¿Qué puedo decir ahora de lo que ocurrió en el Le Sourire de la Fortune? La noticia se hizo viral de una manera acelerada. Hubo y hay muchos misterios que después de tantos años, siguen sin ser resueltos.
La policía y la INTERPOL
arrestaron a Beatrice Dupont, ella fue llevada a prisión pero durante la noche,
fue hallada muerta. Oficialmente se declaró suicidio pero podemos deducir que
Ariana Fiore finalmente consiguió venganza por su padre.
Uno de los misterios más
grandes que tuve al investigar fue que entre los personajes importantes que
fueron rescatados del teatro del casino, se encontraba Alexandrine Boudelair,
fingiendo que había estado ahí todo el tiempo, aun cuando nadie pudo corroborar
su teoría. De cualquier forma, su gran capacidad actoral logró convencer al más
escéptico.
Julia Miranda prefirió
guardar silencio sobre este asunto, ella se llevó el crédito por arrestar a
Dupont y al grupo que planeaba utilizar a estos 100 influyentes internacionales
para pedir rescate, y eso le molestaba a la agente.
Ella sabía que todo había
sido obra de Reza: un plan perfectamente ejecutado en el que ella fue cómplice
sin darse cuenta, además de que fue engañada por Alexandrine para no levantar
sospechas por su relación con Reza y poder pasar desapercibida a la hora de
entrar al teatro.
Hasta la fecha, no tengo
la menor idea de cómo Alexandrine pudo robar el camión cargado con millones y
volver sin ser vista por nadie y no, ella trabaja sola, es una loba solitaria
que logra milagros.
Pero ya daba igual, el
incidente llevó al Le Sourire de la Fortune a un desenlace trágico. El lugar
ahora es un centro comercial para el disfrute de las personas, dejando en el
olvido al casino manchado en sangre.
Por su parte, los
cómplices de Reza recibieron una sorpresa misteriosa una semana después del
incidente del 14 de febrero.
Kite se encontraba
sentado en una gran biblioteca privada, estaba leyendo una revista aunque su
mirada se desviaba un poco hacia Le lumiere de Paris, exhibido en un busto
femenino hecho completamente de cristal.
—
¿No sería extraño que las personas
pregunten cómo obtuviste el collar cuando lo vean? — Preguntó el joven ladrón a
un anciano quien acababa de entrar en la biblioteca.
—
Jo, como si mis conocidos no hubieran obtenido
una o dos piezas de su arte en el mercado negro. — Dijo el anciano, un hombre
algo mayor, calvo y con mucha barba, pero con una actitud y energía infantil
que no iban acorde con su edad. — Por cierto, te llegó una maleta.
Kite se sorprendió de
escuchar esto, no recordaba haber olvidado algo cuando regresó de Paris.
El joven se dirigió a la
entrada de esa hermosa mansión en el campo; ciertamente había una maleta a su
nombre.
Al abrirla, los ojos de
Kite brillaron de la sorpresa: estaba lleno de billetes y sobre ellos había una
nota: “Pago al ladrón por su trabajo como cómplice, hasta que te vuelva a
necesitar”.
El ladrón estaba
sorprendido mientras que el anciano, quien estaba detrás de él simplemente
lanzó un largo silbido.
Ariana se encontraba
caminando por las calles de Manhattan acompañada por su agente, ella le hablaba
de posibles proyectos con revistas de moda mientras ella compraba cosas que le
llamaban la atención.
—
Estas tres revistas tienen eventos de
publicidad con marcas de perfume, pero hay un evento interesante donde tu
presencia podría ser beneficiosa…
La agente de Ariana se
percató de que no había sido escuchada por su cliente.
—
Me imagino que sigues pensando en lo del
casino francés, estuviste a nada de formar parte de esa tragedia pero por
suerte no fue el caso, así que necesito que te concentres.
Ariana volteó a verla con
algo de fastidio, aunque al principio comenzó con palabras de apoyo, terminó
con una frase de indiferencia. Pero no importaba, era su día y quería
disfrutarlo, se sentía libre después de lograr su venganza, además de que podía
tomarse unas vacaciones, pues le había llegado esa mañana una maleta con mucho
dinero y una nota que decía: “Pago a la asesina por su trabajo como
cómplice, hasta que te vuelva a necesitar”.
—
Vamos Paige, — Dijo Ariana tomando a su
agente del brazo. — Descansemos por hoy, hay que divertirnos.
La agente lanzó un
suspiro de fastidio.
—
Bien, pero solo por hoy.
Julia Miranda estaba en
la oficina de la INTERPOL, estaba revisando todo lo que podía sobre el
incidente del Le Sourire de la Fortune. Su objetivo sería capturar a Reza Smith
y a Alexandrine Boudelair, pero poco o nada había en lo que se recuperó del
casino, todo parecía dirigir a un callejón sin salida.
La integridad de Julia la
obligó a decirle la verdad a su jefe; este no estaba contento pero entendía que
tratar con dos estafadores de ese nivel sería complicado, por eso se le
permitió a la agente que se enfocara exclusivamente en perseguir a estos dos
estafadores de nivel internacional.
—
Paquete para la detective Miranda.
Solo Reza le decía
detective. Julia se levantó de su escritorio y fue a recoger el paquete que
recibió de un repartidor desconocido: era una maleta.
Con cuidado, la agente la
abrió y vio dentro una cantidad insana de billetes junto con una nota que
decía: “Para la detective por su trabajo como cómplice, hasta que te vuelva
a necesitar”.
Julia se puso roja de
ira, comenzó a gritar a todo el mundo.
—
¡Quiero que tomen este dinero y lo
analicen! ¡Igual la maleta! ¡Detengan al repartidor e interróguenlo!
Las últimas dos maletas
eran para Reza y para Belmont, pero aun así, con cinco maletas llenas de
dinero, seguía sobrando muchísimos billetes los cuales Reza no entrego a nadie
y no lo usó para si mismo. ¿Para qué era ese dinero?
Esa es la razón por las que comencé a redactar
estas historias: Si algo me pasa, quiero que sea de conocimiento público que
fue por saber este secreto, pero es necesario que el mundo lo conozca, pero
para ello, necesito contar estas historias y así, todo tendrá sentido. Si lo
digo así como así, me llamarán loco y nadie me creerá. Por eso, en estas 7
historias, quiero mostrar el verdadero objetivo del Reza Smith.
Bernard
Duanel. Periodista para “The Guardian”

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