Al recapitular todas las aventuras que Reza y su equipo tuvieron a lo largo de los años, me resulta difícil no cuestionar algunas decisiones que tomó, el egoísmo con el que actuaba y sobre todo: jamás haber descubierto si eso era una actuación o realmente era tan horrible persona.
Cuando comencé este viaje
de seguir los pasos de Reza “Smith”, lo inicié con la esperanza de llevar ante
la justicia a un criminal de la peor calaña. Aun así, durante mi investigación
del Le Sourire de la Fortune, no pude evitar alabar la maestría de acción que
tomó para que todo saliera como salió…
11 de febrero.
Reza despertó en su
habitación, había dormido poco pero se sentía lleno de energía. Tenía un plan y
debía seguirlo al pie de la letra, si no lo hacía, su vida podría terminar.
La presencia de
Alexandrine era un contratiempo, pero el estafador había derrotado a la actriz
en el pasado, sin duda podría hacerlo nuevamente.
Tras cambiarse y ponerse
simplemente una camisa y pantalón negros, Reza salió en dirección al
restaurante del segundo piso del casino para desayunar.
La banda en el primer
piso estaba tocando música suave para relajar a las personas que estaban
apostando. Reza miraba desde el balcón por si había alguien de interés en el
piso de abajo, pero no parecía ser el caso.
En el segundo piso
tampoco había mucha gente, solo se encontraba Beatrice Dupont y su jefe de
seguridad: Belmont Roux, igualmente se encontraba la encantadora figura de la
modelo Ariana Fiore quien se encontraba tomando una taza de café mientras leía
un periódico americano.
Reza se disponía a pedir
algo a un mesero pero Belmont lo interrumpió al acercarse a él.
—
Oye, — Dijo el jefe de seguridad de modo
poco educado. — Beatrice quiere que desayunes en su mesa.
El estafador miró al jefe
de seguridad con duda, luego dio una sonrisa burlona.
—
Interesante… ¿Qué podría querer la ilustre
dama conmigo?
Belmont le dio un fuerte
manotazo en la cabeza a Reza.
—
No te hagas el gracioso y ve a su mesa.
Reza simplemente mostro
una sonrisa burlona y posteriormente se dirigió a la mesa donde se encontraba
la dueña del casino.
Beatrice Dupont estaba
desayunando ligero, como siempre. Unas rebanadas de pan tostado con mermelada y
café eran la primera comida de la dama, eso me lo confirmaron los cocineros del
casino, siempre decían que Beatrice era una mujer quien se cuidaba mucho: comía
sano, hacía ejercicio, era una vivaz lectora, sin mencionar de ser la mente
maestra detrás del Le Sourire de la Fortune, una mujer capaz e independiente,
así la describían todos.
—
Buenos días, señor Villeford. — Dijo
Beatrice cuando Reza estuvo frente a ella. — Sería un honor para mí que
desayunara conmigo.
Reza dio una gentil
inclinación y se sentó junto con la elegante dama.
—
Lo mismo que la señora Dupont, pero con
unos huevos estrellados a un lado. — Le dijo Reza al mesero.
Este se alejó, Reza miró
a Beatrice con una inocente pero varonil sonrisa.
—
Me sorprendió su invitación y me honra. —
Dijo el estafador con una leve inclinación de cabeza.
—
Me agrada conocer a mis invitados. — Dijo
Beatrice Dupont postrando su completa atención a Reza. — Más cuando no logro
encontrar información alguna de personas como usted. Nadie a escuchado hablar
de Reza Villeford.
Cuando me entrevisté con
Reza y le pregunté sobre este desayuno con Beatrice Dupont, el estafador me
dijo que fue un dueño de deducción y engaño: ella intentaba descifrar a Reza al
mirar los más mínimos detalles en la forma de actuar y responder de él,
obviamente el estafador debía responder con calma y no levantar sospechas…
—
Simplemente soy un turco criado en
Inglaterra, heredé dinero de un familiar lejano y ahora simplemente viajo para
divertirme.
Parecía ser que Beatrice
no creía del todo la historia de Reza.
—
El Le Sourire de la Fortune es un casino
increíblemente exclusivo. — Dijo Beatrice Dupont sin apartar la mirada de Reza.
— Mi más grande orgullo es que la gente del más alto nivel pueda venir a
divertirse y a apostar su dinero en mis mesas y máquinas.
—
¿insinúa que no estoy al nivel? — Preguntó
Reza de forma seria.
—
Insinúo que es casi un milagro que pudiera
encontrar una habitación vacante para quedarse, cuando estamos saturados por al
menos tres años completos.
Beatrice era una fiera
cuando se trataba de ver la verdad tras los ojos de sus enemigos, pero Reza
parecía lograrse defender bien al interrogatorio.
—
Soy una persona afortunada. — Respondió el
estafador. — Por eso vine, para ganar gracias a mi buena fortuna.
Beatrice no apartaba la
mirada de Reza y este no se inmutaba a los fieros ojos de Dupont.
—
Una gran coincidencia… — Respondió la
dueña del casino.
—
Espero que la señorita Boudelair tenga que
pasar por este mismo interrogatorio, — Dijo Reza encogiendo los hombros. — Es
una vieja amiga mía pero ella llegó ayer y al igual que yo, no tenía
reservación.
Por fin, Beatrice apartó
la mirada de Reza y tomó de su café.
—
Eso es porque ella es amiga mía, en la
recepción tienen una lista de personas a las que siempre se le deben de dar
habitación en el casino.
—
¿Amiguismo?
—
Claro, es MI casino, yo pongo las normas y
digo que mis amigos tienen privilegios que otros no, por algo este lugar es
mío. — Respondió Beatrice Dupont con mucho orgullo.
Reza comía su desayuno
recién llegado con calma.
—
Respeto eso, así que espero que también
respete mi estadía en su casino. — Reza parecía más enfocado en su desayuno que
en la dueña del lugar. — Verá que no tendrá ningún problema conmigo.
Beatrice Dupont miró con
seriedad a Reza antes de disponerse a levantarse de su asiento.
—
Espero que así sea…
La anciana pero vivaz
mujer comenzó a caminar hacía una de las salidas mientras era seguida por
Belmont quien estuvo presente durante toda la conversación.
La situación parecía
normal hasta que Reza notó que la modela, Ariana Fiore, miraba de reojo a
Dupont. Reza sentía que tenía un nuevo problema pero podía esperar un par de
horas.
Después de desayunar,
Reza bajó a al casino, esta vez decidió centrarse en las máquinas tragamonedas.
Su suerte era variada, perdía más de lo que ganaba pero no por grandes
cantidades.
—
¿Está teniendo un buen día, señor?
Reza volteó y vio a
Eliette Blanc, la camarera que lo atendió ayer dándole un vaso de Wiski.
—
Por favor, — Dijo Reza algo apenado. — Te
dije que me dijeras Reza.
—
Oh, disculpe… eh, Reza. — Dijo Eliette con
timidez. — Lo había olvidado.
—
Está bien… Elie, ¿verdad?
—
Si, así es.
El estafador asintió
mientras bebía del vaso que la camarera le había dado.
—
¿Te gusta trabajar aquí? — Preguntó Reza
mientras regresaba a su máquina tragamonedas.
—
No me quejo, me da para vivir. — Dijo Elie
con algo de fatiga.
—
No suenas convencida.
—
La verdad… Reza, no me agrada mucho la
señora Dupont, — Confesó Elie. — Es una mujer algo desagradable, sobre todo
porque solamente piensa en sus propios intereses. No le importa en quien deba
pararse.
Parecía ser que Elie era
una charlatana, disfrutaba la charla en sobremedida.
—
¿Cuáles pueden ser sus intereses? —
Preguntó Reza de manera casual. — Pareciera que este casino le da de todo.
Elie desvió la mirada.
—
No estoy muy enterada de las cosas que
pasan, simplemente debo seguir órdenes y ya. Pero puedo decir que muchas de sus
transacciones ocurren en eventos importantes, con mucha gente a su alrededor.
Esto era interesante. Ya
había confirmado que la transacción de dinero por la trata de personas
ocurriría durante el concierto de Kite el 14 de febrero pero ¿era necesario que
haya personas? Tal vez esa es parte del modus operandi de Dupont, algo que solo
puede hacer en lugares concurridos.
—
Cierto… — Dijo casualmente Reza. — ¿Qué
clase de eventos hace el casino? Escuché que hace varios al año.
—
Así es. — Dijo Elie. — Él Le Sourire de la
Fortune es un gran edificio de seis pisos dividido en tres partes: La primera
es el hotel, al oeste. Tiene habitaciones del segundo al sexto piso, el primer
piso es un spa; el área central del Le Sourire de la Fortune es el casino en el
primer piso y restaurante como balcones en los pisos dos al seis; finalmente al
este está el teatro el cual abarca del primer al tercer piso, del cuarto al
sexto son tiendas. Todos estos lugares tienen actividades diferentes todos los
días.
Tengo entendido que la
explicación fue un poco más contenida pero preferí tomarme la libertad para que
los lectores tuvieran una idea más clara de cómo era el Le Sourire de la
Fortune.
—
Interesante… — Dijo Reza entendiendo un
poco mejor la proporción del casino. — Creo que iré a explorar por mi cuenta
pero no quisiera toparme con la señora Dupont, creo que no le agrado…
—
En este momento debe encontrarse en uno de
los eventos del teatro, hay un obra musical, si bien recuerdo.
Reza se levantó de su
asiento.
— Gracias Elie,
toma, por las molestias.
El estafador sacó de su bolsillo un
billete de 200 euros y se lo entregó a Elie como propina.
— Muchas gracias,
Reza…
Elie dio una reverencia mientras Reza
salía del casino. Debía correr para llegar lo antes posible al teatro del Le
Sourire de la Fortune.
Una de las cualidades más grandes del
estafador era poder predecir los movimientos de las personas; era un
presentimiento pero lo mejor sería ver si sus sospechas eran ciertas o no.
El teatro del Le Sourire de la Fortune era
enorme, había un gran escenario en contraposición de mesas que parecían de un
restaurante que se iban alzando como en un auditorio para tener una vista clara
del espectáculo. Según tengo entendido, el teatro era también una especie de
restaurante en donde podías comer mientras disfrutabas de un espectáculo en
vivo, a diferencia del restaurante sobre el casino, este estaba abierto a todo
el que quisiera entrar y pagar el boleto.
Con discreción, Reza se mezcló entre las
mesas mientras intentaba localizar a Beatrice Dupont, por suerte para él, lo
único iluminado era el escenario, todo lo demás estaba casi en completa
oscuridad.
Le tomó unos minutos localizar a Dupont,
centrada en una de las mesas en primera fila. Había una tragicomedia
presentándose en el escenario, satirizando la vida de los prisioneros de
guerra.
La gente parecía divertirse porque nadie
prestó atención a Reza, eso facilitó al estafador su búsqueda por aquella otra
persona que no estaba prestando atención a la obra: la sombra de una persona
que se acercaba con mucha peligrosidad a Beatrice Dupont, Reza sabía que esa
persona quería hacer daño.
El estafador caminó rápidamente entre las
mesas y antes de que la persona misteriosa pudiera poner una mano sobre Dupont
(cosa que según Reza, estuvo cerca), logró tomar del brazo al misterioso
atacante y con disimulo pero rapidez, lo sacó del teatro.
Cuando las puertas del teatro se cerraron,
pudo observar que a quien tenía sujetada era a Ariana Fiore, quien a su vez,
llevaba un pequeño cuchillo, para ocultar fácilmente y de manera inteligente,
la modelo llevaba un guante para no dejar huella.
No fue difícil para Reza unir los punto:
Pasar desapercibida para el estafador excepto cuando estaba cerca de su
objetivo, utilizar la oscuridad del teatro para acercarse a su víctima,
aprovechar una obra interesante y divertida para que la atención jamás estuviera
sobre ella cuando ocurriera el fatal desenlace…
— Eres una asesina
profesional.
Ariana se liberó del estafador.
— ¿Eres parte del
servicio de seguridad de la anciana? — Preguntó Ariana en una hermosa pero fría
voz. — No, su conversación fue más hostil que placentera. No le agradas,
desconfía de ti…
— Eres buena
observadora… — Dijo Reza pensando unos momentos. — No te delataré, eso
arruinaría mis planes.
— Los cuales son…
— Robar el dinero de
la gran transacción en el mercado negro del casino.
La modelo mostró una casi imperceptible
mirada de sorpresa.
— ¿Un ladrón?
— Dime como quieras…
— Respondió Reza un poco ofendido. — Matar a Dupont ¿es una misión que te
encargaron o es venganza personal?
Esta pregunta fue una sorpresa para
Ariana.
— Dupont asesinó
hace algunos años a mi padre. Solamente quiero venganza por ello.
Reza cruzó los brazos y pensó con los ojos
cerrados.
— ¿Tú padre se
interpuso en el negocio de Dupont?
— Si, era policía.
Investigaba un negocio sucio de la en aquel entonces secretaria de la
tesorería, Beatrice Dupont. Ella lo mató a sangre fría, pero salió libre
gracias a sus fuertes influencias y a una gran cantidad de dinero que logró
robar por ser la tesorera del país.
El estafador entendió que Dupont era una
mujer realmente inteligente y despiadada, eso era perfecto para él y su plan…
— Francamente no me
interesa si Dupont vive o muere, pero la necesito convida hasta el concierto de
Kite el 14 de febrero, — Explicó Reza. — Robaré todas sus ganancias millonarias
y después podrás descuartizarla y dársela de comer a los cerdos.
La hermosa modelo no podía sentir que algo
no estaba bien en esta conversación, parecía todo muy perfecto.
— Sería mejor si la
maldita fuera arrestada y no solo robada, quiero verla caer en lo más profundo
del infierno antes de yo mandarla ahí…
— Si te interesa,
Julia Miranda, la texana, es realmente un agente de la INTERPOL. Esta
interesada en capturarme a mí y a Dupont en el mismo acto.
Esta vez se pudo ver claramente la
sorpresa en la cara de Ariana.
— Si lo que dices es
cierto… — Dijo finalmente la modelo después de meditar un largo rato. —
Quisiera ayudarte en el robo y en la captura de la anciana para después yo
matarla.
— Me parece bien. —
Dijo el estafador estrechando la mano de la asesina a sueldo.

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