. — La INTERPOL creyó que el trato era una trata de personas a cambio de unos cientos de millones. 100 personas no valen tanto, debía ser otra cosa. Luego vi que en este teatro caben justamente 100 personas, entonces supe el detalle de que el casino tienen eventos abiertos para todo el mundo, excepto el de hoy el cual es para personas importantes y con poder, esos 100 si valen los cientos de millones.

Tu plan es tan bello y elegante… juntar a 100 personas de gran poder e influencia en el mundo para luego venderlos a un grupo criminal y ellos consigan mucho a cambio de pedir rescate por cada uno de ellos individualmente. Tú simplemente podrás alegar que este grupo se enteró del evento y se infiltraron sin que tú lo supieras, aun con la presencia de la INTERPOL.

Dupont simplemente dio una pequeña reverencia mientras Reza aplaudía.

    Me complace que un estafador de tu nivel sepa apreciar las buenas mentes.

    ¡Suficiente de esta estupidez!

De una de las puertas del camerino apareció Julia Miranda, apuntando con una pistola.

Dupont se veía sorprendida por la presencia de la mujer pero Reza estaba tranquilo, como si la hubiera estado esperando.

    Oh, detective, finalmente aparece. — Dijo Reza de forma burlona.

    Soy agente, no detective.

    Como sea, tienes dos opciones: querer atraparnos aquí a Dupont y a mi… — Explicó Reza. — o salir y derribar a los 10 hombres que se encuentran tomando de rehenes a 100 de las personas más poderosas del mundo.

Julia se enfadó porque era obvio lo que debía hacer.

Sin perder tiempo, la agente se dirigió a la salida de los camerinos.

    Cuatro de ellos cuidan las entradas principales, tres apuntan desde los costados y los que restan… bueno, usted puedes descubrirlo, detective.

Esta acción hizo que Dupont se sorprendiera mucho.

    ¿Acaso están locos? Es solo una mujer contra 10 asesinos despiadados…

Antes de terminar su frase, se escucharon disparos y de repente, muchos gritos. Kite entró al camerino un poco pálido.

    Esa mujer esta muy loca. — Dijo Kite con una sonrisa. — Derribó a todos los criminales con tiros certeros a la cien, solo dejó a uno vivo quien confesó de inmediato.

Una de las primeras cosas que investigué sobre el incidente del Le Sourire de la Fortune fue a Julia Miranda, antigua detective quien sirvió en la guerra de Irak como francotiradora, una puntería perfecta y unos nervios de acero a la hora de jalar el gatillo. Cuando volvió de la guerra, Julia fue reclutada por la INTERPOL para servir a un nivel internacional, el sentido de justicia de esta mujer fue lo que la hizo aceptar este trabajo.

Dupont palideció, cayó de rodillas al ver que su plan había fallado. ¿Había sido suerte? ¿Una estrategia bien planeada? Pero sobre todo: ¿Quién era ese estafador que con un plan maestro logró derrotar a Beatrice Dupont?

    Cuando te atrapé en el calabozo… ¿Tú querías ser atrapado? — Preguntó Dupont con una expresión de epifanía.

Reza sonrió.

    Claro, que mejor forma de ejecutar un plan que dándole falsa creencia de poder al contrincante.

Sin duda, la soberbia de Beatrice Dupont fue una de las bases para su derrota.

Kite caminó hacia Dupont y con un tirón, le arrancó el Lumiere de Paris del cuello.

    No puedo irme sin esto. — Dijo el muchacho.

    Bien, es hora de correr, la policía y la INTERPOL llegaran en cualquier momento. Es mejor que te quedes aquí y finjas ser una de las víctimas. — Dijo Reza.

    Que así sea, fue un placer, señor estafador. — Dijo Kite mientras regresaba al escenario.

Reza salió corriendo en dirección al estacionamiento, pero Dupont no dejaría que las cosas terminaran así de fácil.

Cuando el estafador llegó al lugar, se percató de que Julia Miranda se encontraba ahí.

    ¡Alto ahí, Reza! — Gritó la agente apuntándole al estafador. — ¡Estás arrestado!

Reza mostró una sonrisa burlona.

    ¿Bajo que cargo, detective? — Preguntó Reza con inocencia. — No he cometido ningún crimen. Dupont se encuentra en los camerinos. Ella si es culpable de muchas cosas.

Era cierto, Reza no había cometido ningún crimen todavía, no había razón para arrestarlo, ¿o no?

    Tengo tu confesión desde el momento en que nos conocimos. — Dijo Julia mientras sacaba su celular y reproducía un audio.

    “Eso sin duda es mucho dinero, parece ser que fue buena idea escoger a esta mujer como mi siguiente blanco.” — Era un audio de la conversación de Reza y Julia el 9 de febrero.

Reza encogió los hombros.

    Una cosa es admitir un plan para cometer un crimen y otro es cometerlo, yo no he hecho nada.

    Tal vez, pero es suficiente para arrestarte y al investigar tu pasado, podremos encontrar todos los crímenes que has cometido, incluyendo el robo de la herencia del abuelo de Alexandrine.

Reza río al escuchar esto último.

    Oh, detective, esperaba más de ti. Alexandrine Boudelair es una estafadora al igual que yo. — Explicó Reza. — Ha robado, mentido y engañado para conseguir dinero y fortuna. Ella no era nieta del anciano, ella solo está enfadada conmigo porque le gané en esa estafa en noviembre. Si no me crees, explícame algo: ¿Por qué solo hay un camino con el dinero cuando debían ser dos?

Era cierto, solo había un camino en el estacionamiento.

    Así que es verdad lo que creía, gracias por confirmarlo, Reza. — La agente no parecía haber perdido la compostura ante esta información, esto preocupó un poco al estafador. — Ahora tengo tu confesión del crimen de noviembre y una causa para arrestar a Alexandrine Boudelair.

Julia guardó el celular y de su bolsillo trasero sacó una grabadora la cual estaba prendida. Reza mostró genuina sorpresa al ver este astuto movimiento de la agente de la INTERPOL.

    Vaya, parece que te subestimé. — Dijo Reza alzando las manos en señal de rendición. — No esperaba que usaras esa clase de tretas.

    A veces hay que usar las tácticas de tu enemigo para lograr algo bueno. — Julia volvió a guardar la grabadora, todo esto lo hizo sin dejar de apuntar a Reza con su pistola. — Ahora, al suelo. Estás arrestado.

Se escuchó unos aplausos desde la entrada del estacionamiento, era Beatrice Dupont.

    Y yo que pensaba que tendría que matar al maldito estafador… — Dijo la anciana con una sonrisa macabra. — Me ahorró mucha tortura para él, agente.

La mira de la pistola de Julia alternaba entre Reza y Dupont.

    No seas tan engreída, Dupont. — Dijo Julia. — Tú también estás arrestada, por crímenes mucho peores que los de Reza.

    No lo creo, querida. — Respondió Dupont con burla en su voz. — Aún tengo dos cartas bajo la manga.

De atrás del camión que estaba en el estacionamiento, salió Belmont con gran velocidad. Julia reaccionó rápido, pero no tanto como para vencer la velocidad del jefe de seguridad del casino.

Con rápidos movimientos, Belmont desarmó a Julia y la sometió en el suelo.

    ¡Maldito! — Gritó Julia. Estaba tan enfadada que mostró en su totalidad su acento texano mientras hablaba en inglés.

Belmont sacó unas esposas de la chaqueta de la agente y la esposó en el suelo. Luego tomó el celular y la grabadora de la detective.

    ¡Eso no te servirá de nada! — Gritó Julia. — ¡Solo tengo grabaciones de Reza, no de tu jefa!

Belmont tomó otro par de esposas que tenía la agente y se acercó a su jefa.

    Buen trabajo, Belmont. — Dijo Dupont con aire de alegría en su voz. — Hay que escapar lo más rápido posible…

Antes de terminar la frase, Belmont sometió a Dupont y, al igual que a Julia, la esposó en el suelo.

    ¡¿Qué demonios estás haciendo?!

    Toma, imbécil. — Dijo Belmont mientras le lanzaba tanto el celular y la grabadora a Reza. — La próxima vez, no vuelvas a ser tan idiota frente a mujeres lindas.

    Lo siento, lo siento… — Dijo el estafador son una sonrisa infantil mientras tiraba los dos aparatos al suelo después de sacarle las memorias y romperlas a pisotones. — La subestimé.

Dupont y Julia se veían increíblemente sorprendidas por esta situación.

    Es… ¡¿Belmont es tu cómplice?! — Preguntó con sorpresa la agente al ver esta interacción.

    Por favor, — Belmont se veía enfadado. — Jamás sería cómplice de un cabeza hueca como Reza.

    Exacto. — Río el estafado al pasar su brazo sobre el hombro del “jefe de seguridad”. — Él es mi socio en el crimen y mi mejor amigo.

Belmont “Roux”, sin duda alguna, uno de los estafadores más importante de nuestra época (junto con Reza). Mejores amigos desde “siempre”. Todas las estafas de Reza se realizaban con al menos una persona involucrada: esa persona era Belmont.

Puedo asegurar que en el incidente del edificio Chrysler en año nuevo, Belmont era la persona extraña que acosaba a Angélica.

Reza caminaba de manera infantil hacia el camino para manejarlo mientras Belmont se dirigía al asiento del copiloto sobándose la parte trasera del cuello.

    Este trabajo me dejó muerto… — Se quejó Belmont. — Me iré de vacaciones.

    Lo se… — Dijo Reza al subirse al camión. — Yo iré a ver a mi querido hijo. Por cierto, detective, no intente buscar pruebas de nosotros o Alexandrine en las cámaras, Belmont las desactivó gracias a que es el “jefe de seguridad”.

Reza comenzó a manejar y junto con Belmont y el camión lleno de dinero, dejaron el edificio.

Julia y Dupont se quedaron solas. La primera se sentía impotente por haber sido derrotada por Reza y porque él fue quien realmente capturó a Beatrice y sacó a la luz la oscuridad del Le Sourire de la Fortune.

    Esto no se quedará así… — Dijo Dupont con ira que se podía ver en su mirada. — ¡Ve tras ellos y mátalos!

De la oscuridad del estacionamiento, una motocicleta se prendió y con gran velocidad, salió del edificio con la intención de matar a Reza y a Belmont.

Julia no pudo ver quién era esa persona.

 

Tanto Reza como Belmont manejaba con cierta calma por las calles de París. Su último objetivo era salir de la ciudad al cruzar el Sena sin ser vistos por nadie, por suerte, Belmont cambió la matrícula del camión el cual era un modelo increíblemente común y ya era de noche. Sería muy difícil que la policía pudiera dar con ellos.

    Auch… — Reza se quejó mientras manejaba. — Todavía me duele la golpiza… ¿Enserio tenías que ser tan duro conmigo?

    No te quejes. — Dijo Belmont mientras prendía un cigarrillo. — No era necesario que le dijeras a Dupont cuál era nuestro objetivo, tenía que callarte y romperte la cara fue la única idea que se me ocurrió.

    Era necesario… — Dijo Reza con fastidio. — Necesitaba que me atrapara y darle todo el control para que se confiara y bajara sus defensas. Se confió tanto que aunque le di el nombre de Julia, no hizo nada contra ella.

Belmont no dijo nada, era cierto.

Entonces, se escuchó un disparo. Esto sorprendió a los chicos en el camión. Al ver por el retrovisor, y a pesar de que ya eran las ocho de la noche, se percataron de una motocicleta que iba a toda velocidad detrás de ellos y quien la manejaba era la mesera del casino: Eliette Blanc.

    ¡¿Qué rayos?! — Reza se sorprendió increíblemente por esta situación.

    Así que ella es la matona de Dupont. — Dijo Belmont con genuina sorpresa. — Siempre la consideré algo lenta y aburrida…

    Cuando me contaste lo del asesinato del agente, sabía que debía haber alguien que hiciera el trabajo sucio. Obviamente no eras tú, pero no esperé que fuera ella. — Reza comenzó a manejar más rápido y un poco más furtivamente.

    ¿Podremos escapar de ella?

    ¿En un camión lleno de dinero? No. — Dijo Reza sin dejar de sonreír. — Pero descuida, esto ya lo tenía contemplado.

De una de las calles alternas por las que iban manejando Reza y Elie, apareció otra motocicleta, esta iba manejada por Ariana, quien llevaba un casco para ocultar su identidad.

La modelo/asesina se acercó a Elie lo suficiente como para darle un cuchillazo en el brazo. Esto la hizo caer del vehículo.

Los chicos vieron esta rápida escena desde los retrovisores. De pronto, el celular de Reza comenzó a vibrar. Belmont lo tomó y revisó el mensaje que le había llegado.

    Es Ariana, pregunta si debe matarla.

Reza recordó ciertas frases que Elie le dijo en el casino: “simplemente debo seguir órdenes y ya" y "me da para vivir"

El estafador le pidió a Belmont que llamara a Ariana.

    “Por favor, dale el teléfono a Elie, quiero decirle algo”. — Dijo Reza cuando Ariana contestó.

La asesina se sintió algo preocupada por esto, pero decidió aceptar la petición de Reza.

Ariana se acercó a Elie quien se veía lastimada pero en buenas condiciones. La camarera del casino se puso en guardia al ver a la motociclista acercándose pero vio que esta le ofrecía un celular por lo que acepto. Elie era una persona muy simple.

    ¿Bueno? — Contestó Elie tras tomar el celular.

    Dupont te mandó tras nosotros, ¿verdad? — Preguntó Reza.

    Así es.

    Ya no es necesario que sigas sus órdenes. Ella será arrestada y en unas horas, asesinada.

Hubo un silencio largo entre los dos.

    ¿Qué se supone que haga ahora? — Preguntó Elie. — Casi toda mi vida estuve detrás de Beatrice Dupont, siempre la odié, pero gracias a ella pude seguir viviendo.

Reza sonrió.

    Ese sentimiento de desconcierto y desesperación se le conoce como “libertad”. Puedes hacer lo que tu quieras de ahora en adelante. Para bien o para mal, es momento de que siguas tu propio camino porque Dupont ya no estará para ayudarte.

Elie cerró los ojos y sonrió ligeramente.

    que la fortune vous sourie — Dijo Elie.

    Merci. — Respondió Reza antes de cortar la llamada.

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