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Armagun Capítulo 09: Fuerza para proteger

 


Las cosas se habían complicado, pero, al mismo tiempo, se habían simplificado. Saber que Gate Keiter era la víctima final del asesino les permitiría protegerlo, aunque un temor entró en la mente de Delfina, atravesando el enorme ego de la chica: ¿Tendrán la fuerza suficiente como para detenerlo?

Eso no importaba, la chica y Ash llevaron rápidamente a Gate a la abadía para que Catherine lo revisara y evitara cualquier percance que pudiera ocurrir con la herida.

La bruja no encontró nada malo en Gate, aunque no era muy normal que fuera así de resistente, pero eso se podría atribuir a un entrenamiento demasiado agresivo, aunque nada podía confirmarse por la amnesia del chico.

Hope se acercó a Delfina.

    ¿Qué ocurrió? — Delfina lo miró con enfado.

    A ti todavía no te perdono. Causaste que me peleara con Ash.

    Eh… Lo siento… hablé muy imprudentemente… — Hope no dejaba de ver a Gate con sospecha.

    Gate es la víctima final del asesino de Gremier — dijo Delfina, aun enojada.

    ¿Qué? ¿Por qué?

    No lo sabemos — dijo Ash — pero lo protegeremos.

Fabula se acercó a los chicos, aunque no estaba interesada en lo que pasó con Gate, ella ya sabía que el chico era la víctima final, aunque a nadie le sorprendió que supiera eso.

    Delfina, Ash ¿Ya cobraron la recompensa por limpiar el santuario de Servastia? Creo que eran 500 escudos…

    ¡Oh, lo olvide! — dijo Ash completamente sorprendido — aunque habría que dividirlo entre tres.

    Yo no lo necesito — dijo Delfina — ustedes dos lo necesitan más.

    Bueno, pues vayan lo antes posible a la iglesia que está en la plaza del castillo — dijo Fabula mientras se despedía.

    Espere, debemos hablar — dijo Delfina deteniendo a la mercenaria.

La chica acercó a Catherine quien acababa de terminar de revisar a Gate.

    Desearía un entrenamiento especial de su parte — dijo Delfina acercando a Ash.

    ¿Un entrenamiento especial?

    Si… No puedo mejorar mis técnicas de combate porque Luis se niega a entrenarme y no sé qué enseña Glace, pero con ustedes podemos mejorar nuestras técnicas mágicas y la habilidad para detectar puntos débiles de enemigos. Si queremos defender a Gate y atrapar al asesino, debemos hacernos fuerte lo más rápido posible.

Aunque Ash no sabía que Delfina les pediría eso a las dos mercenarias, compartía el sentir de su amiga.


    Oigan… tal vez tengo amnesia, pero se pelear — dijo Gate acercándose a Delfina y Ash — agradezco que quieran protegerme, pero no quiero ser una carga. Yo también quiero pelear y ser fuerte.

Fabula y Catherine vieron la convicción de los tres y al ser sus “maestras”, no podían ignorar ese deseo de querer volverse más fuerte… aunque…

Las mercenarias hablaron en privado unos minutos, después voltearon y les dijeron a los chicos:

    Vayan por la recompensa por haber matado a la… “planta crea-zombis”, luego prepárense y vuelvan aquí. Los esperaremos en la oficina de lady Seraphina.

Los chicos aceptaron y sin perder tiempo, fueron a la plaza del castillo, centro y punto más alto de toda la ciudadela de Gremier.

Era difícil pensar que el asesino atacaría una segunda vez ese día, más cuando él sabía que protegerían a Gate con todo, pero aun así tomaron precauciones mientras caminaban por las calles de la ciudad.

Delfina y Ash iban al frente y detrás de Gate mientras vigilaban por los callejones y los tejados, siempre con sus armas en mano. Eso asustaba a los ciudadanos de la calle, pero prefirieron eso a arriesgarse a otro ataque sorpresa.

Era la primera vez que los chicos visitaban la plaza central de Gremier, el punto más alto y el lugar donde se encontraba el castillo Dulahan. Fuera de que era la única plaza donde no había comercios y todas las casas pertenecían a miembros del gobierno de la ciudad, detrás del castillo se encontraba una iglesia: la iglesia de Gremier, lugar de la fe de Los y Anul.

El lugar era blanco y brillante, con sus bancas comunales y el podio donde el sacerdote ofrecía sus sermones. Aunque la estructura era parecida a la abadía de St. Tremilion, esta iglesia realmente fungía como sede religiosa.

Ash no quería entrar por dos razones: la primera era más que evidente, sus ojos carmesís harían que quisieran matarlo, la segunda razón era que la pureza y santidad de ese lugar debilitaba al demonio, no tanto como para impedir que se moviera, pero si lo suficiente como para hacer que cualquier golpe que reciba fuera mortal.

Delfina convenció a Ash para que los acompañara, después de todo, era su recompensa también.

El demonio entró cubriéndose tras Gate, algo inútil ya que era más alto que el muchacho de ojos negros.

Mientras avanzaban por la capilla, Delfina vio a un sacerdote sentado en una de las bancas del frente rezando. La chica se acercó jalando consigo a los dos muchachos para hablar.

    Bienvenidos a la iglesia de Los y Anul — dijo el sacerdote mientras miraba con atención a los muchachos — ¿Qué puedo hacer por ustedes?

    Somos mercenarios del gremio de St. Tremilion. Realizamos la cacería del monstruo que atemorizaba en el santuario de Servastia.

Ash sacó de su chaleco uno de los pétalos y polen de la flor crea-zombis y se las entregó con mucho cuidado al sacerdote.


Espero que todas las almas de las victimas puedan descansar en paz… — Dijo el sacerdote mientras rezaba al recibir las partes de la criatura — enseguida traeré su recompensa, valientes guerreros.

El sacerdote se levantó y se dispuso a ir a la oficina trasera por los 500 escudos de recompensa, pero Ash lo detuvo tomándolo de su sotana.

    ¡Espere! — dijo el demonio energizado — eh… bueno, antes que nada, no soy maligno… o tal vez sí, pero no soy malvado, todo lo contrario. Intento ayudar y tengo un trabajo en un bar del norte, aunque no sé si eso sea malo para la religión y...

El sacerdote alzó su mano en señal de silencio, Ash se detuvo en seco.

    ¿Qué necesitas, hijo mío? — El sacerdote parecía extrañamente tranquilo frente a Ash, algo extraño ya que las iglesias condenan a los demonios con hacha de acero.

    Bueno… quería saber algo sobre el santuario… — Ash no podía levantar la mirada por la pena — Sé que es un lugar sagrado para rezar a los dioses Los y Anul, pero… hay algo que no entiendo desde que encontramos esto en uno de los cofres en la profundidad del lugar.

Ash sacó el Armagun que habían encontrado en el santuario. El sacerdote miró a través de sus lentes el pergamino con mucho cuidado.

    No sé qué sea, pero reconozco un poder demoniaco en ese papel…

    ¿Por qué algo demoniaco estaría oculto en uno de los santuarios de la religión?

El sacerdote pensó su respuesta con mucho cuidado.

    A veces, se cree que los artefactos demoniacos podían ser purificados si se colocaban en lugares benditos, pero también se resguardaban con poder divino artefactos peligrosos llenos de malicia y oscuridad.

¿Cómo podía ser peligroso ese documento? Tal vez el escrito de ese Armagun era más importante y oscuro de lo que podían pensar…

El sacerdote les entregó la recompensa a los chicos: 500 escudos. Delfina dividió la recompensa en dos y se las dio a Ash y Gate, ella realmente no lo necesitaba y ellos no tenían la intención de mostrar moralidad cuando el dinero era algo que realmente necesitaban…

    ¿Dónde vivías? — le preguntó Ash a Gate mientras volvían a la abadía de St. Tremilion.

    En las calles, es mucho más barato — respondió Gate como si no fuera la gran cosa.

    Lo sé. Además, es más fácil evitar a la gente — Ash se veía emocionado hablando con el chico de ojos negros — y en la zona norte es fácil encontrar callejones con gente que te ignoran completamente…

    Aunque a veces quisieron robarme, pero tampoco es que tuviera mucho dinero…

    Sí, yo usaba todo lo que gano en el bar en comida…

Delfina no pudo evitar ver a ese par con lastima, no tanto por sus terribles circunstancias sino porque se alegraban de conocer a alguien que haya pasado por lo mismo. Aunque se alegraba de que Ash tuviera un amigo hombre con el cual abrirse; Hope no contaba porque siempre mantenía la distancia, ocultando cosas…


Gate tal vez era ese nuevo miembro que Delfina quería para su grupo: un chico fuerte y a pesar sea algo tímido, era de confianza: acepta a Ash y es fácil abrirse con él, además, tenerlo cerca sería un buen modo de atraer al asesino de Gremier…

Ese último pensamiento hizo que Delfina considerara cambiar su forma de pensar para no volver a ser acusada de ver a sus amigos como herramientas.

Los chicos volvieron a St. Tremilion y, como les dijo Fabula, subieron al tercer piso y se dirigieron a la oficina de Seraphina Heartgreed. Delfina tocó la puerta, pero nadie contesto, por esta razón los chicos decidieron entrar.

La oficina era justo como Delfina recordaba: una habitación blanca con un gran ventanal y una cúpula en el techo adornado por un extraño planetario y de muebles, sólo había un escritorio negro, fuera de eso, no había nada ni nadie.

Delfina, Ash y Gate entraron a la oficina, en ese instante, la puerta se cerró sola. Ash intentó abrirla, pero era inútil, algo la mantenía cerrada.

    Esto es parte del entrenamiento… ¿Verdad? — Gate estaba un poco preocupado.

    Sí…. Tiene que serlo… — Delfina sacó sus pistolas de su cinturón — pero no está de más la precaución.

Un círculo mágico apareció en medio de la oficina; Delfina y los otros retrocedieron. De ese misterioso círculo apareció una criatura: tenía forma de árbol el cual se sostenía con sus ramas, pero atemorizaba ya que tenía ojos y boca tallados en su corteza.

    Esta es su tercera lección — se escuchaba la voz de Fabula — Los monstruos flora son plantas que han obtenido capacidad de moverse gracias a que el alma de un ser oscuro entra en ellos. El mejor modo de derrotarlos es con fuego o poderes divinos para exorcizar.

Delfina no quiso arriesgarse a perder tiempo y disparó una bola de fuego hacia el monstruo árbol, pero, aunque el ataque le dio de lleno, la criatura no se vio afectada.

    Como podrán ver — continuó hablando Fabula — a este monstruo lo protegimos contra el fuego por lo que solamente podrán derrotarlo con habilidades exorcistas.

Esto era un problema, ninguno de los chicos sabía cómo realizar habilidades mágicas, mucho menos lograr exorcismos.

Aun cuando Delfina podía disparar fuego con sus pistolas, eso no era una habilidad mágica, solamente era control de mana, la pistola hacía el resto. En cuanto al exorcismo, no estaba muy enterada del procedimiento; había visto a sus hermanos hacerlo, pero jamás pudo comprender el método que utilizaban. Era absurdo pensar que Ash sabía exorcizar y en el caso de Gate, aún si supiera cómo hacerlo, es posible que no lo recuerde por su amnesia.

El árbol se acercó corriendo a toda velocidad hacía Ash; el demonio saltó para evitar la embestida, eso sin duda hubiera dolido.

    La purificación se logra cuando se bendice un arma… — se comenzó a escuchar la voz de Catherine — Eso se logra fácilmente al rezarle a un arma de metal que tenga incrustado plata en alguna de sus partes, pero debe tener filo y el rezo solo servirá para un ataque. Si fallan, deberán volver a rezar.


Delfina pensó rápidamente en qué hacer: sus pistolas no podían cortar, los cuchillos no contaban ya que estaban unidos con cinta adhesiva, además no tenía incrustación de plata. La katana de Ash tenía plata en la empuñadura, pero sujetar un arma sacra sería doloroso para un demonio. Su única opción era Gate.

    ¿Tu arma tiene plata? — Delfina preguntó, eso atrajo la atención del monstruo árbol.

    Si, está bañada con polvo de plata para reforzar su durabilidad… — Respondió Gate con un poco de duda ya que eso fue lo que le dijeron cuando le dieron el arma.

Delfina le disparó de frente al monstruo árbol para darle tiempo de saltar y esquivar la embestida.

    ¡Hay que rezarle!

La chica corrió hacia Gate y juntando sus manos comenzó un rezo muy común hacía Los y Anul.

    Por favor, distrae al monstruo mientras terminamos — le dijo Gate a Ash antes de que se pusiera también a rezar.

    Está bien, pero apúrense.

Ash se puso frente al árbol monstruo el cual comenzó a correr en dirección del demonio para embestirlo. La habilidad de Ash era suficiente como para esquivar a la criatura.

Por suerte, Ash mantuvo al árbol concentrado en él mientras Delfina y Gate seguían rezando. Gate había escuchado algunos rezos mientras vagaba en las calles cercanas a la plaza central así que podía ayudar a Delfina con eso.

Delfina no perdía la concentración, seguía rezándoles a los dioses para darle divinidad a la espada mandoble, pero Gate hizo una pregunta válida.

    ¿Cómo sabremos cuando esté listo?

    ¡ESTA LISTA! — Gritó Ash — ¡PUEDO SENTIR EL MALDITO PODER DIVINO QUEMÁNDOME!

    Supongo que eso responde la pregunta — Delfina tomó la espada, era absurdamente pesada, pero logró dársela a Gate — Es tu turno, parte a ese árbol a la mitad.

    Lo haré — Era increíble lo confiable que podía verse Gate cuando estaba en combate, lo contrario a lo tímido y reservado que era el resto del tiempo.

Ash corrió al lugar donde Gate y Delfina estaban para que el árbol lo persiguiera. Gate se colocó frente a los chicos mientras veía a la criatura acercándose.

El monstruo corrió a gran velocidad para embestir a los tres chicos, pero Gate levantó la enorme espada y con un corte horizontal, partió al árbol a la mitad.

La parte superior del árbol rodó por un costado de los chicos, la parte inferior se detuvo casi de inmediato.

Ash comenzó a recuperar su fuerza, la divinidad en el arma desapareció.

    Realmente sirve para un golpe… — dijo el demonio un poco aliviado.

    Es bueno saber que podemos realizar algo así en las armas — dijo Gate — ahora sólo falta darle un nombre a ese ataque.


    ¿Un nombre? — Delfina se veía decepcionada — ¿Qué clase de nerd le pone nombre a los ataques que no sean hechizos?

El círculo mágico volvió a aparecer, esta ver traía consigo a una extraña criatura voladora: tenía cuerpo de mujer, pero alas y patas de ave. Sus ojos mostraban ira y deseos de hacer daño.

    Esta es la siguiente criatura de la cual aprenderán: las arpías — La voz de Fabula volvió a escucharse — Normalmente se encuentran en altas montañas como protectoras de lugares sagrados.

La arpía se lanzó a gran velocidad contra Gate, pero el chico usó su enorme espada como escudo para protegerse del ataque de las garras de la criatura.

    Ladronas por naturaleza y con fuertes zarpazos. Su debilidad es la magia pura por lo que los disparos de esas pistolas no harán mucho.

    De hecho… — intervino Catherine en la explicación de Fabula — protegí a esta arpía para que lo único que pueda matarla sea la magia.

Ash no podía controlar su mana ya que era complicado por su lado demoniaco, Gate no era bueno con la magia en general, la única opción esta vez era Delfina y ella lo sabía, su control de mana se había vuelto natural pero aún era incapaz de manipularla para desatar magia.

    Distráiganlo, tengo que figurarme de mejor forma cómo lanzar un hechizo — Delfina veía a Ash y a Gate con determinación en su mirada.

    … Está bien pero no te tardes — dijo Ash corriendo contra la arpía para atacar con su katana.

Los chicos peleaban; en velocidad, la arpía rivalizaba con el demonio; por su parte, Gate era muy lento pero su espada le permitía protegerse.

Delfina concentraba su mana, pero no conseguía generar lo que deseaba: una magia de fuego. Algo faltaba, pero no sabía qué era. Sí la pistola podía disparar con gran facilidad proyectiles de fuego entonces ¿por qué no podía hacerlo ella como hechizos? Era prácticamente lo mismo… ¿O no?

La arpía comenzó a aprender el patrón de defensa de Gate y finalmente logró acertarle un zarpazo en el rostro. Ash se puso en medio del monstruo y su amigo para poder protegerlo.

¿Por qué era diferente el disparo de la pistola a una magia? Tal vez era algo tan simple y lógico que hizo que la chica lo pasara por alto.

Sí la pistola requiero un poco de mana para disparar, tal vez una magia requiera mucha mayor cantidad de mana para poder realizarse, al menos valía la pena intentarlo.

Delfina comenzó a concentrar una cantidad mucho mayor de mana de la que normalmente empleaba, juntó y juntó, pero aún no era suficiente.

La arpía estaba atacando con todo lo que tenía a Ash y el chico estaba comenzando a debilitarse.

La chica entregó casi todo el mano que tenía en el cuerpo, finalmente sintió el poder del fuego en sus manos.

    ¡Ash! ¡Muévete!


El demonio se alejó lo más que pudo tomando a Gate consigo. Delfina apuntó su mano hacia la arpía, el mana estaba listo para disparar y convertirse en magia, solo faltaba el nombre que activa el hechizo:

    ¡Ragnarok!

Delfina gritó el nombre del hechizo y toda su mana se convirtió en una poderosa bola de fuego que salió disparaba en contra de la arpía. En el momento en que la magia golpeó al monstruo, se produjo una poderosa explosión. De ese monstruo sólo quedó ceniza.

    ¡Lo logramos!

    Bien, pero… — Ash miraba a su compañero — Gate está herido…

    Estoy bien, solo es la cicatriz, nada serio… — el chico de ojos negros se veía adolorido, pero tenía razón, no era serio.

    Lo último que queremos es que te parezcas a Luis Torres — se quejó Delfina — Si no tienen nada más, sáquenos ya.

    Lo siento, pero aún falta un reto más antes de abrir la puerta o cualquier abertura… — dijo Fabula con un tono juguetón.

    ¿Qué me hicieron? — La voz de Delfina se escuchaba seca y débil.

    Nosotras no hicimos nada, todo fue culpa de ustedes — dijo Catherine — el poder Ragnarok es fruto de la magia, pero se rige por las leyes de la naturaleza básica. Para crear fuego se requiere oxígeno, por eso se están sofocando.

    … Quemé el oxígeno de una habitación sin ventilación… - Delfina se dio cuenta de su error.

    Podemos abrir la puerta, pero no hasta que alguien cure el rostro de Gate Keiter. — dijo Fabula al final.

 

La chica gastó toda su mana en el hechizo de fuego y Gate no podía hacer una magia curativa en él mismo. Solo quedaba una opción.

    Ash, tienes que usar la magia que… Nath uso contigo cuando el asesino de Gremier te atacó ¿Recuerdas? — Delfina estaba comenzando a sudar.

    ¿Céfiro? Pero ni siquiera puedo sentir mi mana, mucho menos enfocarlo para hacer algo así — Ash estaba comenzando a asustarse — Ni si quiera sé si Catherine sabe cómo funciona mi poder…

    Tú te conoces mejor que nadie… piensa… — a Delfina se le nublaba la visión.

Ash cerró los ojos y pensó en cada momento que sintió algo que pudiera ser demoniaco. Cuando se enojaba era cuando su sed de matar aparecía…

Tal vez su lado demoniaco surgía cuando se enojaba, pero eso no salvaría a Gate o a Delfina. Necesitaba forzar la realización de magia, usar mana…

Pero no podía, el mana no fluía en él… ahora tendría que enfocarse en su lado demoniaco si quería salvarlos. La ira despierta su deseo de matar, pero eso no era magia…

Delfina y Gate se desmayaron, Ash comenzó a sentir la presión por la falta de oxígeno.

    No… no sé qué hacer… por favor… — Ash estaba temblando.

    No tendremos piedad, si no puedes solucionar esto, entonces todos ustedes morirán. — se escuchó a Fabula.


    Al menos saben… ¿si soy capaz de usar magia?

    No — dijo Catherine con voz tranquila — pero si eres capaz de “ello” entonces se salvarán, si no, entonces estaban muertos desde el comienzo.

¿Realmente podían ser así? ¿Jugar con el destino de las personas sin saber realmente lo que podría pasar? ¿Aun así les dijo que la llamaran “maestra? Algo dentro del demonio se rompió. Si había un momento para desatar su poder demoniaco, entonces era ese.

Los ojos carmesís de Ash comenzaron a brillar con una gran intensidad, la fuerza infernal que había estado sellada en él estaba surgiendo, toda su visión se comenzó a oscurecer llenándose de deseos de matar a Fabula Strange y a Catherine Miller con excepción de un pequeño pero fuerte deseo: Salvar a Delfina y a Gate.

Con un monstruoso grito, Ash lanzó potentes golpes a la puerta de la oficina.

    Es inútil, la puerta fue sellada con un gran poder…

La puerta se abrió de par en par ante el desbordante poder del demonio. El oxígeno volvió a inundar la oficina, pero Ash seguía teniendo odio en su interior. Saltó al primer piso para buscar a las mercenarias. Todos se asustaron al ver al demonio en esa forma, tenía una pose casi animalesca, sosteniéndose en sus dos pies y una mano, en la otra llevaba su katana.

Lucien corrió rápidamente a enfrentar a Ash, el muchacho llevaba una lanza la cual apuntó al demonio.

    ¡¿Entonces esto eres realmente?! ¡¿Un monstruo?! ¡¿Intentaste engañar a Delfina con tu actuación de niño bueno?! — Lucien no estaba contento, pero tampoco parecía sorprendido por el comportamiento de Ash.

    ¡Solo quiero la cabeza de Fabula y Catherine! ¡¿Dónde están esas dos?! — La voz de Ash sonaba bestial, su lado demoniaco casi tomaba control total sobre él.

    ¡¿Por qué quieres matarlas demonio?!

    ¡Porque ellas casi matan a Delfina y a Gate!

Lucien se paralizó al escuchar esas palabras, comenzó a temblar al imaginar a Delfina muerta.

    ¡¿Dónde están esas dos malditas?!

    … Están afuera de la abadía.

Lucien bajó su arma y Ash corrió rápidamente hacia el exterior. Allí se encontraban Fabula y Catherine, dentro de un círculo mágico.

    Pudiste abrir la puerta con tu fuerza, sin duda es impresionante — dijo Fabula bastante complacida.

    Supongo que este entrenamiento realmente los fortaleció un poco — Catherine se veía tranquila.

Ash se lanzó contra las dos mercenarias con la intención de arrancarles la garganta, pero el demonio no pudo entrar en el límite del círculo mágico del suelo, era una gran barrera que protegía a las dos mujeres.

    Tranquilízate, la prueba terminó. — Fabula se puso sería.

    De no haber roto la puerta ¡¿Nos habrían sacado?!

    No — dijo Catherine — ustedes querían un entrenamiento especial, esto lo fue.

    ¡¿Poniéndome una prueba imposible?!


    ¡Tranquilo! ¡debíamos probarte y liberar tu poder y saber qué hacer en situaciones futuras! ¡Era un sacrificio necesario! — Fabula estaba comenzando a ponerse nerviosa.

    Oh… funcionó… liberé mi poder… ¡Y CON ÉL LAS DESTRUIRÉ!

Con su propia fuerza, Ash comenzó a atravesar la barrera que protegía a las mercenarias.

    Entonces que así sea… — Fabula invocó con magia su arco mientras que Catherine preparaba su mana para lanzar un hechizo que destruyera a Ash.

El demonio estaba listo para cualquier cosa, no le importaba morir, solo quería matarlas y ver el carmesí de su sangre en el suelo…

Entonces alguien detuvo a Ash tomándolo de la mano, el demonio volteó y vio a Hope. El chico de cabello azul estaba llorando, el poder de Ash le lastimaba, pero lo sujetaba con fuerza.

    Detente… — dijo — por favor… tú no eres un monstruo… No eres el monstruo que todos creen…

    Si… lo soy… — Ash mantenía una mirada llena de odio y sed de sangre — he querido vivir como humano cuando realmente soy sólo un demonio… un monstruo que mata y quiere sangre… Soy el hijo del demonio… Soy el demonio Ashriel.

    No… eres Ash McRain… un chico gentil quien sólo quiere probar que no eres un demonio cruel… probar que todos se equivocan… probar que puedes vivir sin ceder a un simple impulso…

Los ojos de Ash comenzaron de perder el brillo y volvían a la normalidad.

    Quiero… matarlas…

    No hoy, no por esto… — dijo Hope abrazando a Ash para calmarlo. Fabula y Catherine salieron del círculo mágico y se dirigieron a la abadía.

    Tienes la fuerza, pero no el carácter de un mercenario — le dijo Catherine a Ash sin voltearlo a ver.

El demonio lo escuchó, pero se sentía extrañamente tranquilo con Hope abrazándolo. El muchacho de cabello azul lo abrazaba de una manera única, una manera que le recordaba a la forma en que su madre lo abrazaba de niño.

    Delfina, Gate… Tengo que ver si están bien… — Ash intentó correr, pero sus piernas le fallaron, el usar su poder demoniaco debilitó su cuerpo.

    Tranquilo… — Lucien salía de la abadía — están desmayados, pero bien, los salvaste.

Ash comenzó a llorar, ciertamente no tenía la madurez para resistir esa situación, al menos no solo. Tal vez Lucien y Hope lo apoyaron a causa de las circunstancias, pero al final, estaba solo, como siempre lo había estado…

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