Ir al contenido principal

Armagun Capítulo 07: Lo que no te mata...

Como medidas preventivas ante la misión que los chicos tendrían, Delfina durmió desde temprano. Aun cuando tenía una importante misión a la mañana siguiente, la perspectiva de no saber qué hacer la perturbaba más que cualquier otra cosa, por ello, el tener un objetivo claro le daba una gran tranquilidad.

Por su parte, Hope decidió ayudar a Ash a descansar un poco: Mientras el bar estuviese solo, Hope vigilaría y Ash dormía un poco. Fuera de que Fabula y Catherine fueron a beber un rato, el demonio logró descansar unas cuantas horas, suficiente para poder resistir el pesado día que tendrían, todo gracias a Hope. Realmente Ash deseaba ser más cercano al chico, pero este no se abría en su totalidad ya que parecía ocultar muchas cosas…

Los dos pudieron descansar lo suficiente para afrontar la misión en el santuario de Servastia.

 

>>27 de septiembre<<

 

Ash y Hope volvieron a la abadía lo más rápido que pudieron, Delfina estaba preparada, aunque el demonio prefirió desayunar antes de cualquier cosa, la chica no estaba muy contenta con esa decisión, pero no estaría mal tener energía para poder enfrentar a los monstruos que sin duda se ocultaban en ese lugar.

    ¿Van a algún lado? — Rock se sentó junto a Delfina mientras le robaba una rebanada de pan tostado.

    Ese no es asunto tuyo.

Como era costumbre, Delfina sacó su pistola para golpear al chico Evans, pero este se alejó un poco al ver que el arma de fuego ahora tenía un cuchillo atado.

    Bu… Bueno, tampoco te lo tomes tan personal — dijo Rock un tanto frustrado — De cualquier forma, Fabula ya nos contó que van a un santuario a las afueras de la ciudadela.

Delfina ya se había acostumbrado a que todo en su vida fuera un simple chisme para Fabula Strange.

    ¿A quién más le dijo? — preguntó Delfina al repensar la frase de Rock.

    A mí — Rex Greatfield se sentó en la mesa con una mirada llena de deseo de fastidiar.

    Si quieres puedo acompañarte — dijo Rock volviéndose a acercar a Delfina — puedo protegerte a ti y al demonio, sin duda necesitarás protección ya que es tu primera vez en el campo como peleadora.

Delfina le dio un puñetazo a Rock, aunque lo que decía no era del todo falso; realmente era su primera vez como peleadora y no quería ser una carga para Ash, pero su ego de Holygate callaban esas dudas.


    Por favor, si muere es porque sin duda se merecía morir. — dijo Rex robando también otra de las rebanadas de pan tostado de Delfina.

Nathaniel apareció detrás de Rex y le dio un débil golpe en la cabeza.

    Por favor, no le haga caso lady Delfina — dijo Nathaniel en su característico y educado tono de voz — espero que tengan buena cacería usted y el joven Ash.

El demonio (quien estaba sentado igualmente en la mesa, pero era ignorado por ser demonio) se sonrojo al escuchar unas palabras tan corteses y gentiles de alguien a quien no conocía, aunque tampoco conociera a mucha gente. Rex vio como Ash se alegró de recibir los cumplidos de Nathaniel y eso le molestó.

    Vámonos Nath, hay que hacer el pedido de Catherine — Dijo Rex mientras tomaba gran parte de la comida de Ash para comérsela.

Rex consideró que eso que comió era de lo más delicioso que había probado en su vida.

………

……

Ya estando listos, Delfina y Ash salieron de la abadía y se dirigieron a la punta norte de la ciudadela, la única salida de Gremier para personas. La entrada sur era únicamente para los que venían por tren.

 

En el camino, los chicos vieron a Lucien, quien esperaba a que llegaran.

    Hola ¿podemos hablar?

    Sí ¿Qué ocurre? — Delfina se veía extrañada de ver a Lucien esperando.

    Solo quería desearte suerte… a los dos — dijo Lucien mirando también a Ash — sé que es su primera misión por lo que espero que todo salga bien.

Lucien revisó en su bolsillo y sacó una pequeña caja.

    También quería darte esto… — Lucien se sonrojó le entregó la cajita a Delfina — es un anillo… para la buena suerte… sé que es un poco tonto, pero espero que te de fuerza para que logres cumplir tu misión.

Delfina no era ninguna idiota, entendía perfectamente los sentimientos de Lucien, pero no tenía ni el tiempo ni la concentración como para tratar ese asunto, al menos por ahora. Abriendo la caja, la chica vio un anillo negro con pequeñas rosas blancas adornándolo. Con una sonrisa, Delfina se lo puso en su dedo índice.

    Muchas gracias, sin duda me dará suerte.

Delfina mostró una encantadora sonrisa, aunque de manera extraña, esta no era de las tantas fingidas, era una verdadera sonrisa.

 

Tras despedirse, Delfina y Ash continuaron su camino hacia la punta norte. Como cualquier otra plaza de las tantas de Gremier, la punta norte estaba llena de personas y puestos ambulantes, pero, a diferencia de los otros lugares, aquí una de las cortinas de acero de uno de los edificios estaba levantada, dejando a las personas entrar y salir.


Delfina ya había escuchado que para que los comerciantes tengan acceso a las diferentes plazas de Gremier, usaban elevadores ocultos en la estructura de los edificios que les permitían acceder rápidamente a las diferentes áreas.

Delfina y Ash se acercaron y vieron a Fabula junto al ascensor el cual era resguardado por un guardia.

    Estos chicos son del gremio de St. Tremilion, yo doy permiso para que salgan — le dijo Fabula al guardia mientras le enseñaba un documento, con eso, el guardia dejó pasar a los chicos.

Parece ser que ese documento era una especie de comprobación de que ella era una mercenaria hecha y derecha, no como Delfina y Ash quienes eran simples muchachos sin tanta experiencia que deseaban realizar un trabajo por dinero.

Con el permiso para pasar, Delfina y Ash entraron al edificio, el cual consistía en una gran plataforma de acero que comenzó a moverse descendiendo mientras los llevaba, a algunos comerciantes con carretas y caballos y a otras personas quienes seguramente eran cazadores o mercenarios con sus propias misiones.

Delfina y Ash no podían ver nada que no fuera hacia arriba ya que estaban rodeados por muros, fue una extraña situación que los puso algo ansiosos.

Finalmente, el ascensor llegó al suelo y todos salieron. Los chicos vieron que había muchos pasillos y letreros que guiaban a los ascensores de las otras plazas, pero como ellos ya estaban en la orilla de la ciudadela, un túnel los llevó al exterior.

Lo primero que vieron cuando salieron fue un paraje otoñal; la pradera se veía hermosa con un pastizal de un color verde, pero con árboles con hojas cafés, rojizas y amarillas.

Las montañas se veían a la distancia, y entre ellas y Gremier había pequeños bosques, ríos, laberintos y construcciones viejas que han quedado abandonadas; junto a eso, se podía apreciar algunos cuantos animales y criaturas corriendo libremente por toda el área. La vista hizo que Ash se sintiera nostálgico, el muchacho había vivido toda su vida en un bosque y aunque Gremier era hermoso a su manera, para el demonio no había nada mejor que la naturaleza.

Delfina defendía las ciudades, pero no podía negar el hecho de que toda esa región otoñal conocida como Delgath era hermosa, aun si sólo tenía a Gremier como única ciudad.

La chica revisó unos apuntes que tomó sobre la ubicación del santuario de Servastia, la cual parecía estar en el centro de un pequeño lago al norte de Gremier, por lo que no les quedaba de otra que caminar en esa dirección, aunque tampoco parecía estar muy lejos.

Ash disfrutaba recorrer la ruta a través del pasto, tal vez tenía un color verde, pero se sentía algo seco, dando más impacto al ambiente otoñal. Por su parte, Delfina tenía sus pistolas a la mano, los monstruos rondaban por todas partes por lo que tampoco debían confiarse.

Los chicos caminaron y vieron varias construcciones de diferentes tipos: torres, domos, pequeños poblados, estatuas… Sin embargo, todas tenían una extraña, pero muy fina neblina rodeándolas, eso extrañó mucho a Ash quien preguntó por ello.

    Eso significa que ese lugar es un laberinto — dijo Delfina sin dar mucha importancia, pero al recordar que Ash había vivido aislado del mundo, sintió correcto tener que explicar. — Los laberintos son lugares que se han


convertido en guaridas de monstruos y criaturas peligrosas. Normalmente hay un tesoro en las profundidades de estos lugares, pero no muchos aceptan ir ya que son muy peligrosos. La neblina impide que los monstruos más poderosos puedan encontrar la salida de esos lugares, por eso, sólo monstruos relativamente débiles se encuentran fuera, esa es la razón de que se llamen laberintos.

    ¿Cómo paso algo como eso? ¿Es natural la neblina o alguien usó magia para ello?

Ash había hecho la pregunta más importante de todas, pero en ese momento Delfina no le dio gran importancia…

    Nadie sabe, los laberintos existen desde hace muchos siglos — dijo Delfina con indiferencia — incluso algunos creen que pertenecen a la antigua era, pero son únicamente suposiciones.

De pronto, Delfina lo comprendió, la razón por la que nadie había tomado la misión en el santuario de Servastia aun cuando era relativamente fácil. Al subir una pequeña cordillera, los chicos vieron el lugar: una construcción con estética griega en un islote en medio de un lago, por suerte había un puente que llevaba hasta el lugar, pero por desgracia había neblina rodeándola.

    El Santuario es un laberinto… — dijo Delfina lanzando un suspiro.

    ¿Será prudente entrar?

    Hay que hacerlo para saber si el oráculo del tiempo es real o no — Delfina comenzó a avanzar en dirección al lago, por suerte se habían alejado lo suficiente de Gremier para que el sol brillara con gran fuerza.

Un resistente puente de madera permitió a los chicos llegar al islote, adentrándose en la neblina. Al llegar al santuario, los chicos vieron que las columnas tenían la forma de un hombre y una mujer, el interior estaba vacío con excepción de unas escaleras que iban bajo tierra.

    Que extraño que tengan estas figuras — dijo Ash acercándose a ver las columnas.

    Esos son Los, Dios del Sol y Anul, Diosa de la Luna — explicó Delfina — se cree que ellos dos son la representación del sol y la luna en la tierra, quienes decidieron tomar forma humana para vivir entre nosotros.

    ¿Por qué?

    Nadie lo sabe con certeza, pero se cree que es un modo de dar a entender que no somos más ni menos, sino que todos somos iguales. Seguramente se cree esto para cambiar la pésima influencia que tuvo la vieja religión…

    Entonces… — Ash comenzó a dudar — ¿Los religiosos vienen a este laberinto como peregrinación?

    Supongo que el lugar no es tan peligroso, pero ese monstruo floral entró y lo volvió su hogar…

Sin decir más, los chicos comenzaron a bajar unas escaleras que había entre las estatuas, entrando así al laberinto.


Todo se veía extrañamente tranquilo, pero cuando terminaron las escaleras, los chicos vieron el lugar cubierto de grandes raíces de planta, eso era muy mala señal ya que cubría también los murales y no podrían saber si se hablaba o no del oráculo del tiempo. Afortunadamente había unas antorchas cerca de las escaleras por lo que Delfina tomó dos y las prendió usando su pistola.

    Toma, no creo que el lugar sea muy grande así que con estas nos bastará…

Antes de que Delfina pudiera terminar de hablar, escucharon pasos a la distancia, los chicos estaban algo nerviosos, la oscuridad era muy profunda y la antorcha no alcanzaba a iluminar todo.

Poco a poco fueron avanzando mientras escuchaban quejidos y sonidos de pasos; Delfina sujetaba una de sus pistolas mientras que Ash llevaba su katana listo para pelear…

Una figura oscura se abalanzó detrás del demonio derribándolo y poniéndolo boca abajo. Delfina se asustó tanto que lanzó un disparo de fuego con su pistola, por suerte este le dio al ser que atacó a Ash, era un hombre en sotana religiosa, tenía un color verdoso y los ojos completamente en blanco. Los chicos reconocieron el síntoma de inmediato: era un zombi.

Sin duda era una oportunidad única, Fabula les había pedido un objeto clave de estos seres: un ojo. Del mismo modo, los chicos habían recibido una clase de zombis por parte de la mercenaria.

Los zombis son seres muertos que han regresado a la vida, pero sin conciencia y con el único instinto de reproducirse, en otras palabras, expandir la infección; virus, hechizo o maldición en turno. La forma más clara de saber si alguien es un zombi es a través de sus ojos, ya que siempre serán blancos, sin importar la tonalidad de la piel que pueda llegar a obtener. No existe cura para un zombi y se recomienda mantener la distancia de ellos ya que, si mueres a manos de un zombi, te vuelves uno. Por fortuna, estos seres no son fuertes, ni listos, ni rápidos; son vulnerables al fuego y su único punto débil es la cabeza, destruyendo el cerebro o decapitándolo lo detienen.

El zombi que atacó a Ash comenzó a prenderse en llamas y con un movimiento de su katana, el demonio lo decapitó mientras se encontraba en el suelo.

Era una situación horrible de ver, pero era necesario para continuar explorando el santuario. Ash se acercó a la cabeza con cuidado y, con mucho asco, tomó uno de los ojos blancos del zombi y lo guardó en uno de los bolsillos de su pantalón.

    ¡Ash! ¡En guardia! — dijo Delfina mientras apuntaba la antorcha a más adentro del santuario, se comenzaron a escuchar muchos pasos y quejidos que se acercaban.

    Son muchos ¿podrás usar tu pistola? — preguntó Ash tirando su antorcha y poniéndose en posición de pelea sujetando la katana con las dos manos.

    Descuida, yo los debilitaré y tú los decapitas.

Los zombis comenzaron a acercarse a un rango visible por la antorcha; cuando Delfina los veía, les disparaba y los prendía en llamas; al verlos, Ash se acercaba y los decapitaba lo más rápido posible. Por suerte, cada zombi en llamas iluminaba más el lugar y dejaba ver con mayor facilidad qué venía.


La estrategia funcionaba, pero poco a poco los zombis se iban haciendo más y más. Cada vez era más difícil para los chicos poder defenderse en contra de las hordas.

    ¡Por aquí!

Delfina y Ash escucharon esa voz en una parte no iluminada. Como no tenían opción, corrieron en dirección del grito. Casi chocan con un muro, pero vieron una puerta de acero abierta en ella. Al entrar, Ash cerró rápidamente para que los zombis no pudieran alcanzarlos.

    ¿Están bien? — preguntó una voz de un muchacho que se encontraba en la oscuridad.

    Si, gracias por ayudarnos — dijo Delfina mientras alzaba la antorcha para ver al extraño.

La chica se asustó al ver los ojos de ese muchacho, eran de color negro y con pupilas muy pequeñas, le hacía parecer un psicópata. Tenía el cabello negro azulado corto, su complexión era exageradamente delgada. Era más alto que Delfina, pero no tanto como Ash.

    Oh, lo… lo siento… — dijo el chico de ojos negros — la gente se asusta al verme…

    ¿Por qué? — preguntó Ash, su inocencia no tenía límites.

    Dicen que mis ojos me hacen verme peligroso y loco…

    Qué tontería — dijo Ash confundido — Aunque te entiendo, a mí también me odian por mis ojos…

    ¿Por qué?

Delfina detuvo esa idiotez antes de que continuara un segundo más. Era como Ash, así que, por ahora, no lo consideraría peligroso. Normalmente se tomaría su tiempo para analizar al chico un poco más pero no tenían tiempo.

    Soy Delfina y él es Ash ¿Qué haces aquí?

    … Estaba buscando información que pudiera ayudarme… tengo algo de… amnesia…

    ¿Algo?

    Total, para ser sincero… — dijo el chico desconocido — hace unas semanas desperté frente a la abadía de St. Tremilion sin recordar nada de mi pasado. Por fortuna, fui ayudado por los grandes mercenarios quienes me permitieron entrenarme allí, aunque con el caso de mis ojos, he tenido que vivir fuera de la abadía.

    ¿Qué tiene esté lugar que pueda ayudarte a comprender tu pasado? — preguntó Delfina con sospechas en su mente.

    Pues Seraphina me dijo que, si venía, podría aprender algo de mi pasado, pero no descubrí nada… — dijo el muchacho — me mintió y me puso en este maldito lugar lleno de zombis, supongo que en parte por eso me desagrada esa mujer…

El chico parecía molestarse cuando hablaba de Seraphina Heartgreed.

    Por cierto, me llamo… eh… me pusieron los mercenarios Gate Keiter.

    Gate… que raro nombre, pero supongo que como algo temporal estará bien — dijo Delfina.


    Nosotros también estamos entrenando en St. Tremilion, pero vinimos por una recompensa e información de algo llamado oráculo del tiempo — dijo Ash.

Por suerte estaba oscuro porque no pudo ver el rostro de enfado de Delfina por haber revelado información importante.

    Mmm… he revisado todos los murales, pero solo hablan de Los y Anul, sin embargo, hay un lugar que no he logrado explorar — dijo Gate un tanto preocupado.

    No me digas, el cuarto donde se encuentra la planta crea-zombis…

    ¿La planta los crea? — se sorprendió Gate — entonces si la matamos todos sus sirvientes deberían morir.

La situación era peligrosa, tenían que confiar en ese chico que llevaba apenas unos minutos de conocer, pero tampoco había otras opciones. Delfina y Ash aceptaron seguir a Gate hasta el cuarto de la, ahora bautizada, planta crea-zombis.

De una esquina de la habitación, Gate sujetó una espada mandoble, de un metro y medio de largo y 30 centímetros de ancho, era una monstruosidad que parecía tan ligera como una pluma en las manos del chico de ojos negros.

    Parece que en mi pasado me entrené para poder manejar este tipo de armas — explicó Gate al comprender la sorpresa de Delfina y Ash — Aunque tiene sus defectos: tal vez da ataques devastadores, pero es muy lenta y no tiene tanta movilidad como otras cosas.

     

Gate comenzó a guiar a los chicos por algunos pasillos intentando evitar a todos los zombis. El santuario era de piedra grisácea, bellamente esculpida para contar la historia de Los y Anul en la tierra.

Esa historia siempre fue muy conocida entre los seis escudos de protección ya que existe la leyenda de que unos son descendientes de Los y otros descendientes de Anul.

Se creía que Los, en un momento de debilidad, se sintió atraído por la hermosa vida en la tierra, pero, sobre todo, sintió celos de Anul quien siempre estaba muy cerca de ella. Incluso se decía que un eclipse de sol era cuando Anul se enojaba con Los y bloqueaba su vista de la tierra y un eclipse lunar era cuando Anul permitía una vista clara de la tierra para Los. Una gran situación de amor-odio…

Los chicos llegaron hasta una puerta la cual parecía importante; era diferente a las demás ya que era de roble y tenía un tallado fino. Sin embargo, una niebla oscura parecía salir de ella.

Esa niebla representa que el jefe del laberinto está detrás de esta puerta — dijo Gate al notar la cara de duda de Ash — parece ser que el antiguo jefe de este santuario fue derrotado y por ello se podía peregrinar a este lugar, pero el poder de la niebla atrajo a la planta y la encerró en este lugar, volviéndola el nuevo jefe del laberinto.

Entonces, los laberintos son trampas para poderosos monstruos y que de ese modo no ataquen las ciudades o poblados — dijo Ash comprendiendo finalmente que eran esos lugares.

Delfina estaba pensando en su mejor estrategia: siendo una planta, el fuego le haría mucho daño, pero el usar tanta mana para activar el disparo de su pistola provocó que la chica se empezara a agotar.


Quién sabe cuántos disparos podría hacer con la poca magia que le quedaba.

    ¿Qué puedes decirnos del jefe del laberinto? — preguntó Delfina.

    Es una extraña flor gigante, cubre prácticamente la habitación. No ataca como tal, pero sus esporas convierten en zombis a los cadáveres por lo que será su único medio de ofensiva — explicó Gate.

    Supongo que, al ser una planta, la raíz o su tallo principal son su punto débil — sugirió Ash.

    El problema es que al ser tan grande y con tantas vainas, será difícil encontrar el objetivo.

    No tenemos opción — Delfina se colocó frente a la puerta del jefe — ya estamos aquí y no podemos dar marcha atrás.

La chica abrió la puerta de una patada (principalmente para verse bien, actitud que Ash y los demás copiarían en el futuro).

Cuando los chicos entraron en la habitación, un sello se colocó en la puerta, impidiendo que pudieran escapar hasta que derrotaran al jefe del laberinto.

La habitación estaba completamente tapizada de vainas de la flor, una especie de girasol que miraba hacia el techo. Irradiaba una extraña sensación de monstruosidad ya que sus pétalos parecían filosos en los bordes, la corona donde se encontraba el polen parecía venenosa ya que tenía una perturbadora tonalidad verdosa.

De entre las vainas, un ejército de zombis comenzó a salir y a atacar a los chicos.

    ¡Detrás de mí! — gritó Gate.

Delfina y Ash obedecieron. Mientras los zombis se acercaban, Gate y su espada mandoble los partía a la mitad y si alguno sobrevivía, Ash los decapitaba o partía su cráneo a la mitad. Los chicos avanzaban con cuidado intentando mantener a los zombis a un radio seguro, pero Delfina comenzó a notar con mejor detalle las vainas.

    Estas cosas son demasiado gruesas, aun si le disparamos o cortamos con nuestras armas, requerirá tiempo y mucho esfuerzo.

    Parece que este ser es más peligroso de lo que decía la misión — dijo Ash intentando cortar las vainas con su katana — apenas le pude hacer un corte pequeño.

    Tal vez sólo necesitamos eso… — Delfina pensó con rapidez — tal vez pueda derrotarlo, pero debo estar junto al tallo principal.

Ash y Gate defendían a Delfina mientras ella les decía por dónde se acercaban los zombis.

Finalmente, los chicos llegaron a la flor.

    Resistan — dijo Delfina mientras se arrastraba bajo uno de los pétalos del monstruo — intentaré apurarme.

Ash y Gate decapitaban a tantos zombis podían, pero con cada segundo, iban apareciendo más y más.


Delfina finalmente alcanzó el tallo principal; debía apurarse o los zombis matarían a Ash. Usando el cuchillo de la pistola, la chica comenzó a intentar cortar el tallo, por lo menos una pequeña fisura donde meter el cañón de la pistola y quemar la planta por dentro.

La chica no era tan fuerte como Ash y Gate, pero se defendía, estaba comenzando a abrir una pequeña fisura, le faltaba poco.

    ¡Lo que hagas, hazlo rápido! — gritó Ash — ¡Son demasiados!

    ¡Falta poco! — le respondió Delfina.

De pronto, la chica sintió un fuerte dolor en su pierna. Al voltear, vio que algunos zombis le estaban mordiendo la pierna; la flor intentaba defenderse de ella.

Era un dolor fuerte, pero no se comparaba con el dolor que sintió en ese momento con sus padres…

Delfina pateaba para alejar a los zombis mientras seguía cortando el tallo.

    ¡NO PODEMOS MÁS!

Los zombis comenzaban a morder a Gate y a Ash, eran tantos que se encontraban encima de los chicos.

    ¡LISTO!

Delfina metió rápidamente el cañón de su pistola y cargando lo que le quedaba de mana en su cuerpo, jaló el gatillo.

La explosión de fuego comenzó a expandirse por todas las raíces de la flor, Ash y Gate vieron como la flor comenzó a escupir fuego mientras las vainas se retorcían de dolor antes de prenderse en llamas.

Poco a poco, la flor comenzó a quedar inmóvil, las vainas se volvieron cenizas y la criatura floral comenzó a marchitarse; los zombis comenzaron a tambalear y cayeron muertos… nuevamente. El sello de la puerta se rompió, señal de que el jefe del laberinto había muerto.

    ¡Delfina! — Ash corrió a buscar debajo del pétalo marchito a su compañera.

La chica estaba débil, tenía las piernas con marcas de mordidas e incluso se alcanzaba a ver en una de esas heridas su hueso, el rostro lo tenía con quemaduras leves, estar tan cerca de ese disparo fue muy doloroso.

    ¡Tranquila! ¡Te llevaré a Gremier para que te curen! — Ash se veía muy asustado, temblaba, parecía un niño pequeño que no sabía que hacer mientras intentaba no llorar.

    Tranquilo… estoy lo suficientemente bien como para… buscar información del oráculo… — dijo Delfina muy débilmente — ya sabes lo que dicen… lo que no te mata… te vuelve más fuerte…

Pues no hay nada en las paredes, pero hay un cofre por ahí — señaló Gate.

Con gran dolor, Delfina se logró sentar. Se recargó junto a la flor seca mientras el chico de ojos negros abría el cofre.

Gate quedó confundido, sacó un extraño pergamino con unas manchas rojas que parecían moverse.


    No puede ser… — Ash se sorprendió en sobre medida al ver ese pergamino — ¡Es un Armagun!

    ¿Un qué?

Luego te explicó, hay que llevar a Delfina de vuelta a Gremier.

Tras vendar la pierna expuesta de la chica con la playera interior de Ash (y tomar unos cuantos pétalos y polen de la flor porque Gate dijo que era un requerimiento de Fabula para su entrenamiento), los chicos salieron del santuario de Servastia y corrieron rumbo a Gremier.

Delfina podía resistir, su voluntad era muy poderosa, aunque se estaba debilitando rápidamente.

Al llegar a la entrada norte, los chicos subieron por el ascensor y cuando llegaron a la plaza de la punta norte, corrieron rumbo al sureste, donde la abadía estaba.

Lucien se encontraba en la puerta esperando cuando vio a Ash cargando a la chica en su espalda, rápidamente pensó lo peor.

Tras llamar a Catherine, la mercenaria se encargó de curar a Delfina con su magia. Tardó casi una hora en sanar sus heridas y retirar el veneno zombi, además debía regenerar piel y no sólo cerrar heridas. Todos estaban rodeando a la chica para ver qué había pasado.

Fabula les preguntó a los chicos que había ocurrido y Ash contó todo lo que pasó en el santuario de Servastia y como Delfina logró derrotar a la flor crea-zombis.

 

    Dale el ojo… — Dijo Delfina mientras seguía siendo curada. Ash sacó de su bolsillo un ojo blanco de zombi.

    Oh, que detalle — dijo Fabula tomándolo como si no fuera nada, todos los demás se asquearon.

    Ahora puede resultar un poco chocante para ustedes, pero la siguiente criatura que les iba a pedir era una flora, monstruos plantas — dijo Fabula juguetonamente — para ser concreta…

    ¿Un pétalo y polen? Lo tenemos — dijo Delfina.

Ash sacó de dentro de su chaleco uno de los pétalos y una raíz del polen, Fabula se veía sorprendida, era una expresión única que nadie jamás había logrado ver.

    Esta vez… nosotros logramos adelantarnos a ti… — dijo Delfina sonriendo. Gate también le entregó el pétalo y polen a Fabula.

    Ahora van los chicos — dijo Catherine al terminar con Delfina — ya vi que tienen marcas de mordidas en todo el cuerpo. Por ahora la joven Delfina debe ir a su habitación y dormir.

Y ciertamente Delfina estaba agotada, poco a poco estaba quedándose dormida, pero vio que Rock se acercó a ella y antes de que la chica se durmiera, escucho al chico decir:

    Supongo que en algún momento tenías que hacerlo bien. Buen trabajo, Delfi.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Art of Lie Capítulo 05. El engranaje para una tragedia

Debo admitir que jamás se me pasó por la cabeza que Ariana Fiore, la gran modelo de pasarelas e imagen publicitaria de sin fin de artículos para la moda fuera una asesina a sueldo. Al investigar más de ella, pude corroborar que muchos de sus viajes internacionales eran tapaderas para poder cometer los crímenes por los que se le pagaban; de cualquier forma, siempre escogía blancos que pudieran ser considerados “malvados” o “crueles”, ella fue considerada por muchas personas como la personificación de la justicia divina, principalmente por su gran belleza.

Wisher Gate Capítulo 01: Donde uno puede hallar paz

Luke no parece tener sueños o ilusiones por cuestiones del pasado, pero talvez este extraño lugar le pueda ayudar.  Lectura en formato Comic.

Art of lie Capítulo 01. Quien se oculta a simple vista

  El años nuevo había terminado, pero eso no significaba que la fiesta debía acabar. Ese era uno de los lemas en muchas ciudades del mundo y Nueva York no era la excepción. La noche del 01 de enero de ese año nuevo sería recordada por dos sucesos: la gran fiesta que había en las calles aun cuando el evento principal había sido la noche anterior. La segunda razón por la que la gente y, sobre todo, los medios de comunicación no olvidaron esa noche del primer día del año fue por el extraño suceso ocurrido en el edificio Chrysler .