Mientras investigaba los incidentes que ocurrieron en el “Le Sourire de la Fortune” durante la estadía de Reza “Villeford”, me fue imposible ignorar algunos detalles del pasado de este lugar: un punto de encuentro para realizar transacciones monetarias del mercado negro y una operación de lavado de dinero en el cual se podía realizar fácilmente en el casino.
El blanco de Reza era el
robar el dinero de un trato de venta de esclavas al casino. En su momento no
entendí realmente por qué el casino necesitaría esclavos, investigué y jamás di
con información de que Beatrice Dupond, la dueña del Le Sourire de la Fortune,
tuviera negocios de ese tipo, pero todo cayó en su lugar cuando continué
investigando sobre los movimientos de Reza en ese casino manchado de sangre.
10 de febrero.
Por ahora, iniciaré la
narración de este día de manera diferente. En lugar de seguir los pasos de
Reza, quisiera enfocarme en una huésped que llegó esa mañana al casino.
Era mediodía, un taxi se
detuvo frente a la entrada del Le Sourire de la Fortune y una hermosa mujer
salió de él. Era de cabello rubio casi platinado, corto. Llevaba un hermoso
vestido blanco que la hacía verse todavía más hermosa de lo que era.
Si escucharon hablar del
incidente de San Valentine en el casino parisense, entonces sin duda escucharon
el nombre de Alexandrine Boudelair, la actriz de cine francés quien se
encontraba en el lugar de los hecho durante esa trágica noche.
La dama entró al casino y
se registró con la recepcionista.
—
Una habitación, por favor. — Dijo
Alexandrine con una elegancia y alegría que podían darle una sonrisa a
cualquiera.
—
Si, nos queda una habitación disponible. —
Dijo la recepcionista después de revisar. — Todo está reservado por el evento
de San Valentine.
—
¡oh! Parece que tuve mucha suerte. — La
alegría de Alexandrine era contagiosa. — Disculpe la indiscreción, quería saber
si mi amigo ya se había registrado, se llama Reza…
La recepcionista
reaccionó de inmediato pues Reza le había dejado una impresión fuerte el día
anterior.
—
Si, el señor Villeford se registró ayer.
Hubo un extraño silencio
por parte de Alexandrine.
—
¡Que alegría! Entonces espero poder verlo
pronto.
Diciendo eso, la actriz
se alejó de la recepción seguida por un botones quien llevaba consigo una
maleta grande llena de ropa y algunas joyas.
No puedo decir mucho de
los pensamientos de esa mujer mientras estuvo en el casino, lo único que puedo
comentar es que las personas vieron a la actriz recorrer el casino de arriba
abajo, buscando…
Mientras Alexandrine
busca, volvamos con Reza, quien se encontraba en las mesas apostando, su suerte
parecía ser buena pues (según me dijo él) contaba cartas pero disimulaba
perdiendo de vez en cuando para no levantar sospechas.
—
Aquí tiene, señor Villeford.
Esto vino de una camarera
quien le llevó a Reza un vaso de Wiski. Esta mujer era atractiva: tenía cabello
negro corto que hacía que sus ojos carmesí resaltaran de más; no se veía mal,
incluso quedaba bien con su uniforme el cual era una camisa blanca de manga
larga y una falda de color negro.
—
Por favor. — Dijo el estafador mientras
tomaba su bebida. — Llámame Reza, después de todo quiero que estés conmigo toda
mi estancia dándome alcohol.
—
Entendido. — Dijo la camarera con una
alegre sonrisa.
—
Disculpa, ¿cuál es tu nombre? No quiero
ser tan informal con tan elegante dama.
—
Eliette Blanc. — Dijo la camarera. — Si
desea, puede llamarme Elie.
Reza sonrió y la camarera
se alejó. Mientras el estafador la veía, se percató de alguien que no debía
estar ahí: Kite Starfield, el cantante menor de edad.
Siguiendo la mirada del
muchacho, se percató que el muchacho estaba viendo a Beatrice, la anciana se
encontraba caminando entre las mesas y máquinas inspeccionando que todo
estuviera en orden; junto a ella se encontraba su fiel perro guardián y jefe de
seguridad: Belmont.
Debo admitir que me tomó
tiempo entender el razonamiento de la siguiente acción de Reza, no le di lógica
hasta unos meses después, cuando comprendí el trato que se realizó.
Reza se levantó de la
mesa en la que estaba jugando y caminó de manera natural hacía las máquinas
tragamonedas, justo la que estaba junto al joven cantante.
El estafador se sentó,
Kite se sorprendió y estaba a punto de levantarse e irse.
—
Si te mueves un centímetro, Belmont te
verá y sospechará de ti. — Dijo Reza sin voltear a ver al muchacho, este se
sorprendió y decidió quedarse en donde estaba.
—
¡¿Qué rayos quieres?! — Preguntó el
muchacho de manera muy vulgar.
—
Tus actos me afectan. — Respondió Reza. —
Desde ayer no le quitas la mirada de encima al collar de diamantes de la
anciana Dupont.
Kite sonrió de manera
arrogante.
—
Ese collar de diamantes es el “Lumiere
de Paris”, una de las joyas más grandes e imponentes de Francia.
—
Quieres robarlo… — Dijo Reza mientras
metía dinero en la máquina tragamonedas. — Lo siento pero no puedo permitirlo.
Mi objetivo es 10 veces más valioso que tu simple collar.
El muchacho se sintió
ofendido por esta comparación.
—
Ese collar es la vida para la anciana, robarlo
sería un completo gusto para mí.
Debo confesar que al
principio no le di gran importancia a la presencia de Kite Starfield en el
casino; su participación ante el público se limitó a ser el cantante durante el
evento de San Valentine, pero al investigar más a fondo este y algunos casos futuros,
noté que tanto Reza como Kite coincidían en muchas ciudades del mundo, esto no
podía ser coincidencia, por eso me encargué de regresar al incidente del Le
Sourire de la Fortune y llené los espacios que este joven ladrón disfrazado de
cantante internacional había dejado en mi investigación.
—
Para ti es simplemente diversión, — Dijo
Reza, sentía que hablaba con un niño (algo que realmente hacía), — Para mí es
trabajo y mi forma de vida. Si intentas hacer algo, alarmarás a Belmont y la
seguridad del casino se intensificará.
El joven ladrón se puso
malhumorado.
—
¿Qué piensas hacer para detenerme?
¿matarme?
Reza se enfadó.
—
Yo no mato. Simplemente te entregaría a
Belmont para que acabe con tu existencia.
Hubo un silencio entre
los dos; Kite enfadado por haber sido descubierto por alguien que se notaba era
más hábil que él y Reza quien pensaba qué hacer con este niño.
Tal vez había una
solución.
—
A medianoche ve a mi habitación. — Dijo
Reza. — Puede que me sirvas de algo y tú logres tu deseo de robar el collar.
Kite pensó en sus
opciones, no parecía que tuviera muchas, por lo que estaba dispuesto a escuchar
al timador y ver si le convenía su plan o no.
El ladrón se asomó y vio
que ni Beatrice Dupont ni Belmont estaban más a la vista.
—
Estoy intrigado… — Dijo Kite mientras se
levantaba. — Iré y escucharé lo que tengas que decir.
El joven ladrón comenzó a
caminar hacia la salida.
—
Pero más te vale no quieras cogerme, a mí
solo me van las mujeres. — Dijo el ladrón burlonamente mientras salía
corriendo.
Reza quedó enfadado por
ese comentario.
—
¿Por quién demonios me tomas?
La vista del timador se
desvió al otro lado del salón y vio que desde la entrada se encontraba
Alexandrine Boudelair.
La actriz finalmente
había encontrado a Reza y este la reconoció al instante.
Tanto la actriz como el
timador caminaron hacía una mesa de Blackjack en donde se sentaron cada uno a
un costado de la mesa, aun cuando solo estaban ellos dos.
El dealer de la mesa me
contó que tanto Reza como Alexandrine se veían calmados pero era claro que
había algo raro entre estos dos.
—
Un encanto verte de nuevo, señor
Villeford. — Dijo la actriz con una sonrisa encantadora, pero sin mirar a Reza.
—
Oh, el placer es mío, — Respondió el
timador, igualmente sin mirar a Alexandrine. — ¿Qué te trae a este encantador
lugar, querida?
Tanto Alexandrine como
Reza tuvieron un perfecto 21 con sus cartas. El dealer comenzó a repartir
nuevamente las cartas.
—
Escuché de un encantador concierto el 14
de febrero, pensé que sería bueno para relajarme un poco. ¿Qué haces tú aquí?
Reza se pasó, sacó 24 y
Alexandrine tuvo 20. Comenzó un juego nuevo.
—
Estoy de vacaciones, nada como un casino
para gastar las ganancias de obtuve… principalmente el noviembre pasado…
Reza se detuvo en 19
mientras que Alexandrine sacó un 22, un último juego se realizó.
—
Que encanto… — Alexandrine se veía
concentrada. — Espero el casino no sea mucho para ti…
—
Sin problemas, siempre esta la suerte de
mi lado…
Tanto el timador como la
actriz se sorprendieron; ellos se quedaron en 20 mientras que la casa sacó 21.
Un reto, seguro pensó
Reza.
El timador se fue de la
mesa dejando a la actriz sola. Esta miraba a Reza alejarse mientras tomaba una
copa de champaña.
Reza volvió a su
habitación; la presencia de Alexandrine Boudelair era peligrosa, por eso fue
necesario que hiciera ese trato con el joven cantante.
No pasó nada importante
hasta la medianoche, Reza estaba acostado en su cama revisando su celular,
necesitaba todavía más información del casino.
Alguien tocó la puerta y
cuando Reza fue a abrir, vio a Kite usando un abrigo con capucha puesta para
que no lo reconocieran.
—
Aquí estoy, ¿Quieres llegar a un trato
conmigo? — El chico podía ser astuto en ocasiones.
—
Así es, — Respondió Reza. — Las cosas
acaban de complicarse para mi y necesitaré un par de cómplices.
Kite avanzó y se sentó en
la cama.
—
¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué estás
aquí?
El estafador miró por la
ventana mientras sonreía, veía el paisaje parisino de noche.
—
El 14 de febrero, durante tu concierto,
ocurrirá un intercambio monetario increíblemente grande, algo de venta de…
algo… no recuerdo bien.
Realmente no recordaba de
que era la venta, la vida humana significaba NADA para Reza.
—
¿Durante mi concierto? ¿Por qué?
—
Ni idea. — Dijo Reza encogiendo los
hombros. — pero si logramos descubrir cómo ocurrirá el intercambio, podremos
planear nuestros movimientos: yo les robaré el dinero y el collar de la
anciana.
El joven cantante se
quedó pensando, era demasiado bueno para ser verdad.
—
¿Cómo se que no me traicionarás?
—
Del mismo modo en que no se si tú me
traicionarás…
—
¿Quién más sabe de esto? — Preguntó Kite
con algo de intriga.
—
Una agente de la INTERPOL y posiblemente
una actriz famosa.
Kite se veía muy
desconfiado de trabajar con Reza, aun así, el estafado alzó un dedo.
—
Escucha lo que tengo que decir, si lo que
digo no te convence, puedes irte y no te delataré.
Reza comenzó a explicar
algunos aspectos de importancia que me reservaré por ahora.
Cuando el estafador
terminó, Kite simplemente asintió con los ojos cerrados.
—
Si lo que dices es verdad, entonces te
apoyaré y me apoyarás. Mañana me encargaré de investigar si lo que dices es
cierto.
El cantante se levantó de
la cama y se dirigió a la salida.
—
Espero, por el bien de los dos, que lo que
dices sea verdad.
Diciendo eso, el joven ladrón
salió de la habitación. Reza simplemente se quedó junto a la ventana, mirando a
la hermosa luna que se alzaba en el cielo nocturno parisense.

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