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La ley del más fuerte: Capítulo 02: La ley de los hermanos

 

El interior de la vieja mansión de Obsidian Hall era, en el sentido más estricto de la palabra, cliché.

Al entrar, se podía ver una escalera la cual llevaba al segundo piso, el ala este era el comedor y el ala oeste era un salón, al fondo había puertas a la cocina, un armario y un baño, Alone quedó entre sorprendido y desilusionado. Jamás había ido a un lugar así y aunque le gustaba el diseño en general, era algo extravagante, como en series de televisión o videojuegos. Catherine podía notar este dilema en el rostro de su prometido, la chica sólo podía reír para si misma por lo infantil del comportar de Alone.

El sacerdote Daniel se quedó de pie en medio de la entrada, sentía algo muy malo en ese lugar, pero al final eso no importaba, tenía un trabajo por hacer.

Catherine respiró profundamente y con todo el valor de su cuerpo (y sin soltarse del brazo de Alone) entró al salón principal.

El lugar era acogedor, una gran ventana dejaba ver con total claridad el bosque mientras la chimenea calentaba la habitación. Había varios sillones y un librero; en uno de los sillones estaba recostado un hombre alto y musculoso, parecía ir mucho al gimnasio, era tan rubio como Catherine pero con el cabello corto. Tenía una botella de vino en la mano, debía de estar ebrio por su extraña apariencia en el sillón. Por otro lado, había un hombre revisando los libros en el librero, era alto y delgado, de un cabello castaño oscuro quien mostraba un cierto egocentrismo en su miraba. Ellos debían ser André y Evan respectivamente.

El hombre del librero desvío la mirada y sus ojos se cruzaron con los de Catherine.

    Vaya, la desertora vuelve con la familia… — los ojos de Evan mostraban un odio irracional hacia su hermana mayor.

    Sólo vine a confirmar la muerte del viejo. — Catherine se cruzó de brazos y desvió la mirada.

    Pues has fila, todos vinimos únicamente a eso.

André, quien había despertado por las voces de sus hermanos menores, se levantó para ver a la recién llegada.

    ¿Falta mucho? — Preguntó Catherine, con algo de impaciencia.

    Ya conoces al viejo, nuestra frustración es su fuente de vida. — André tomó las botellas de vino intentando encontrar una con licor pero fue un esfuerzo inútil.

Catherine se veía algo relajada con André estando borracho; según le contó la chica a Alone, cuando su hermano mayor tomaba, era mucho más tolerable.

Evan, por su parte, no dejaba de mirar con gran odio y resentimiento a Catherine. Sin duda, el hermano menor seguía teniendo envidia del talento de su hermana.

    ¿Ya llegó Adrian?

Evan ignoró la pregunta de Catherine y André estaba más enfocado en buscar alcohol como para escucharla.

    El pequeño Adrian llegó pero fue a caminar al bosque. — Juliet apareció en la habitación con una bandeja con muchas copas de coctel. — siempre ha sido ajeno a todos nosotros, después de todo…

Catherine desvío la mirada, Alone la abrazó por la cintura.

    ¿Y quién demonios eres tú? — Evan por fin notó a Alone, igual que André.

    Es el prometido de la pequeña Catherine, Alone… ¿verdad? — Juliet contesto la pregunta como si fuera una suegra chismosa quien quiere presumir su conocimiento en temas inútiles.

    ¿Quién querría casarse con la estúpida de Catherine? — Decir eso fue un gran error de Evan. Alone se acercó a él y tomándolo del cuello de la camisa, lo estrelló contra el librero.

Juliet miraba fascinada mientras André reía al ver a su hermano menor siendo humillado por alguien completamente desconocido y ajeno a la familia Wolfbright.

Catherine se sorprendió al ver a su prometido actuar de esa forma. Debía detenerlo pero le agradaba la idea de ver a su hermano pagar por los insultos acumulados a través de los años.

El chico tomó la nuca de Evan y ahora estrelló su rostro contra la pared. Estaba a punto de estrellarlo una vez más, pero una mano detuvo a Alone.

    Suficiente, amas a Catherine pero esto no es correcto.

Alone volteó y vio a un muchacho aproximadamente de su edad. Era rubio como Catherine y con el cabello algo largo, parecía despreocupado; él debía ser Adrian Wolfbright.

Alone soltó a Evan, este se alejó rápidamente por el miedo.

    Bueno, como ya estamos todos los hermanos, — Juliet les dio a los Wolfbright una copa de coctel. — brindo por la muerte de nuestro padre.

Como una acción en la cual estaban de acuerdo, los cinco hermanos alzaron su copa y bebieron de ella. Era sorprendente como la envidia, odio y desprecio que existía entre ellos cinco podía disiparse fácilmente con la muerte de una sola persona.

Alone se sentía fuera de lugar pero no quería dejar sola a Catherine.

    Ven, ella estará bien.

Adrian había jalado del hombro a Alone de tal modo que no pudo librarse. Como Catherine vio a su hermano llevarse a su prometido decidió seguirlos a una distancia prudente.

El rubio jaló a Alone hasta el exterior de la mansión.

    ¿Entonces eres el prometido de Catherine? — Adrian preguntó de manera calmada y con una pequeña sonrisa en su rostro.

    Si… lo soy… — Alone no se fiaba de este hombre, sabía mucho… Además Catherine dijo que él había matado a su madre.

    ¿Estas seguro de eso? Has visto a cada uno de los hermanos, seguro ella te habló de nosotros. Ella es una Wolfbright aunque quiera negarlo.

    Ella no es como ustedes. Es amable, talentosa, piadosa y generosa. — La mirada de Alone acompañaba una completa resolución en sus palabras, Adrian asintió ligeramente.

    Me alegra mucho, finalmente logró encontrar a alguien quien la haga feliz y la aleje de esta familia…

Adrian sonrió y entró en la casa. Catherine estaba en un costado de la puerta escuchando, su hermano la miró y dijo:

    Que la oscuridad de nuestro padre jamás te alcance…

El chico subió al segundo piso mientras Catherine intentaba entender las palabras de su hermano menor.

Pasó una hora. Alone y Catherine esperaban en la entrada de la mansión mientras ella no paraba de admirar la naturaleza. Juliet preparaba algunas cosas con el sacerdote Daniel, André seguía bebiendo vino de la cocina mientras Evan leía un viejo libro del estante; Adrian estaba en la cocina comiendo un bocadillo.

    Tus hermanos son todo un caso… — dijo Alone al observar el bosque, no es como si pudiera hacer mucho en la mansión, además no tenía señal de celular.

    Por eso me alegra no tener que verlos de nuevo. — Catherine se veía tranquila al observar ese bello bosque. — por cierto, gracias por defenderme de Evan, pero no seas tan agresivo.

    Oh, eso fue una simple advertencia. — Alone rio. — pero, no estoy seguro de Adrian. No es como los otros…

    La verdad yo tampoco comprendo su comportamiento. Siempre ha sido alguien quien mantiene la distancia pero ahora… no entiendo… — Catherine se veía increíblemente pensativa. — talvez él logró cambiar.

La puerta se abrió y el sacerdote Daniel salió para hablar con la pareja.

    Disculpen pero su padre esta listo para verlos.

Catherine tembló un poco al escuchar esas palabras pero era fuerte, lo suficiente como para enfrentar a su moribundo padre.

La habitación de Alfred Wolfbright estaba en el segundo piso, frente a las escaleras que llevaban a la sala principal del primer piso.

La puerta de la habitación era de roble con figuras tribales talladas, era aterrador; Alone la imagino como la puerta de un jefe final de un videojuego.

Juliet estaba delante de todos, con sus manos en las manijas de la puerta doble. Esa situación era muy evidente para Alone y el sacerdote Daniel: los cinco hermanos Wolfbright estaban llenos de miedo y terror por ver a su moribundo padre.

Juliet abrió la puerta.

La habitación estaba completamente oscura, las ventanas tenían gruesas cortinas las cuales impedían el paso de la luz del sol; lo único que iluminaba en ese lugar era una chimenea con un fuego muy tenue.

Al fondo del cuarto estaba una enorme cama en donde reposaba Alfred Wolfbright.

Un pequeño cuerpo de tonalidad grisácea demostraba la irrefutable carencia del sol, sus ojos grises e inexpresivos mostraban sólo desprecio y odio. El poco cabello canoso del viejo era igual a la fuerza física que le quedaba.

    Padre… — la voz de Juliet era débil en tono y potencia… — todos estamos aquí.

    Je… todos vinieron para cerciorarse de la muerte del monstruo… — la voz de Alfred era débil, y aun así llena de vida…

    Señor, vengo a darle los santos oleos. — Daniel se acercó a la cama con su equipo de sacerdocio.

    Aléjate religioso… — los ojos del anciano miraban con odio al sacerdote. — mis pecados son míos y llegaré a donde deba ir con ellos…

    ¡¿Qué?! ¡No puede!

    Esta alma es únicamente mía, ni de dios ni de nadie más. Ahora lárgate.

Daniel no podía creer las palabras del moribundo pero no iba a pelear con un anciano a las puertas de la muerte. Sin ofenderse, el sacerdote salió de la habitación dando una oración por el alma de ese hombre.

    Fue idea de Juliet ¿verdad? Siempre quisiste ganarte mi cariño por cualquier medio, pésima mujer y actriz. — Las palabras del anciano afectaron a Juliet de manera correcta, sólo ver el rostro de la mujer era suficiente prueba.

    Bueno, era necesario tener un último “regaño” del viejo… — André estaba ebrio, no sentía tanto miedo de su padre, talvez por eso siempre se embriagaba.

    Tú eres un completo desastre. Mi dinero es la única razón por la que eres “alguien” y eso ya es decir mucho de ti. — como las palabras del anciano no hacían tanto efecto, volteó a ver a Evan. — y tú, poco talentoso e igual de inútil al anterior. Aferrado a una fantasía imposible y quien justifica su existencia sin propósito culpando a sus hermanos.

Evan quería gritarle al anciano pero su miedo lo paralizó.

Alfred miró a Adrian. El chico le sostuvo la cruel mirada, pero el anciano sonrió maliciosamente.

    Catherine, Catherine, Catherine… — Alfred miró a la muchacha con unos ojos retorcidos por el deseo de destruir. — siempre fuiste a la única quien jamás pude alcanzar con mi oscuridad. Adrian creyó protegerte pero traicionarlo será un deleite para mí.

    ¡Cállate viejo! — Adrian gritó. Nadie entendía la situación, Catherine estaba desconcertada.

    Si… yo mate a su madre… — dijo Alfred con una cruel sonrisa. — ella rogó pero esa maldita mujer era tu único ancla hacia la luz…

Catherine perdió el color de su piel, todo giraba a su alrededor, no podía creer esas crueles palabras.

    Adrian quiso protegerte de ese secreto y se convirtió en mi esclavo haciéndoles daño a todos ustedes. Talvez me odiabas niña, pero no tanto como los demás me odian. Odiarme es tener algo de mí en tu interior que permanecerá por siempre y ahora que sabes esto, mi oscuridad estará siempre en ti. — Alfred parecía cansado por tanto hablar.

    No… no puede ser… sólo por esa razón, tú…

Catherine cayó de rodillas y comenzó a llorar. Adrian se acercó rápidamente para consolarla.

    ¡Maldita sea anciano! ¡Seguí todas tus instrucciones para protegerla al menos a ella! — Adrian estaba enfurecido, pero rápidamente vio que Alone estaba junto a la cama de Alfred y el prometido de Catherine le dio un gran puñetazo en su anciana cara.

Todos estaban impactados, nadie podía creer los actos del muchacho. Un sueño el cual, para los Wolfbright, era imposible.

Alfred era más rudo de lo que aparentaba y a pesar de ser un anciano, resistió muy bien ese golpe.

    ¡Tú no eres nadie para jugar con el destino de ellos! ¡Catherine es fuerte! ¡Además yo estaré siempre a su lado para alejarla de la oscuridad de esta familia!

    ¡¿Y quién eres tú?! — Alfred miro a Alone con gran ira, posiblemente él sea la primera persona en toda su vida que le a puesto una mano encima.

    ¡Soy Alone Wallace! ¡prometido de Catherine y yo la mantendré a salvo de todos ustedes!

    Vaya tontería ¡todos, largo! Quiero morir en soledad…

Con esas palabras, Alfred se recostó en su cama. Todos los hijos salieron del cuarto. Alone ayudó a Catherine a levantarse y la llevó fuera de esa habitación y lejos de ese anciano.

La pareja bajó las escaleras pero antes de salir por la puerta, la chica se detuvo.

    Quiero estar sola un rato… necesito pensar… — Catherine estaba muy deprimida. Siempre creyó que su hermano distante había matado a su madre, pero ocultó el secreto para protegerla: creer que su hermano mató a su madre para que su padre no la arrastrara a la oscuridad y la dejara en paz, al menos a ella...

    Estaré afuera… cualquier cosa, grita. — Alone no podía hacer nada para consolarla. Era una situación complicada para su prometida y talvez la soledad le ayudaría.

Pasaron varios minutos, Alone permanecía sentado en la entrada intentando contener su ira e impotencia, sin mucho resultado.

    Gracias por proteger a Catherine allá arriba. — Adrian salió de la mansión y se sentó junto a Alone.

    Gracias por proteger a Catherine casi 20 años.

    Ella es noble y pura, no como los otros. Merecía salvación. Talvez en otras circunstancias ella y yo pudimos ser amigos y apoyarnos. Esto es lo único que pude hacer y no resulto bien al final. El anciano me engaño completamente.

Adrian se veía enfadado consigo mismo. Alone sonrió al ver como ese chico y su prometida tenían la misma mirada a la hora de enfadarse y querer llorar.

    Alfred ya no tiene control sobre ustedes. La verdad ha roto los hilos con los cuales te controlaba, ahora talvez puedas comenzar de nuevo con ella. — Alone podía ver bondad en ese chico, sin duda, la oscuridad del padre no lo había logrado consumir completamente.

    ¡Oigan! — André se asomó desde la puerta para gritarle a los chicos. — por fin paso, ¡El viejo murió!


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