— ¿Te casarías conmigo?
Muchas personas sueñan con estas palabras toda su vida y aunque Catherine Wolfbright no era una de ellas, la idea de compartir su vida con Alone Wallace era una de sus más grandes ilusiones; ella amaba a su novio con todo su corazón, no había duda de ellos.
— Sí, me casaré contigo.
En el corazón de Alone hubo una mezcla de emociones; sentía alivio, sentía felicidad, pero, sobre todo, sentía una satisfacción máxima al escuchar esas palabras salir de la boca de Catherine.
La gente del restaurante comenzó a aplaudir, la recién pareja comprometida se sonrojó al notar la escena que habían hecho en ese lugar tan elegante.
El restaurante era hermoso, era completamente blanco: paredes blancas, mesas con manteles blancos, sillas pintadas de blanco, incluso el suelo era de mosaico blanco y negro. Un restaurante de tanta categoría le salió en un ojo de la cara a Alone, pero era el cumpleaños de su amada, era jugarse el todo o nada esa noche. Aún así, a ella no le importaba ese tipo de cosas, hubiera sido lo mismo estar en ese restaurante como en un puesto callejero, su amor por Alone era incondicional e indiscutible.
Era una noche especial, no había nubes en el cielo y la luna brillaba fuera de la ventana junto a la mesa de la feliz pareja. Realmente valió la pena el ahorrar cada centavo que Alone ganaba en su trabajo como diseñador gráfico como y creador de web comics.
El lugar tenía sabrosa comida y servicio impecable, pero Alone se sentía fuera de lugar; llevaba un traje negro el cual era de su hermano, pero su cabello teñido de verde resaltaba y desentonaba con las demás personas del lugar; por suerte su camisa cubría el tatuaje que tenía desde su cuello hasta el hombro.
Catherine reía internamente mientras veía a su prometido de 25 años actuar como un niño de 10 al intentar comportarse de forma madura y sofisticada. Por su parte, ella estaba acostumbrada a ese tipo de lugares y ambientes, gran parte de su vida vivió situaciones en las cuales debía comportarse de manera “correcta”. Sin embargo, cuando cumplió 18 años, ella escapó de su hogar y se volvió una pianista. Comenzó tocando en bares y restaurantes pero al pasar el tiempo, la chica se hizo de una gran reputación gracias a su habilidad y emotividad al tocar bellas piezas originales.
Catherine había tocado en teatros y había abierto conciertos para celebridades, muchas veces robándose la atención de la audiencia; sin embargo, su historia de amor comenzó cuando ella tenía 19 años.
Catherine había terminado de tocar en uno de los restaurantes que la había contratado, sin embargo, un muchacho, cuatro años menor a ella se le acercó con muchísima pena la cual se reflejaba en su rostro completamente rojo.
— Soy… soy un gran fan suyo… — dijo un Alone de 15 años quien tenía un bonito cabello negro sin teñir y un uniforme escolar de secundaria.
— ¡Oh! Muchas gracias, es un encanto que un chico tan joven y lindo disfrute de mi música de anciano.
Ese comentario logró que Alone se pusiera todavía más rojo de la cara, su rostro ligeramente pecoso era diversión pura para Catherine.
— Debo irme, espero vuelvas a verme tocar…
— ¡Espera! — Gritó Alone de manera muy nerviosa. — Te hice… hice un obsequio…
El muchacho sacó de su mochila un folder azul y se lo entregó temblorosamente a Catherine. La chica estaba intrigada, tomó el folder y al abrirlo pudo ver un hermoso dibujo de ella tocando el piano; la chica se quedó sin palabras.
— ¡Perdón por dibujarte sin permiso! ¡Te veías muy linda y no pude evitarlo! ¡No es necesario guardarlo si no te gusta!
Catherine silenció al chico de 15 años con un beso en la boca.
— Es hermoso. — Dijo la pianista mientras el chico intentaba procesar la situación. — Ven conmigo a mi casa y te agradeceré como te mereces.
En el exterior, Catherine era una de las personas más bellas y encantadoras que se podría conocer; por dentro era una mujer atrevida y algo salvaje, tanto como para hacer esa clase de oferta a un chico menor de edad.
Esa noche, Alone tuvo su primera vez con una mujer mientras Catherine disfrutaba de un chico inexperto, pero completamente enamorado de ella y gracias a ese dibujo, ella comenzó a sentir algo por ese desconocido niño…
— Alone ¿estás ahí?
El chico reaccionó, vio a su prometida jugueteando con su rubio cabello, Alone veía el vestido blanco de la chica, la hacía ver mas inocente, aunque fuese sólo una ilusión.
— Perdón, recordaba cuando nos conocimos y del como me robaste la inocencia.
— ¡Oye, tú aceptaste sin dudar! — Respondió Catherine con algo de frustración en su voz.
— Eso dices tú, pero la realidad es la de un niño de 15 años siendo seducido por una mujer mayor a él. — Alone parecía divertirse con la expresión del rostro de su prometida.
Diez años… fue una larga relación con altas y bajas; rompieron varias veces y en muchas ocasiones no podían verse sin gritarse groserías, pero al final su amor superó todo eso.
— Debemos comenzar con los preparativos, — Dijo Alone mientras tomaba de su copa con champaña. — ¿Cuándo será? ¿Quiénes irán? ¿Por fin podré conocer a tu familia?
— No… no los quiero en nuestra boda… — Catherine se escudó tras su copa de champaña.
El tema de la familia de Catherine era un tabú para su relación desde el primer momento, pero Alone sería su esposo, debía saber todo lo bueno y lo malo de su prometida.
— Entiendo la situación con tu familia, es difícil… o eso quiero creer. — Dijo el chico encogiendo los hombros. — No sé nada de ellos y resulta frustrante. Catherine, te amo, pero necesito saber que confías en mí.
Tras un largo silencio, la mujer miró a Alone con unos ojos tristes, ella admitía la razón en sus palabras.
Lo tomó de la mano y lo llevó hasta el balcón del restaurante, el cual se encontraba en el octavo piso de un edificio. Catherine quería un lugar tranquilo en donde hablar y ahí era perfecto.
La luna, combinada con las luces de los autos y los demás edificios eran una de las razones por las cuales Alone amaba más la ciudad que a la naturaleza y en ese amplio balcón permitía admirar toda esa belleza urbana.
La expresión de Catherine estaba llena de dolor, sin duda era un tema lleno únicamente de sufrimiento. Le tomó un largo rato para comenzar con su historia.
— Mi familia… la familia Wolfbright es… cruel… — dijo Catherine intentando medir cada una de las palabras en su mente. — hui ya que no podía aguantar el maltrato de todos ahí… aun así, uno de ellos todavía me hace la vida un infierno.
Alone miraba a su prometida, escuchando con total atención todo su dolor guardado por años.
— Primero mi padre, Alfred Wolfbright, un magnate quien hizo sus millones robando, matando y vendiendo gente, aunque oficialmente hizo su dinero a través de la minería. Violó a mi madre porque él la quería, pero ella amaba a otro. La obligó a casarse con él bajo amenaza de muerte. De esa terrible unión nacieron cinco niños…
Ha Catherine le costaba hablar, Alone tomó su mano como señal de rendición, se sintió culpable por forzarla a hablar, pero ella debía confiar en su prometido y continuó su historia.
— El mayor de todos es André, es un malnacido quien usa el dinero de nuestro padre para vivir una existencia llena de drogas, mujeres y fiestas de todo tipo. Es violento y no sabe controlar su temperamento…
La chica sujetó su brazo derecho de manera inconsciente, Alone sentía mucha ira y frustración.
— Después está Juliet, ella es arrogante y egoísta, vanidosa como pocas. Actualmente es actriz en algunas series de televisión no muy famosas. Desde niñas siempre intentó destruirme: logró aislarme de las personas en la escuela, convenció a mis hermanos de encerrarme en un closet por tres días sin comida ni agua, ha intentado sabotear mi carrera como pianista en más de una ocasión… es a quien más odio en este mundo…
Catherine comenzó a llorar, Alone intento acercarse para consolarla, pero ella lo alejó, quería terminar con esto.
— Después, en edad, sigo yo, pero tú ya conoces mis defectos. — Catherine sonrió ligeramente, pero a Alone no le hizo gracia su broma. — Luego esta Evan, quien es “escritor”, pero jamás ha logrado vender alguna de sus obras. Siempre presumía de un talento inexistente, André le rompió varios huesos a través de los años. A mí me detestaba por tocar el piano llegando al punto de cortar las cuerdas de este para que no pudiera usarlo.
Esto último lo dijo algo indiferente, seguramente no le afectó mucho por venir de una familia adinerada.
— Por último, esta Adrian, el menor de todos nosotros. Siempre intentaba aislarse del resto de nosotros, talvez sentía la malicia irradiada por la familia. Aun así, nos lastimaba, como lo hacían todos los demás. A todos nos quitó algo amado, a Juliet le cortó el cabello y a André le rompió la cara con un ladrillo; a Evan le quemó sus manuscritos y a mí… me quitó a mi madre.
Alone no entendía qué quería decir con esto su prometida.
— Siempre estaba junto a mí madre, todos los demás la detestaba por no ser como mi padre, pero a mí me agradaba, siempre jugábamos, la ayudaba en la cocina, la divertía… estar con ella fueron los recuerdos más felices de mi niñez, pero después de cumplir 12 años, entre a su habitación y la vi muerta en una silla… tenía una herida de cuchillo en el cuello y frente a ella, Adrian sujetaba el arma… llena de sangre…
Catherine cayó de rodillas, no podía parar de llorar. Alone se arrodillo junto a ella y la abrazó lo más fuerte que pudo. La chica no podía dejar de llorar y temblar.
Alone se sentía impotente, no podía ayudar a su prometida en este asunto, todo estaba mal en ese momento, el cual debía ser el más feliz de su vida. Se había lamentado por haber preguntado por la familia Wolfbright.
— ¡No importa el pasado! ¡Ahora estás conmigo y podrás vivir sin preocuparte por ellos! — le dijo a la chica.
— No, su locura no tiene límites. — Catherine ocultaba su rostro en el pecho de Alone. — Tarde o temprano me encontraran y entonces… te veras involucrado en la locura de mi maldita familia…
Alone y Catherine se abrazaron, aferrándose el uno al otro bajo la luz de la luna y de los edificios cercanos.
Comentarios
Publicar un comentario