Pocas veces he tenido que imaginar una escena tan grotesca como la que ocurrió esa madrugada. Reza pasó uno de esos momentos que solo se creen que existen en las películas o materiales de ficción.
He visto países donde las
personas son asesinadas por ego de sus dirigentes o torturadas para confesar
crímenes que no cometieron, yo fui víctima de un trato así, así que puedo
empatizar un poco sobre la situación en la que el timador se encontraba en ese
momento.
13 de febrero.
Poco se podía decir de la
situación de Reza: Se encontraba encadenado, sentado en una silla en lo que
parecía ser un sótano bajo el casino. Era un lugar vacío y gris donde los
gritos no podían escucharse. Beatrice Dupont miraba desde la puerta de metal
mientras su jefe de seguridad, Belmont, realizaba el trabajo sucio.
Reza estaba amordazado,
por lo que no podía gritar muy bien cuando recibía golpes en los costados con
un bate de béisbol. Eran gritos ahogados que mostraban un dolor que era algo
que Dupont disfrutaba. Belmont se veía más fastidiado que emocionado por una
labor así. Sin duda, el estafador debía de tener algunos huesos rotos.
—
Deja contarte una historia. — Dijo
finalmente Dupont después de una hora de golpiza. — Hace mucho tiempo, existió
un hombre que cortejó a una mujer. El hombre era una persona cruel que hacía lo
imposible para obtener lo que quería; la mujer era estúpida, creía en las
personas y siempre era traicionada.
La
pareja se casó y tuvieron una hija, la cual aprendió una cosa: en este mundo,
los buenos solo sirven para alimentar al cruel y poderoso.
La
niña calculó por años el modo de obtener la fortuna de su padre y, sin
remordimientos, la hija mató a su madre, una mujer que le mostró amor y
compasión, algo que solo era debilidad para la hija.
Inculpó
al padre y ella heredó la fortuna de este para hacer su voluntad, todo gracias
a no ser, como dicen: “buena persona”.
Reza se veía cansado,
adolorido, a duras penas consiente; cuando estaba por desmallarse, Belmont le
pegaba con el bate.
—
Eres un hombre valiente, — exclamó Dupont
con una sonrisa burlona. — Pero eres bueno. Seguro eres un agente especial que
quieren acabar conmigo o algo por el estilo, como muchos otros lo han intentado
a lo largo de mi vida.
Dupont tomó con fuerza la
barbilla de Reza para que la viera.
—
Pero a mí no me importa la vida humana,
solo me interesa tener una buena vejez.
Dupont tronó los dedos y
Belmont le quitó la venda de la boca a Reza.
—
¿Quiénes son tus cómplices?
Reza tardó unos minutos
en cobrar fuerzas para responder.
—
Julia… Miranda y… Alexandrine… Boudelair…
La anciana quedó
sorprendida por esta afirmación.
—
Me sorprende que la actriz sea una de tus
piezas, más que la hayas entregado.
—
No hay… honor entre criminales… — sonrió
Reza un poco. — No me interesa atraparte… Quiero tu dinero…
Belmont golpeó a Reza con
el bate en el rostro, el estafador escupió sangre.
—
Gracias por tu devoción, Belmont, pero lo
necesito vivo todavía. — Dijo la anciana Dupont con una sonrisa cruel. — ¿Cuál
es tu plan para robarme ese dinero?
Antes de caer desmayado,
Reza sonrió ligeramente y dijo:
—
No tengo idea…
El restaurante del casino
estaba algo vacío, entre los presentes se encontraban dos rostros familiares:
Julia Miranda y Alexandrine Boudelair.
Esta vez no se
exactamente qué dijeron pero si se de qué hablaron, así que discúlpenme por
inventar la conversación que estoy a punto de redactar, pero les aseguro que la
temática es exacta.
—
¿Entonces cuál es el plan para atrapar a
los criminales? — Preguntó Alexandrine con mucha emoción y entusiasmo. Parecía
muy interesada en conocer el plan que Julia había ideado.
—
Es claro que el intercambio ocurrirá el
día de mañana durante el concierto de Kite Starfield. — Explicó la agente de la
INTERPOL. — así que no me queda más opción que usarte.
Alexandrine se veía
increíblemente sorprendida por esta afirmación, Julia explicó con mayor detalle.
—
Deberás asistir al evento de mañana. Yo
estaré preparando la entrada con agentes de la INTERPOL, no permitiré que
agentes franceses (posiblemente corruptos) intervengan.
Te
daré un comunicador y cuando ocurra un suceso extraño, nosotros entraremos en
acción. Realizaremos una redada donde arrestaremos a los involucrados del
crimen de mañana y de paso a Reza.
La actriz se veía algo
asustada.
—
¿No pueden poner cámaras o micrófonos para
eso?
—
Por desgracia el teatro tiene un alto
nivel de seguridad, más ahora que está a un día de realizar un intercambio
multimillonario. — Explicó Julia. — Por eso te necesitamos ahí.
Tomando aire para
tranquilizarse, Alexandrine Boudelair mostró una mirada de determinación.
—
Si es para detener a criminales como Reza
o gente malvada del casino, estoy dispuesta a todo.
Julia sintió admiración
por la resolución de la actriz.
Ariana y Kite caminaban
por las calles de Paris, la ciudad luz les resultaba algo encantadora,
principalmente al ir a la orilla de río Sena, era bueno salir del casino de vez
en cuando, aun cuando sus mentes estaban completamente en ese lugar.
Era más de medio día y
aun no recibían noticias de Reza, muchos de sus planes estaban atados a que el
estafador apareciera, tanto la asesina como el ladrón estaban teniendo
problemas para entender qué había pasado con él.
—
¿Crees que haya escapado? — Preguntó Kite
casualmente mientras miraba el Sena.
—
Es demasiado engreído como para eso. —
Respondió Ariana — No, o sigue investigando o lo atrapó Dupont y su guardia personal,
el tal Belmont.
Era factible pensar que
Dupont pudiera atrapar a un estafador fácilmente, ahora tanto el cantante como
la modelo se sentían algo inseguros con sus planes; se sentía un aire opresor
entre los dos, pero Kite siempre fue un infantil optimista quien era capaz de
animar a cualquier persona.
—
Habrá que esperar, — Dijo Kite encogiendo
los hombros y sonriendo infantilmente. — Por ahora vayamos a una cafetería,
tengo hambre y quiero algo dulce.
Ariana notó las
intenciones del muchacho y se sintió aliviada por ello, era necesario que se
relajaran, por lo que la modelo asintió en señal de afirmación.
Caminaron un rato hasta
encontrar un bonito lugar desde donde podía verse el Arco del Triunfo.
Era un lugar pequeño pero
con mucho encanto, completamente francés, parecía sacado de un cuento de hadas.
Aunque se encontraba en una zona turística, el lugar estaba casi vacío, solo se
encontraba una persona leyendo el periódico en el cual Ariana alcanzó a leer
sobre el concierto de Kite en el Le Sourire de la Fortune.
—
¿Cómo un ladón terminó convirtiéndose en
cantante de rock? — Preguntó la modelo mientras se sentaban en una mesa.
—
Vaya, por qué crees que primero fui
ladrón? — Preguntó Kite mostrando una infantil sonrisa.
—
Intuición. — Ariana tenía la mirada perdida
mientras respondía. — He tenido clientes que tienen una mirada parecida a la
tuya, personas que fueron obligadas a subir desde lo más bajo.
Kite miró por encima de
los edificios, el cielo estaba despejado, pero en su memoria, solo había nubes
negras.
—
No hay mucho que decir… — Dijo el ladrón
sin borrar su sonrisa, aun cuando su tono de voz era completamente opuesto. —
Soy huérfano, tirado a la calle y teniendo que sobrevivir como sea posible, muy
normal de donde vengo.
Cuando
cumplí 10 años, un hombre decidió ayudarme. Me dio casa y comida, pero a cambio
tenía que robar para él. Es un hombre rico, excéntrico, engreído y muy
solitario, me dio pena.
Gracias
a su dinero fue que me convertí en cantante; dijo que era muy guapo y tenía una
gran voz, esto era perfecto para sus planes de robo. Por ello es viajo por el
mundo como cantante pero trabajo como ladrón para ese hombre.
Ariana escuchó
atentamente la historia de Kite, sentía empatía por el muchacho.
—
¿Fue él quien te pidió robar el “Lumiere
de Paris”?
—
Si. Quiere agrandar su colección de
joyería. — Kite rio un poco.
—
Entonces no hay tiempo que perder.
Esa voz vino de la
persona quien estaba leyendo el periódico, el cual puso sobre la mesa y tanto
Ariana como Kite vieron a Reza, quien estaba golpeado, pero con el ánimo de
siempre.
—
¡Por dios! ¿¡Qué te pasó!?
—
Lo necesario, ahora ya se como realizar el
golpe. — Dijo el estafador mientras sonreía. — Será mejor que pidan mucha
comida y bebida porque planearemos el golpe de mañana.

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