Debo admitir que jamás se me pasó por la cabeza que Ariana Fiore, la gran modelo de pasarelas e imagen publicitaria de sin fin de artículos para la moda fuera una asesina a sueldo. Al investigar más de ella, pude corroborar que muchos de sus viajes internacionales eran tapaderas para poder cometer los crímenes por los que se le pagaban; de cualquier forma, siempre escogía blancos que pudieran ser considerados “malvados” o “crueles”, ella fue considerada por muchas personas como la personificación de la justicia divina, principalmente por su gran belleza.
Un estafador, un ladrón,
una asesina a sueldo, una agente de la INTERPOL, una actriz de cine… ¿Qué
tenían todos ellos en común como para estar reunidos en el mismo lugar de
manera tan perfecta?
¿Destino? ¿coincidencia?
¿Manipulación de alguien? Solo puedo decir que la única razón por la que
comencé a escribir esta narración tras muchos años es simplemente porque
encontré la respuesta hasta hace poco.
12 de febrero.
Era difícil saber cuáles
eran los pensamientos de Julia Miranda después de ver a los compañeros de Reza:
un cantante de rock juvenil y una modelo internacional.
Las palabras no eran
necesarias para expresar la ira y enfado de la agente en cubierto, eso divertía
a Reza de una manera desquiciada; por su parte, Ariana se acercó a Julia.
—
Entiendo que usted es una agente de la
INTERPOL, — La modelo fue directa en sus palabras. — Beatrice Dupont asesinó a
mi padre y con su dinero logró evitar la cárcel. Quiero que eso cambie, quiero
que el peso de la justicia caiga sobre ella.
Julia Miranda no podía
entender muy bien la mirada de Ariana Fiore: sus ojos mostraban determinación,
un verdadero deseo de justicia, pero también había oscuridad, una malévola
intención detrás de sus palabras.
La agente de la INTERPOL
miró al muchacho, Kite se sorprendió pero recuperó la compostura rápidamente.
—
Yo me enteré de que Dupont usará mi
concierto como tapadera para un crimen muy oscuro. No quiero que mi espectáculo
sea utilizado de maneras perversas.
El chico mentía, era obvio
para Julia, está miró a Reza y él simplemente encogió los hombros.
Mucho trabajo por hacer,
tan poco tiempo.
El concierto se llevaría
a cabo en el teatro del casino, a las seis de la tarde, el 14 de febrero.
Tenían solo dos días para prepararse.
—
Entonces… — Julia tuvo que aceptar la
presencia de esos dos “invitados” de Reza. — ¿Qué sabemos del intercambio?
Estuve investigando con mis fuentes, pero ninguno puede explicarme a ciencia
cierta cómo ocurren estas transacciones.
—
¿Todas ocurren dentro del casino? ¿En el
teatro? — Preguntó Reza.
—
Solo las más importantes. — Explicó Julia.
— Las que no tienen tantos ceros se hacen por transacción bancaria, la cual
pasa por muchos bancos alrededor del mundo y les perdemos el rastro.
Kite se sorprendió por
este detalle.
—
¿No pueden hacer eso mismo con cualquier
cantidad de dinero?
—
Con cantidades de cientos de millones
sería muchísimo más difícil para ellos el ocultar la transacción por diferentes
bancos; la INTERPOL los encontraría de manera rápida.
Esta vez fue Ariana quien
preguntó.
—
¿Cómo pueden mover cantidades millonarias
en un evento público?
—
Ese es nuestro eslabón faltante. — Dijo
Julia encogiendo los hombros. — Sin ese detalle, no podemos realizar una redada
porque todo se oculta.
El cuarto quedó en
silencio.
Existían muchos detalles
los cuales podrían considerarse problemáticos, sobre todo para Reza. Si no
lograba conseguir que Julia atrapara a Dupont en el acto, entonces él sería su
“premio de consolación” e iría detrás de él. Debían descubrir cómo se realizaba
la transacción millonaria.
—
Déjenmelo a mí. — Dijo Reza. — Yo me
encargaré de obtener esa información.
No podían hacer nada más
que esperar a que el estafador lograra conseguir esa información. Entonces Kite
levantó la mano.
—
No se si es correcto preguntar, pero… ¿Qué
es lo que se esta comerciando bajo la mesa?
Julia guardó silencio,
parecía ser que Reza no les había dicho nada (aunque era más el hecho de que el
estafador lo había olvidado por su completa indiferencia al tema).
—
Trata de personas. Al menos 100. — Dijo
Julia lo más apacible que pudo.
Esto dejó halados a Kite
y a Ariana. Kite quedó pensando un momento, algo no estaba bien del todo aquí
con esa información…
—
¡¿Tráfico de personas?! — Ariana se veía
genuinamente asqueada. — Espera ¡¿El casino está comprando o está vendiendo?!
—
No lo sabemos, se ha mantenido muy oculta
esta transacción. Solo estamos enterados de esta poca información gracias a un
agente que dio su vida para que recibiéramos los datos que tenemos actualmente.
Reza encogió los hombros.
—
Detalles menores, yo me encargo de llenar
los huecos, esta reunión me ayudó a dar con lo que necesito.
A todos les molestó un
poco la indiferencia con la que Reza trataba el tema, pero no tenían más opción
que confiar en las habilidades del estafador para obtener información.
Sin más por hacer o
decir, todos dejaron la habitación, solamente se quedó Julia a solas con Reza
para decirle una cosa:
—
Roba el dinero que quieras pero al menos
preocúpate por las personas en peligro y esos dos a quienes reclutaste.
—
Solo tengo una preocupación en este mundo,
y por suerte, está lejos.
Julia le dio la espalda.
—
Tu hijo… ¿Se siente orgulloso de ti?
—
Si.
Reza desvió la mirada.
La agente salió de la
habitación del estafador y comenzó a caminar por el pasillo.
—
Disculpe… — Julia volteó al escuchar esa
voz, era Alexandrine Boudelair. — ¿Es usted… conocida de Reza?
Esta pregunta sorprendió
a Julia; ella conocía a Alexandrine por sus películas pero ¿ella de que conocía
a Reza?
—
¿Cómo lo conoce usted? — Preguntó la
agente con algo de duda.
—
Él… es una mala persona, me hizo algo
horrible el noviembre pasado… no quiero que le haga algo así de horrible a otra
mujer…
El rostro de la actriz
mostró fuerza y seriedad, pero también tristeza. Julia necesitaba saber lo que
ella sabía del estafador, tal vez así la ayudaría a atraparlo.
—
Por favor, le pido que me acompañe a
desayunar y me cuenta todo lo que sepa de Reza.
Me enorgullece el haber
descubierto esta conversación entre Julia y Alexandrine. Me tomó años armar el
rompecabezas que fue esa platica interrogando a los meseros y a las personas
que estaban sentadas a su alrededor, pero al final logré encontrar la conversación
correcta que estas dos mujeres, enemigas de Reza, sostuvieron esa mañana en el
Le Sourire de la Fortune.
Existía un evidente
silencio entre estas dos presencias tan grandes, eso fue por lo que las
personas lograron recordar lo poco que cada uno escuchó.
—
Debo decir… — Comenzó Julia la
conversación. — Que me sorprende que una persona del pasado de Reza se
encuentre registrada en el casino.
Alexandrine miraba
fijamente a Julia, su mirada estaba caída pero no significaba que no prestara
atención a su compañera.
—
Debo admitir que decidí seguir los pasos
de Reza después de lo que me hizo… — explicó Alexandrine Boudelair con una
tristeza en sus ojos. — Quería encontrar el modo de castigarlo por sus
crímenes…
Estas palabras y la
expresión de tristeza conmovieron a Julia Miranda.
—
Reza “Villeford”, “Smith” o como quiera
llamarse, es uno de los más grandes estafadores del mundo. — Explicó Julia. —
El arte de mentir es su credo, el engañar es su forma de vida. Sus estrategias
son tan elaboradas que aunque las autoridades sepan que él fue quien se robó
grandes cantidades de dinero, no existe forma de probarlo o todo parecía indicar
que fue realizado de manera legal, a través de engaños, claro.
La actriz asintió.
—
Lo sé, fui víctima de ese engaño. — Dijo
Alexandrine. — El noviembre pasado, mi abuelo falleció; era una persona
increíblemente adinerada y me había dejado todo su dinero. Pero Reza apareció: engaño,
contrató y mintió con tal de quedarse con la totalidad de la fortuna de mi
pobre abuelo cuando era obvio que no existía ningún lazo entre ellos.
—
Rata miserable.
Volvió a ocurrir un
silencio entre las dos.
—
Soy una agente de la ley. — Explicó Julia
de manera un poco vaga. — Estoy aquí para detener a gente aún más mala que Reza
pero tampoco quiero dejarlo ir.
—
¡Déjeme ayudar! — La sorpresa de Julia
ante la petición de Alexandrine fue evidente. — Quiero que un estafador como
Reza pague por sus crímenes.
La agente de la INTERPOL
pensó unos instantes: era peligroso involucrar a la actriz en esa situación,
pero si podía usarla y mantenerla fuera de peligro, entonces bien podría
intentarlo.
—
Si logras seguir mis indicaciones al pie
de la letra, Reza no pasará del 14 de febrero. — Dijo Julia Miranda.
—
Que así sea. — Respondió Alexandrine
Boudelair.
Un poco más en la tarde,
tanto Reza como Kite entraron al casino. La presencia del menor podría ser
sospechosa si está solo, pero al ir en compañía de Reza, podrían disimular un
poco.
—
Buenas tardes, Reza. — Se acercó Elie, la
camarera. — ¿Realizará sus apuestas?
—
Hoy no, Elie. — Dijo Reza. — Solo vengo a
acompañar al mocoso este. Quiere aprender sobre apuestas de casino y me ofrecí
a acompañarlo.
La camarera se sintió
algo confundida por esta afirmación.
—
¿No es raro que un menor esté interesado
en estas cosas?
Kite se sintió ofendido.
—
¡Oye! ¡Soy lo suficientemente mayor como para
viajar solo! ¡Obvio soy lo suficientemente mayor como para querer apostar!
Elie no pudo evitar
sentir algo de simpatía por lo adorable que era el berrinche del chico.
—
Bien, pero será su responsabilidad, Reza.
— Le explicó la camarera al estafador.
—
Tranquila, yo me encargo. — Reza se veía
extrañamente infantil. —por cierto, ¿Podemos hablar un segundo a solas?
La camarera aceptó y
mientras Kite miraba a las personas apostar en la mesa, Reza y Elie hablaban en
privado.
—
¿Tendrías una cita conmigo el 14 de
febrero?
—
No.
Fue tan rápido y directo
el rechazo que Reza sufrió que sintió un poco de dolor en su ego.
—
¿Tienes pareja?
—
No.
La respuesta de la
camarera fue tan directa y extrañamente indiferente que Reza sintió algo de
perplejidad.
—
¿No te intereso?
—
No realmente, a duras penas te conozco.
Esta mujer era demasiado
rara como para que Reza pudiera saber lo que pensaba.
—
Bueno… quería invitarte al evento de Kite
de ese día...
—
Ninguno de los dos podría ir. — Explicó
Elie. — Yo trabajo a esa hora en el casino y todas las Reservaciones están
dadas a invitados internacionales.
Reza se veía confundido.
—
¿Qué? Creí que los eventos del casino eran
de libre entrada.
—
Este no, solo figuras importantes vendrán
pues será un evento de caridad.
El estafador parecía
perder las esperanzas de tener una cita con Elie.
—
¿Qué necesito para tener una cita contigo?
— Preguntó de manera algo ególatra el estafador.
—
No lo sé, lo pensaré.
Diciendo esto, Elie se
fue a atender a los demás clientes en el casino. Reza lanzó un suspiro y volvió
con Kite.
—
Dime amigo… — comenzó Kite ha hablar sin
ocultar sus malvadas intenciones. — ¿Tú me enseñas a jugar o yo te enseño a
ligar?
Reza le dio un golpe en
la cabeza al chico.
Esto jamás se lo dijo a
Kite, pero en entrevista, Reza me confesó que sintió mucho interés por esa
capacidad auditiva que el joven cantante/ladrón tenía, era muy buena.
Pasaron un par de horas y
tanto Reza como Kite se sentían algo cansados. Uno enseñando a estafar en las
mesas y el otro intentando aplicar esas tretas sin ser descubierto fue mucho
para ambos.
—
Hay que irnos. — Dijo Reza mirando la
hora. — mañana será el día más difícil para nuestro plan.
Kite se veía confundido.
—
¿Qué no el día del golpe es el complicado?
—
Cuando se ha planeado bien el movimiento
de todos, el “golpe” es lo más fácil de todo.
Kite decidió ir a cenar
mientras que Reza caminó por el pasillo en dirección a su habitación.
Al doblar en una esquina,
se topó de frente a Belmont, con un bate de béisbol y a Beatrice Dupont.
—
No me agradan los estafadores. — Dijo
Dupont y con gran fuerza, Belmont golpeó a Reza con el bate, estrellando su
cabeza contra el muro y desmayándolo.

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