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Armagun Capítulo 03: El coraje de un chico...

Tras volver a comer una carne quemada, Delfina se preparó para ir en busca de ese demonio y juzgar por su propia cuenta las intenciones de ese ser.

 

Aunque Hope quiso acompañar a Delfina para protegerla, la chica rechazó la oferta. Bajo el juicio de ella, juzgaría al demonio y no quería que nadie interfiriera con su perspectiva. Lucien seguía fuera a causa de su misión, por lo que la chica no lo vio en todo el día, pero antes de irse, Fabula se acercó a Delfina.

    ¿Cómo va la investigación? — Preguntó la profesora con aires de saber hasta el último detalle.

    Voy ahora a investigar los lugares donde se ha visto al demonio de manera regular, después seguiré sus pasos y juzgaré que hacer — respondió Delfina con gran seguridad.

    Muy bien, parece que tu salida con el joven Hope sirvió de algo, sobre todo al interrogar a ese maestro de ceremonias…

    ¡¿Cómo diablos se enteró de eso?! — Delfina estaba genuinamente desconcertada.

    ¿No te lo dije? Yo lo sé todo — Dijo Fabula mientras se alejaba.

La chica salió de la abadía y con cuidado fue rumbo al lugar indicado por los integrantes del circo ambulante, eso la llevó a la zona norte de la ciudadela, una región donde el crimen abundaba en mayor cantidad.

Para no llamar tanto la atención, Delfina se puso una sábana vieja y sucia que encontró buscando en la abadía, de ese modo podría fingir ser una pordiosera, de esos había mucho en esa área.

Aunque todas las calles y construcciones en Gremier eran iguales, el ambiente en cada región diferenciaba a cada lugar dándole su propia identidad.

Mientras esperaba, Delfina pensaba en cómo era posible que hubiera tanto vagabundo y ladrón. La ciudadela era grande, pero que toda un área fuera tan pobre podría resultar excesivo. No deseaba pensar mal de uno de los seis escudos pero parece que los Dulahan no mantienen tan en orden su región.

Delfina escuchó unos pasos a la distancia, volteó ligeramente y vio a un muchacho, talvez de su edad, tenía un chaleco con capucha puesta, resaltaba un cabello plateado y unos ojos carmesí. Ese era su blanco. La chica esperó a que el demonio se alejara para comenzar a seguirlo.

Delfina analizó la postura del demonio, estaba ligeramente encorvado y caminaba con las manos en las bolsas de su muy viejo pantalón, incluso llevaba unos tenis un tanto rotos y cocidos.

Después de caminar un rato, el demonio entró en la parte trasera de un bar, el “Fallen Grace”, según decía un letrero. Después de meditar un largo rato, Delfina decidió entrar al lugar.

Al abrir la puerta, observó que era un bar común y corriente, estaba lleno de sillas y mesas, casi todas vacías. El lugar tenía las paredes blancas pero el ambiente se sentía un tanto gris, algo turbio cubría todo el lugar, tal vez era peligroso estar ahí.

Más al fondo había una barra donde se encontraba el demonio, parecía ser que era el bartender del local, algo muy extraño para la chica quien se sentó en una esquina para observar la situación de mejor forma.

El demonio estaba acomodando algunas botellas en una estantería que se encontraba en la parte trasera. Tenía una mirada sería, parecía pensativo, pero también deprimido, aunque eso no era suficiente para Delfina; había visto que los demonios son buenos actores por lo que debía seguir vigilando al muchacho.

Pasó un rato y parecía que el demonio no se había dado cuenta de que Delfina había entrado porque jamás se acercó a preguntarle si deseaba algo; el demonio estaba de pie frente a la barra, con una mirada perdida fija en el horizonte.

De repente, la puerta se abrió y, aparentemente, un par de rufianes entraron, extrañamente ya se veían tomados.

Los dos sujetos se acercaron a la barra y tomaron al demonio del cuello de su chaleco.

    OoooyeeEe… — El que tenía al demonio del cuello comenzó a hablar — DaDamE algo FuErte…

    Siiiiii… Demonioooooooo — Agregó el otro — Nosssss hesharon del bar dondeeeee estaaaaaaabamossssss….

El demonio desvió la mirada, parecía que no quería hablar. El borracho soltó el cuello del muchacho de ojos carmesí y se sentó en una de las sillas de la barra.

Sin decir nada pero visiblemente afectado, el demonio comenzó a preparar dos vasos con diferentes bebidas para los ebrios. Era difícil para Delfina observar una escena así; el muchacho estaba completamente indefenso ante el comportamiento de esos sujetos, y no entendía por qué.

La puerta volvió a abrirse y entraron algunas personas pero al ver al joven bartender, o mejor dicho, al ver los ojos carmesí del muchacho, dieron un grito y salieron corriendo; los borrachos de la barra solamente comenzaron a reírse a carcajadas.

    Vaaaaaaayaaaaaa, eeeessssssooooosss no sabennnn naaaaaadaaaaaa…

    Si,  tooooDOs  le  teeeMen  al  Poooobre  infeLIzzzz  y  es  solamente  UNnnnn cobarDeeee…

El demonio desvió la mirada y les entregó sus bebidas a los borrachos, aunque no sirvió de nada, con un sólo sorbo y los dos sujetos cayeron desmayados.

 

>>13 de septiembre<<

 

Era la una de la madrugada y el bar estaba completamente vacío. Delfina seguía sentada mientras observaba al joven demonio. Después de realizar algunas labores de limpieza entre la mercancía, el joven se acostó en la barra; no parecía dormido, más bien estaba pensativo.

Al considerarlo por un rato, Delfina decidió hacer su primer acercamiento y ver cómo era realmente ese chico.

    Disculpa… — Dijo Delfina de una manera completamente tranquila y convincente. Ash se levantó rápidamente a causa del susto, se fijó en todas partes y por fin se dio cuenta de la presencia de Delfina.

El demonio se le quedó mirando. En circunstancias normales, que un ser de ojos carmesí te mire fijamente era señal de peligro pero con ese joven las cosas eran muy diferentes, ya que parecía que el demonio no era capaz de interactuar con las personas de manera normal, tenía una mirada de sorpresa e indecisión.

    Quisiera un vaso de… Vodka…

Delfina no era muy afina de bebidas alcohólicas pero era necesario para esta ocasión.

El demonio sacó un vaso limpio el cual llenó a la mitad con la bebida; colocándola en una bandeja, el demonio se acercó a la mesa de Delfina y se la dejó.

La chica pudo ver al chico de cerca, tenía un rostro muy juvenil y atractivo; de hecho, los ojos carmesís le daban cierta belleza, pero parte de eso se perdía a causa de un mal color de piel que tenía; aunque se veía que el muchacho era fuerte a causa de sus brazos tonificados, su piel tenía un tono grisáceo enfermizo, no parecía que se estuviera cuidando como era debido.

    Gracias. — dijo Delfina mientras le dejaba 50 escudos en la bandeja.

Algo desconcertó a la chica, el demonio parecía confundido cuando ella le dio las gracias. ¿Acaso ese chico jamás había recibido gratitud? Talvez no, era un demonio después de todo…

La puerta trasera se abrió y un hombre viejo entró, tenía un rostro lleno de barba y enfado.

    Maldito demonio… pensé que al contratarte llamarías la atención de la escoria de esta maldita ciudad, pero únicamente logras que la gente huya, eres una basura, debería despedirte, pero realmente necesito a un empleado y nadie quiere trabajar aquí.

El muchacho agachó la cabeza sin decir nada, Delfina pudo ver que le temblaban las manos ligeramente, el demonio estaba en su límite.

    Ve y lava las cubetas que hay en la parte trasera, yo tomaré el lugar al frente mientras espero. — dijo el viejo — ¡No te tardes!

El demonio se fue por la puerta trasera sin levantar la cabeza. Delfina sentía algo, algo que le molestaba con respecto al demonio y no, no era lástima.

Tras tomar rápidamente su trago, la chica salió del local y dio la vuelta al edificio, allí estaba el demonio lavando las cubetas que le habían indicado.

    ¡Oye! — Gritó Delfina, el muchacho volteó sorprendido — ¡¿Qué rayos pasa contigo?! ¡Realmente me molestas!

    ¡CÁLLATE! — Delfina se sorprendió al escuchar al demonio hablar, parecía que ya no aguantaba más — ¡SOY UN DEMONIO! ¡SI, YA LO SE! ¡PERO CRÉEME, YO NO PEDÍ NACER COMO UNO!

    Si, si, el pobre infeliz que no puede interactuar con la gente a causa de quién es y las personas con las que puedes interactuar te ven como una simple basura ¡Únete al club! — Gritó Delfina con enfado — ¡Te he visto toda la noche y solo te lamentas de estar aquí, dejas que te menosprecien y aceptas la humillación de las personas, me molesta porque puedes matarlos a todos con gran facilidad y no lo haces, te contienes! ¡Tienes un poder con el que muchos soñarían y tú simplemente no lo aprovechas para demostrar tu lugar, eres simplemente un imbécil!


    ¡¿Crees que no quiero matarlos?! ¡¿Crees que no quiero hacerles pagar por lo que me han hecho?! ¡¿CREES QUE NO PREFERIRÍA SUCUMBIR A MI LADO DEMONIACO Y COMÉRMELOS MIENTRAS DISFRUTO SUS GRITOS DE DOLOR?! ¡QUIERO QUE SUFRAN PERO NO DEBO!

    ¿Tú lado demoniaco? – Estas palabras confundieron a Delfina de una manera excesiva.

    Mi padre era un demonio y mi madre humana… — Dijo el demonio desviando la mirada — soy mitad demonio. Tengo el instinto demoniaco pero mi madre me hizo prometer que jamás me volvería un monstruo, que sin importar qué hiciera o cual fuera el obstáculo… yo seguiría siendo yo… fue su último deseo antes de que ella muriera…

    … lo siento… pero no puedo terminar de aceptar tu modo de pensar — Dijo Delfina controlándose un poco pero aún enojada — Tienes todo lo que yo desearía para que las personas dejaran de verme como alguien inferior… da igual lo que haga… siempre seré la hermana menor de ellos dos… la que necesita ser rescatada…

 

Los ojos de Delfina se humedecieron, un recuerdo del pasado volvió a ella…

 

El demonio no sabía que decir, se había desahogado pero se sentía bastante ridículo frente a esa chica, de carácter fuerte y gran voluntad… sentía celos de ella.

    Podemos continuar hablando… dentro del bar… aquí…. Aquí hace frío… — dijo el demonio desviando la mirada, se sentía apenado.

    Si… está bien… — Delfina se sentía igualmente ridícula después de gritar con un desconocido, no era algo apropiado para una miembro de la casa Holygate.

El chico recogió las cubetas que había lavado y abrió la puerta para dejar entrar a la chica.

    Soy Delfina Holygate, por cierto. — Dijo ella intentando actuar más formal.

    … Me llamo Ash McRain. — Respondió el muchacho, aun sintiéndose ridículo ante esa situación.

………

……

Pasaron unas horas en las que Delfina y Ash hablaron, sobre todo Ash fue quien habló. El chico había vivido toda su vida en los bosques cercanos al poblado de Aldiel, y esto se debía a que cuando se acercaba a la civilización, los habitantes huían o intentaban matarlo. Por ello no tuvo más comunicación que con su madre, quien lo cuido hasta que falleció hace dos años de una enfermedad; desde entonces, Ash vivió como cazador en los bosques perfeccionando su técnica con la katana.

El demonio se sentía a gusto hablando con otra persona. Todos lo habían tratado tan mal que decidió no volver a confiar en la gente pero Delfina tenía “algo”, eso hizo que Ash decidiera confiar una última vez en alguien.

 

Ash McRain jamás se arrepintió de confiar en Delfina Holygate…

 

El chico habló de muchas de las cosas que había encontrado en los bosques y algunas cosas raras que le ocurrieron durante su vida pero Delfina no podía dejar de ver el cabello de Ash, su frente la cubría un lacio cabello plateado, junto a eso, el chico llevaba capucha…

    … ¿Puedo? — dijo Delfina acercando su mano a la cabeza de Ash.

El demonio sabía que quería la chica, por lo que se quitó la capucha y agacho la cabeza para que Delfina pudiera ver mejor.

Ella tocó el cabello del chico, acariciando hasta que sintió lo que imaginó…

    Tenías cuernos… ¿te los cortó la gente? — Preguntó Delfina dejando de tocar.

    No, me los corté yo cuando era niño… quería que las personas no me odiaran pero no tuve el valor de arrancarme los ojos… — Dijo Ash un tanto apenado, como si un niño confesara un crimen — ¿Cómo te diste cuenta?

    He visto a muchos demonios y todos tienen cuernos, por eso se me hizo raro que ocultaras los tuyos a pesar de que es obvio que eres uno.

Ash volteó a ver al reloj de pared, era casi las siete de la mañana, era hora de cerrar… y no hubo nadie que viniera a tomar…

    ¿Por qué viniste a Gremier? — preguntó Delfina, se le acababa de ocurrir esa pregunta.

El demonio comenzó a recoger las pocas cosas que había usado esa noche.

    Me llegó una nota, estaba en la puerta de mi casa en el bosque la cual decía que podría encontrar los Armagun si venía a Gremier.

    ¿Armagun?

Ash abrió el cierre de su chaleco y sacó un papel de un bolsillo interior. Delfina lo tomó y al desdoblarlo, observó un montón de símbolos extraños que parecían moverse, la chica se mareo de solo verlo y le devolvió el papel al muchacho.

    En este papel está escrito un Armagun, uno de los cuentos demoniacos. — dijo Ash mientras guardaba de nuevo el papel — solo los demonios pueden leerlo.

    ¿Y para que los buscas? — preguntó Delfina levantándose de su asiento aún mareada.

    Mi madre me dijo que en uno de ellos se habla de mi padre… — respondió Ash un tanto apenado — sé que es tonto pero siempre tuve interés por saber más de él.

    No creo que sea tonto. Tal vez pueda ayudarte un poco con eso, pero necesitaré tu ayuda en algo — le dijo Delfina ligeramente emocionada — pero debes confiar en mí.

Ash dudó pero al final decidió aceptar, tampoco es que pudiera hacer otra cosa.

………

……

La abadía de St. Tremilion se encontraba abierta, todo mundo desayunaba sin problema, Hope estaba pensativo y Lucien, quien había vuelto durante la noche, se veía genuinamente preocupado pues la chica que quería ver no había regresado.

De pronto, Delfina apareció en la entrada y en sus mano tenía una cuerda con la que llevaba atadas las manos de Ash. El muchacho se veía algo agitado y lleno de preocupación, todo mundo lo miraba con miedo pero a diferencia de otros lugares, aquí cualquiera estaba entrenado para poder matarlo.

Las personas del gremio quedaron mirando al chico esperando la más mínima equivocación para atacarlo. Delfina notó esto y alzó su voz mientras entraba al salón de los mercenarios.

    ¿Dónde está Fabula? — preguntó la chica colocándose en el centro de todo, Ash estaba detrás de ella cuidándose de todas direcciones.

    Aquí estoy. — dijo la mujer, se encontraba en el tercer piso y de un salto, llegó hasta el primero sin lastimarse y cayendo de pie. — No esperaba que lo lograras realmente, mucho menos que tardaran tan poco tiempo…

Fabula se acercó y analizó al demonio de pies a cabeza.

    Entonces esperas que yo lo mate… — dijo Fabula haciendo aparecer un arco y flechas de la nada.

    ¡¿Qué?!

    No, tu sólo me dijiste que debía atraparlo y traerlo. — dijo Delfina poniéndose entre Fabula y Ash — De hecho, pensaba que él podría entrenarse como mercenario aquí.

El gremio quedó en silencio tras esa petición, Hope tenía la boca abierta, le costaba respirar ante tal escena; Lucien estaba igualmente inmóvil ante esa situación.

    ¿Un demonio siendo entrenado como mercenario? — Preguntó Fabula tras reaccionar ante las palabras de Delfina.

    Esta chica está cada vez más loca — Luis Torres se acercó al demonio — acabemos con esta charada.

Luis sacó un cuchillo e intentó apuñalar a Ash, pero Delfina ya había previsto una situación así, por lo que el demonio estaba preparado para el ataque.

Con rapidez, Ash se agachó y de una patada en la pierna, derribó a Luis torres. Todos los mercenarios del gremio reaccionaron y saltaron en contra del demonio, pero Delfina se puso como escudo humano sobre el muchacho.

    ¡No dejaré que le hagan daño, él no es mala persona! ¡Es más humano que Luis Torres! — decía Delfina viendo si alguien se acercaba para atacarlos.

    … suficiente.

Con una sola palabra, el gremio quedó en silencio. Todos voltearon y vieron a Lady Seraphina observando todo desde el tercer piso.

    Señorita Holygate — comenzó diciendo lady Seraphina con una tranquila pero poderosa voz — lleva casi tres días aquí y ya logró que todo mundo le apunte con su arma; debe ser un nuevo record. Joven demonio, di tu nombre y objetivo.

Ash se levantó del suelo y miró a la hermosa pero imponente mujer, y juntando todo el valor que tenía, respondió:

    Me llamo Ash McRain… yo… estoy buscando los Armagun.

Por un segundo, lady Seraphina mostró una mirada de sorpresa, pero muy pocos lo pudieron notar.

    Si el demonio se sale de control, será ejecutada junto a él, joven Holygate — dijo lady Seraphina con una dulce sonrisa — mientras, tendrá que pasar las pruebas junto con usted para poder ser entrenado.

Delfina asintió sin dudar.

Todo mundo tuvo que contener su deseo por matar al demonio y se alejaron lo más que pudieron. Fabula ayudó a Luis a levantarse del suelo.

    Vaya, parece que te saliste con la tuya — dijo Fabula en tono burlón — Nunca he entrenado a un demonio pero debo admitir que será in-te-re-san-te.

    Buenos reflejos, chico — dijo Luis Torres mostrando una sonrisa infantil mientras le ponía su mano en el hombro del demonio — ¿Qué arma usas?

    Eh… una… una katana… — Ash se veía confundido ante tal cambio de actitud de ese hombre lleno de cicatrices en el rostro.

    Genial, será divertido cuando pueda entrenarte — reía inocentemente Luis Torres — y tu mocosa, supongo que lo hiciste bien, pero aún te falta mucho para tener mi atención.

Diciendo eso, Luis se alejó bastante contento.

    Me disculpo por él. — dijo Fabula encogiendo los hombros — Nos entrenamos juntos cuando éramos jóvenes. Ese idiota muestra completa emoción cuando se trata de enfrentar gente fuerte, es un niño en el cuerpo de un hombre. Demonio, la habitación H-6 del segundo piso es toda tuya, aunque se pagan 500 escudos cada domingo, esto incluye baño y comida en la cocina.

    En… entiendo… — Ash pensó en que por semana le pagaban 550 escudos en el bar, por lo que podría sobrevivir y ahorrar un poco.

Fabula se alejó. Delfina notó que Hope parecía intrigado e interesado en acercarse pero por alguna razón no lo hacía; Lucien parecía que no confiaba en Ash por lo que también mantenía la distancia; Rock miraba desde el segundo piso de manera extraña, entre indiferente y fastidiado.

    ¡Lo  logramos! — dijo Delfina  abrazando a Ash emocionada.  — Ahora podrás entrenar y convertirte en mercenario, eso te ayudará a obtener mayor información sobre esos Armagun que buscas.

Ash se sentía extraño, nunca había sentido que pudiera confiar en alguien (con excepción de su madre), ahora tenía alguien que confiaba en él y un lugar donde dormir y comer.

Por su parte, Delfina por fin logró obtener la aprobación de uno de los cuatro grandes mercenarios, pero todavía no conocía a dos de ellos y Luis Torres seguía sin probarla, pero el haber logrado este primer paso era suficiente para que ella no perdiera la esperanza.


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