Los únicos sonidos los cuales rondaba la mansión eran el del fuerte viento y los arboles mecidos por este.
Todos se encontraban en el salón del primer piso
esperando. Alone consolaba a Catherine, quien no paraba de temblar; André
estaba sentado en el sofá, sobrio gracias a la impresión de ver un cadáver;
Evan miraba por la ventana intentando distraerse con el paisaje y el sacerdote
Daniel estaba de rodillas en el suelo rezando por el alma de Juliet Wolfbright.
— Ya
revisé el cuerpo de la víctima. — Adrian apareció en la sala. — es obvio decirlo:
fue un asesinato. Sin embargo, hay algunas rarezas las cuales deberé discutir
con cada uno de ustedes individualmente.
— ¡¿Por
qué mierda debemos hacerte caso, pendejo idiota?! — al estar sobrio, todos
podían ver al verdadero André Benedict Wolfbright, un hombre violento y
grosero, agresivo como pocos y traicionero como muchos.
Adrian lanzó un suspiro y de su bolsillo sacó su placa
de policía.
— Soy
detective de la ciudad de Trian. Cuando la puerta del túnel se habrá, llevaré
este caso a mi jurisdicción.
Todos, excepto Alone, se sorprendieron al escuchar
esto. Un Wolfbright policía era como tener a una prostituta de virgen.
— ¿Cómo
estamos seguros de tú inocencia? — preguntó Evan con enfado, intentando
desmeritar a su hermano menor.
— Alone
y yo estábamos en el exterior de la mansión. Cuando escuchamos el grito de
Juliet, entramos. André nos vio. — explicó Adrian.
— Si…
los vi entrar… — dijo André, pero era más para menospreciar a Evan que para
ayudar a resolver el crimen, realmente no le importaba en lo más mínimo.
Catherine se levantó de su asiento completamente
indignada.
— ¡¿Insinúas
que alguno de nosotros mató a Juliet?! ¡Es una locura!
Catherine volteó para buscar apoyo pero todos parecían
tener dudas, incluso Alone parecía tenerlas.
— Tú
no serías capaz de algo así. — dijo el muchacho cuando notó la mirada acusadora
de su prometida. — pero Juliet se había ganado el odio de todos en esta
mansión. Francamente no me sorprendería…
— El
asesinato de ella y del anciano. — dijo André increíblemente enfadado.
— ¿El
anciano?
— Por
favor, tu lo dijiste, — explicó André. — tu viste tres almohadas, pero después
sólo había dos. Sin duda alguien entró en el cuarto y le puso la almohada
encima para matarlo.
Catherine se asustó con esa idea, su rostro mostraba
desconfianza, los demás se miraban entre ellos pero Alone levantó la mano.
— seguramente
conté mal. No significa nada lo de las almohadas.
— También
esta lo del túnel bloqueado. Sin duda, Juliet y el viejo sólo fueron los
primeros…
— ¡Silencio!
— Adrian gritó pues las cosas estaban saliéndose de control. — no debemos dejar
volar nuestra imaginación de esa manera. Alone y yo somos los únicos quienes
estaban fuera de la mansión, no sólo durante la muerte de Juliet, sino también
con la de nuestro padre. Por ende, los dos llevaremos los interrogatorios.
— ¿Por
qué yo? — se sorprendió Alone al escuchar eso.
— Necesitamos
a alguien imparcial y aunque el sacerdote haría un trabajo mejor, el también es
sospechoso.
Todos voltearon a ver al sacerdote quien tenía el
rostro pálido tras escuchar las sospechosas sobre él.
— Realizaré
interrogatorios a cada uno de ustedes, tanto para la hora de muerte de Juliet
como para la muerte del viejo, para la tranquilidad mental de André. — Tras
decir sus intenciones, Adrian logró calmar (de mala gana) a todo mundo.
Antes de comenzar, Adrian llamó por teléfono a sus
superiores de la policía. La señal de los celulares no alcanzaba esa zona pero
la mansión tenía un teléfono fijo. La mala noticia era que por la lejanía de la
zona y como no tenían jurisdicción en la ciudad capital, tardarían un rato en
poder mandar refuerzos.
— Al
menos ya están enterados de la situación en este lugar. — dijo Alone intentando
encontrar el lado positivo.
— Todo
esto es muy raro… demasiado… — Adrian pensaba mucho, estaba realmente
preocupado.
— ¿Qué
tienes en mente?
— Te
lo diré al final, si no es que para entonces ya te habrás dado cuenta…
Eran unas palabras extrañas pero Alone decidió
esperar.
Los chicos comenzaron a llevar acabo los
interrogatorios en una de las habitaciones del tercer piso, era tranquilo e
íntimo, así nadie podría interrumpirlos.
Para acabar rápido con esto, Adrian decidió interrogar
primero al menos probable entre los sospechosos, aquel ajeno a los Wolfbright
en todo aspecto: el sacerdote Daniel Roller.
Cuando el religioso entró en la habitación, su rostro
estaba pálido y se veía exhausto. Sin duda había sido un largo día.
— Por
favor, para hacerlo oficial diga su nombre, edad y ocupación.
— Me
llamo Daniel Roller, tengo 27 años y soy sacerdote en la iglesia principal de
la ciudad capital.
— Usted
vino a Obsidian Hall porque fue contratado por la víctima ¿es correcto?
— Así
es.
— Por
favor, cuéntenos todos sus movimientos cuando mi padre falleció y encontró el
cadáver.
El sacerdote estaba muy intranquilo pero tomó fuerza
para poder hablar.
— Cuando
confirmó la muerte del señor Alfred, todos los hijos salieron de la habitación
pero yo me quedé para rezar por su alma y así encuentre paz en donde se encuentre
ahora. Escuché la discusión pero preferí centrarme en mi deber como sacerdote,
después todo se tranquilizó y comencé a escuchar un piano. Finalmente oí el
grito ahogado y fue cuando salí a ver lo ocurrido. Al abrir la puerta, vi a la
señorita Catherine asomándose desde el cuarto donde imagino estaba tocando el
piano. Me dijo que Juliet estaba en el despacho y fui a ver qué ocurría… fue
cuando la encontré muerta.
El sacerdote temblaba sin control, realmente le
afectaba toda esta situación.
— ¿Escuchó
algo raro o fuera de lo común mientras rezaba?
— Lo
siento. La discusión, el piano y el grito fueron las únicas cosas.
— Para
terminar, antes de la muerte de mi padre ¿dónde estaba usted?
Esa pregunta resultaba rara para el sacerdote pero le
resultó más fácil de responder.
— Estaba
en la sala del primer piso. El joven Evan y la señorita Juliet estuvieron
conmigo hasta el fallecimiento del señor Alfred.
Adrian agradeció y le dijo al sacerdote que podía
irse.
Cuando Daniel salió del cuarto, una duda invadió a
Alone.
— ¿Por
qué mataría este sacerdote a Juliet? No tiene mucho sentido. Dudo de su
culpabilidad.
Adrian pensaba en las palabras del sacerdote, todavía
no tenía las pruebas suficientes. Debía seguir interrogando a los demás.
Las cosas se complicarían pues el segundo sospechoso
era el hijo mayor: André Wolfbright.
Cuando el bruto entró, se veía genuinamente enfadado y
sobrio.
— Nombre,
edad y ocupación. — Adrian actuó frío y distante, se notaba el odio entre
ellos.
— André
Benedict Wolfbright, 30 años, desempleado.
La tensión podía cortarse con un cuchillo, la
rivalidad entre ambos se podía notar a leguas y eso incomodaba a Alone.
Pasaron varios segundos y nadie había dicho nada. Los
hermanos no paraban de retarse con la mirada, esto no iba a ninguna parte.
— Eh…
¿Nos dirías qué hacías durante la muerte de Juliet? — Alone se aventuró a
preguntar.
— Estaba
tomando en la cocina… solo.
André parecía cada segundo más y más enfurecido, era
una situación la cual estallaría en cualquier momento.
Adrian lanzó un suspiro y de debajo de la cama sacó
una botella de vino. Los ojos de André no se alejaban del alcohol.
— Mira
a lo que te orilló nuestro padre… ser débil y necesitar esto.
— No
todos somos tan fuertes como Catherine. — André le arrebató la botella y la
abrió con facilidad. — ella fue inteligente al irse. Yo fui sometido por el
dinero de papá y Juliet por su necesidad de aprobación. Lo mismo podría decirse
de Evan.
André se bebió la botella de un trago.
No se podría sacarle más información, seguramente también
bebía en la cocina antes de la muerte de Alfred para olvidar las cadenas
inquebrantables de la familia Wolfbright.
Como pudo, el hermano mayor salió de la habitación,
minutos después entró la segunda hija y tercera hermana: Catherine.
Alone no podía ser imparcial pero a estas alturas
estaba seguro de la inocencia de su prometida.
— Nombre,
edad y profesión.
—
Catherine…
Agatha… Wolfbright, 27 años. Pianista.
La chica se escuchaba algo inquieta, sin duda
todavía estaba en shock.
— ¿Dónde
te encontrabas después de la muerte del viejo y antes de escuchar el grito de Juliet?
— Estaba
tocando el piano. Todos debieron haber escuchado, soy la única quien sabe
usarlo.
Era cierto, toda la mansión escuchó la música de la
chica.
— ¿Por
qué creen que la mataron? — Catherine preguntó, se veía preocupada, como si se
culpara de algo.
— No
lo se, pero lo descubriré. — Adrian miró a Catherine con gran seguridad, la
chica se sintió tranquila y sonrió un poco.
— Sabes,
talvez… podamos hablar, sólo nosotros… cuando todo haya terminada.
Adrian se ruborizo y asintió de manera tímida y torpe.
Catherine rio un poco.
— Una
cosa más antes de terminar — dijo Adrian intentando recuperar la compostura. — ¿dónde
estabas antes de la muerte del viejo?
— Fui
al cuarto del piano. Jugueteé con algunas teclas pero no toque como para ser
escuchada.
Alone se puso serio y Catherine lo noto, ellos no
podían ocultarse casi nada y esto era muy obvio: Catherine acababa de mentir.
Adrian no lo notó pues dejó ir a la chica para llamar al
último sospechoso: Evan Wolfbright.
El hermano entró con una actitud altanera y muy
malcriada, realmente odiaba estar allí.
— Nombre,
edad y oficio.
— …Evan
Christopher Wolfbright, 28 años y soy escritor.
— ¿Dónde
estabas antes de la muerte de Juliet?
— En
mi cuarto, obviamente.
Evan parecía enfadado por tener que testificar, aunque
eso se podía predecir por su actitud.
— Sigo
sin entender por qué ustedes no son sospechosos… — Pensó Evan en voz alta.
— Estábamos
fuera de la mansión cuando ocurrió el ataque. — dijo Alone encogiendo los
hombros. — recuerdo estabas en la sala antes de la muerte de tu padre. Puedes
irte, es mejor que tener que seguir aguantándote.
Evan se sintió ofendido pero se dispuso a irse.
— ¿Antes
podrías decirle a Catherine y al sacerdote Daniel que me esperen en el cuarto
del piano?
Lanzando un largo suspiro, Evan asintió.
Ya habían sido todos los sospechosos y Alone parecía
confundido.
— Soy
dibujante de webcomics de detectives y misterio pero jamás logré pensar en un
crimen de este tipo. — Alone se rascaba la cabeza con insistencia. — En el
primer piso estaba André tomando en la cocina; en el segundo piso estaban, de
izquierda a derecha: Juliet en el despacho, el sacerdote Daniel en el cuarto de
Alfred y Catherine en el cuarto del piano y en el tercer piso estaba Evan en
una habitación. El problema de esto es que cuando escuchamos el grito, el
sacerdote y Catherine se asomaron casi de inmediato; es imposible que el asesino
escapara de allí tan rápido y sin ser visto…
— Es
obvio quién es el asesino. — dijo Adrian bostezando, Alone lo miró con sorpresa
y resentimiento.
— ¡¿Y cómo rayos lo sabes?! — Alone se quedó
paralizado unos momentos — encontraste algo cuando investigaste la escena del
crimen ¿verdad?
— Lo
siento, debía ocultar esa información para que el asesino se delatara solo.
Los chicos bajaron al segundo piso para ver una vez
más la escena del crimen. La sangre se había secado pero el cuerpo de Juliet
seguía igual, no le gustaba mucho a Alone ver esto. Adrian entró y señaló el
cuerpo de su hermana.
— ¿Recuerdas
cómo estaba el cuerpo de Juliet cuando la encontramos?
— Si,
había sangre por todo el suelo y un cuchillo tirado… pero… ¿por qué había tanta
sangre si la acaban de apuñalar?
— Eso
pensé también y después de considerar a todos los sospechosos…
— Consideraste
a la víctima. — los ojos de Alone se abrieron por la epifanía y sorpresa,
finalmente comprendió todo el panorama y de lo cerca que estuvieron de ser acusados
del crimen.
— ¿Quieres
explicarlo? — preguntó Adrian con una ligera reverencia.
— Por
supuesto. — respondió Alone de forma teatral. — Todo ocurrió cuando tú y yo salimos
al bosque después de dejar a Juliet buscando sus documentos ficticios. En ese
instante el asesino entró y apuñaló a Juliet tapándole la boca y así no hiciera
ruido. El asesino escapó dejándole clavado el arma creyendo exitoso su
asesinato pero no fue así. Seguramente Juliet se desmayó o quedó en shock, sin
embargo ya estaba desangrándose. Cuando la chica reaccionó, la muy idiota se
quitó ella misma el cuchillo; el arma cayó al suelo y con sus últimas fuerzas
de vida, Juliet gritó. Fue cuando todos volvimos al estudio.
— Revisé
el cuchillo. — Adrian recogió el arma con un pañuelo. — en efecto, tiene las
huellas de Juliet y concuerda con la posición requerida para sacarse el arma
ella sola.
— De
haber muerto en ese instante, tu y yo habríamos sido los máximos sospechosos por
ser los últimos en verla y por tener motivos. — explicó Alone. — yo para
proteger a Catherine y tú para no entregarle Obsidian Hall a ella.
— De
todos los sospechosos, hay uno quien se veía más asustado al escuchar gritar a
quien se suponía debía estar muerta, la misma persona quien ha estado
insistiendo en que nosotros debemos ser sospechosos también.
— Evan
es el asesino…
Un fuerte grito se escuchó, era de hombre.
Alone y Adrian bajaron al primer piso y encontraron a
André con un cuchillo clavado en el corazón. Los chicos alcanzaron a llegar para
poder apreciar la vida de los ojos de André dejar su cuerpo. Sólo había un
consuelo: al estar ebrio, André Wolfbright no sintió dolor mientras moría.
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