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Armagun Capítulo 08: Orgullo

 


Delfina tardó un par de días en recobrar el conocimiento ya que las heridas que recibió fueron más peligrosas de lo que habían pensado. Entré Ash, Lucien y Gate vigilaban a la chica.

Ash quería ayudar a su amiga, aquella persona que lo vio por quien era y no por lo que pensaban los demás; Lucien era cada día más obvio para todo mundo; por su parte Gate quería conocer mejor a esa chica que lo ayudó…

 

>>01 de octubre<<

 

Delfina abrió los ojos, se encontraba en su cama, pero podía sentir un ligero dolor en sus piernas. De pronto, recordó todo lo ocurrido en el santuario de Servastia; los zombis, la flor monstruosa, el Armagun… La chica se sentó, pero vio a Gate, el chico que conoció en el laberinto, durmiendo con la cabeza apoyada en su escritorio. Con un gran grito, Delfina le lanzó al chico un libro que había cerca de su cama, derribándolo de la silla.

    ¡¿Qué rayos haces en mi habitación?!

    Te… ¡Te cuidaba! — dijo Gate cubriéndose.

Aunque su tono de voz sonara juvenil y asustadiza, su mirada lo hacía verse peligroso, aunque eso a Delfina no le importaba.

    ¿Me cuidabas?

    Si… — Gate se levantó del suelo lentamente y mostrando algo de miedo — llevas tres días dormida…

Delfina se levantó de un salto de la cama cuando escuchó eso, no le importaba que sus piernas le dolieran todavía.

    ¡¿Tres días?! ¡¿El asesino ha sido capturado o ya mató a la última víctima?!

Gate estaba confundido, no esperaba que lo primero que la chica dijera al despertar fuera eso…

    No he escuchado nada… no creo que haya pasado nada todavía.

Delfina lanzó un suspiro y finalmente pudo analizar a Gate Keiter. Su rostro era joven, no tanto como Rex, pero tampoco tan mayor como ella o Ash, debía tener unos 17 años. Llevaba ropa grande para él ya que tenía una complexión muy delgada. Su expresión facial parecía tener una extraña sensación de miedo, muy parecida a la que Ash suele poner; esto era raro ya que en el laberinto mostró gran valor y fuerza para pelear. No era feo, pero tampoco parecía gran cosa, tal vez sus ojos eran culpables de ello; fuera de eso, no parecía ser una persona con dobles intenciones, esa fue la conclusión que tuvo Delfina en ese primer análisis.

    ¿Entonces me estabas cuidando? — preguntó Delfina sentándose en la cama.


    Bueno, Ash y ese chico Lucien, nos hemos turnado — dijo Gate algo apenado.

    Gracias por estar al pendiente de mi salud — dijo Delfina con su característica sonrisa falsa.

    No hay de que, realmente quería saber algo…

    ¿Qué cosa?

    ¿No te asustan mis ojos? — preguntó Gate intentando mostrar una seriedad que más bien parecía rencor a causa de su mirada — En el santuario te asustaste al principio, pero te acostumbraste casi de inmediato.

    Me acostumbré a ojos peligrosos al estar con Ash, además quiero pensar que eres buena persona y si ese es el caso, entonces no importa quién o qué seas.

Gate se sonrojó aún más. Parecía ser que era mucho más tímido que el demonio.

La puerta de la habitación se abrió y Lucien entró. Al ver a Delfina despierta, el muchacho corrió para abrazar a la chica.

    ¡Gracias a dios estas bien! — el abrazo de Lucien realmente era cariñoso, Delfina se sentía tranquila en esa situación.

    Si, tu anillo realmente me trajo suerte — sonrió Delfina — Pero parece que llevo durmiendo mucho tiempo así que es mejor que me levante, coma y me dé un baño.

    Si…

Lucien volteó y vio a Gate, no pudo evitar reaccionar mal y ponerse entre él y Delfina para protegerla.

    Por dios, primero Ash y ahora él… — la chica parecía genuinamente enfadada.

    Pe… perdón, no me acostumbro a sus ojos… realmente parecen que intenta matar a alguien. No puedo acostumbrarme del todo…

 

Eran las cinco de la madrugada por lo que el salón estaba vacío. La chica se dedicó a bañarse, arreglarse y comenzar a practicar su movilidad ya que se sentía algo entumida por tanto dormir.

Dieron las siete y media y Ash llegó a la abadía. Al ver a la chica despierta, el demonio no pudo evitar correr y abrazarla. Lucien estaba algo molesto por eso, pero era su compañero, no podía hacer nada…

    Es bueno que por fin despertaras — Ash sonreía gentilmente.

    Era obvio, así que ponme al día ¿Qué ocurrió con el documento que encontramos en el santuario?

    Lo traduje con mis ojos carmesí — dijo Ash sacando un papel de uno de sus bolsillos.

Delfina tomó el escrito, pero al revisarlo vio puras palabras incomprensibles para ella.

    ¿Qué significa esto? — preguntó la chica confundida.

    Bueno, el Armagun está escrito en lenguaje demoniaco y aunque sea un demonio, yo no sé ese idioma… — dijo Ash, encogió los hombros y mostró una sonrisa burlona.


La chica se sorprendió de esa actitud en su compañero, cerró los ojos ya que conocía ese modo de ser.

    Ash ¿Quién te enseñó esa manera de responder?

    ¿Eh? Pues Rock dijo que si actuaba con mayor confianza y una actitud despreocupada podría ahorrarte preocupaciones… — Ash se veía algo apenado.

    Está bien que quieras desarrollan tu propia actitud, pero por amor de dios ¡no actúes como ese imbécil de Rock!

Delfina volteó para todos lados intentando buscar al chico Evans y mirarlo con odio, pero sus ojos se posaron en Gate, quien se encontraba comiendo sentado en la escalera, alejado de todo mundo.

    ¿Qué hace Gate allá? — preguntó Delfina algo extrañada.

    Todo mundo se asusta al verlo por lo que suele comer solo — dijo Ash mirando también — he querido acercarme, pero no tengo muy buena habilidad social como para eso.

Delfina se levantó y se acercó a Gate; este volteó a ver a la chica; su expresión era de sorpresa, aunque su mirada parecía de fastidio.

    Come con nosotros — dijo Delfina; su rostro mostraba una sonrisa dulce pero sus ojos mostraban que no era una petición, era una orden. Gate se asustó un poco…

Sin decir nada, Gate se levantó y fue a sentarse con Delfina y Ash.

Todo mundo los veía de manera extraña, con desprecio y de manera rara, pero, sobre todo, las miradas iban enfocadas a Delfina; que una chica se aliara con dos rarezas como Ash y Gate era algo que traía mala reputación. Aunque la chica no estaba acostumbrada a ser odiada, era algo que le parecía interesante.

En casa, todo mundo la trataba bien por ser de los seis escudos y por ayudar a su comunidad; ahora, sin preocuparse de las necesidades de los demás, podía ver la verdadera perspectiva que tenía ante los demás.

Para Gate, era un poco difícil tener las miradas de todos sobre él, resultaba nueva esa situación, o al menos eso esperaba ya que no recordaba su pasado. En el caso de Ash, las miradas de todos le resultaban tan natural como respirar por lo que muchas veces no lo notaba.

Hope se acercó a la mesa, pero se quedó quieto al ver a Gate, por un segundo se asustó, pero intentó conservar la compostura, o al menos fingir que la tenía.

    Oh… hola… veo que Delfina aumentó su número de piezas con las cuales jugar — dijo el chico de cabello azul intentando desviar su reacción inicial y sustituirla con la ira de la chica.

    ¡¿Cómo que piezas?! — El plan funcionó.

    Bueno, eres una mujer muy astuta y no es raro pensar que usas a estos chicos como herramientas para poder salir adelante — Rock apareció y se sentó junto a Delfina.

    ¡Eso es mentira! ¡Díganles!

Delfina volteó a ver a los chicos, pero Gate no sabía que decir, no conocía a Delfina; Ash simplemente volteó y dijo:

    Tal vez… solo un poco…


Ash recibió la mirada que Delfina tenía reservada para Rock Evans.

    ¡No soy un monstruo como para usar a la gente para mis propósitos!

Gritando eso, la chica se levantó y salió de la abadía, estaba furiosa y no quería ver a nadie.

 

Delfina caminaba sin rumbo alguno; subiendo y bajando escaleras, caminando por pasillos y callejones, atravesando las plazas y empujando a la gente que se metía en su camino. Tenía tanto enfado en su interior que parecía que estaba a punto de matar al primero que se ocurriera dirigirle la palabra.

Hubiera esperado esa mentalidad de cualquiera de la abadía, incluso la habría esperado de sus hermanos, pero jamás de Ash.

Para Delfina, Ash era la persona en quien más podía confiar. Tal vez no lleven tanto tiempo conociéndose, pero el demonio había demostrado su bondad y fuerza en varias ocasiones. Eso era algo que ella apreciaba.

Del mismo modo, Ash siempre la trato como “Delfina” y no como “Señorita Holygate”. La ignorancia del demonio era de lo que más disfrutaba ella, no tenía que ser “la importante integrante de los seis escudos”, tenía que ser sólo ella misma… ¿pero él la veía como una convenenciera?

Delfina llegó a la punta oeste desde donde se podía ver al horizonte; el campo y ocasionales bosques tranquilizaron un poco a la chica.

Tal vez era su propia culpa, siempre puso como prioridad el demostrar su valía y eso podía traducirse como si fuera alguien fría y calculadora. Tal vez lo era, pero no como para usar a otras personas en su retorcido objetivo.

Aunque tal vez Rock tenía razón (como normalmente suele ser) y su actitud demostraba eso. Si ese es el caso, entonces la chica debía disculparse con Ash.

    Oh, aquí estas…

Delfina se sorprendió al ver a Gate.

    Nos mandaron a buscarte — dijo el chico desviando la mirada.

    ¿Nos?

    Si, cuando saliste de St. Tremilion, Lucien regaño a Ash y lo mandó a buscarte para disculparse. Lo acompañe, pero te perdimos entre los callejones.

    Nos separamos y por suerte pude encontrarte — Gate se acercó al borde para también apreciar la vista.

    Le debo una disculpa a Ash — dijo Delfina finalmente — me he obsesionado con mostrar mi potencial y como me ha ido bien, di a Ash por sentado.

    ¿Por qué necesitas demostrar tu potencial? — Ash apareció y se acercó a Delfina y a Gate, la chica lo vio y simplemente sonrió.

    Ocurrió hace muchos años… — Delfina se volteó para ver al horizonte — yo solía ser muy caprichosa, dejaba que todo mundo hiciera todo por mí. Mis hermanos mayores no me aguantaban y preferían alejarse; esto provocó que cuando mis papás fueron de viaje a


Cathedral, solo yo los acompañé porque mis hermanos no querían estar cerca de mí. Sin embargo, en el camino, fuimos atacados por unos monstruos. El carruaje en el que íbamos fue volcado y aunque mi papá peleó valientemente, fue asesinado. Sus pistolas cayeron cerca de mí, pero no intenté jalar el gatillo, tenía miedo de hacer algo. Mi madre puso su cuerpo para protegerme y por ello, ella también murió.

Los monstruos se fueron y quedé sola sin saber que hacer, solo podía llorar esperando a que alguien me salvara…

Pasaron varias horas antes de que encontraran la carreta y me salvaran. Me sentí patética… en ese momento entendí que sólo soy una inútil, sobre todo porque mis hermanos comenzaron a sobreprotegerme, ellos se culpan por no acompañarnos pues ya desde entonces sabían pelear muy bien… pero todo fue culpa mía y mi actitud caprichosa.

Ash se acercó a Delfina, se puso juntó a ella y vio que sus ojos estaban poniéndose rojos.

    Intenté lo mejor que pude para ser más autosuficiente y sobre todo para ayudar en la casa Holygate y no ser una carga sino todo lo contrario. Hago un buen trabajo solucionando problemas de la sociedad y situaciones varias, mi inteligencia y habilidades para planeación no tenían igual, sin embargo, yo quería hacer más para no sentirme tan vulnerable y entonces mis hermanos dijeron algo que me hizo sentir mal… Taurus dijo: “No eres lo suficientemente fuerte para entrar en combate” y Serpento dijo: “Nuestra prioridad siempre será tu seguridad”. Esas dos frases me hicieron revivir el pasado… no ser fuerte como para salvar a mis padres y ser dependiente de otras personas.

Delfina usaba toda su fuerza de voluntad para no llorar.

    Tal vez mi orgullo es muy importante para mí, pero eso es porque como Holygate, representa no volver a ser como era antes y no volver a provocar dolor a gente a quien amo.

Después de un largo silencio, Ash le dio un ligero empujón a Delfina con su brazo.

    Dudo que muchos puedan hacer lo que tú haces — dijo Ash — he escuchado muchos motivos por los que la gente se entrena en St. Tremilion y realmente son muy egoístas: Gente que busca fama, porque se los ordenó su familia, porque no tienen de otra, para ganar cierto renombre… Tu motivo viene de algo más importante que el orgullo que tienes…

    Cierto, igualmente se esas historias — se acercó Gate también a la chica — Yo tal vez tenga amnesia, pero creo saber cuándo una persona está trabajando por algo que vale la pena.

    ¿Cómo saben eso de las demás personas? — preguntó la chica.

    Fabula me lo contó — dijo Ash sonriendo.

    Igual a mí — contestó Gate sonriendo tímidamente.

Delfina agachó la cabeza y comenzó a reír. Del mismo modo, Ash y Gate rieron también. Ella y ellos rieron un largo rato; en retrospectiva, Delfina se dio cuenta que no había reído así desde


que llegó a Gremier, no se había sentido tan cómoda con otras personas como estando con ellos dos.

Después de un rato y habiendo parado de reír, Delfina volteó a ver a Ash y le dijo:

    Perdón por hacerte sentir que eras una herramienta para mis objetivos, eres mi amigo y agradezco que lo seas.

    Yo agradezco que no me juzgues como todos los demás solo por ser demonio.

    Es bueno que se reconciliaran — dijo Gate un poco más relajado, pero eso no duró mucho…

De una de las calles que conectaban a la plaza, salió volando un cuchillo que se le clavó en el pecho a Gate. Delfina y Ash reaccionaron rápidamente, el demonio revisó al muchacho y por suerte el arma no tocó ningún órgano importante, parecía ser que Gate tenía una piel dura.

Delfina sacó su pistola y cubrió a Gate mientras identificaba al atacante. Algunas personas vieron el incidente, pero pensaron que había sido Ash únicamente porque tenía ojos carmesís. La gente gritó y corrió buscando guardias a los cuales pedir ayuda. Delfina intentaba no distraerse con toda la conmoción hasta encontrar al culpable… y lo vio.

El chico delgado de cabello negro largo quien solo se cubría con una capa vieja y quien atacó también a Ash unos días antes: el asesino de Gremier.

El criminal se alejó entre los callejones perdiéndose de vista. Sabiendo quien era el atacante, Delfina cambió su objetivo y detuvo a la gente que intentaba atacar a Ash.

El gritar el nombre “Holygate” hizo que todo mundo se detuviera. Delfina explicó la situación y aunque seguían sospechando de Ash, la autoridad de uno de los seis escudos era mayor que la de cualquiera de esas personas.

Gate se sentó recargándose en una pared y sin gran problema, se retiró el cuchillo del pecho.

    ¿No te dolió? — Delfina estaba sorprendida.

    Si duele, pero no tanto. Parece que fui entrenado bien para resistir el dolor — dijo Gate un tanto apenado — además no le dio a nada importante de mi interior.

Ash miró el cuchillo, era igual al que Rex entregó como prueba de la humanidad del asesino de Gremier.

    ¿Fue él?

    Sí…

    ¿Quién? — Preguntó Gate confundido.

    El asesino de Gremier.

    ¿Soy su blanco?

    Su blanco final — Delfina sonrió — y eso es bueno.

    ¡¿Qué?!

    Ahora sabemos tras de quien va y por ende podremos protegerte y atraparlo. Tal parece que no necesitaremos investigar si lo que dice ese documento extraño está relacionado al oráculo del tiempo — dijo Delfina un tanto aliviada.

    Por cosas así pensamos que solo somos tus peones — se enfadó Ash un poco.


    Lo siento — se inclinó Delfina frente a Gate — te prometo que atraparemos al asesino antes de que te haga algo.

    Gracias… — Gate se revisó la herida del pecho, sangraba muy poco — ¿Pero por qué me atacó?

    Parece que el asesino tiene información del futuro y busca gente que pueda interferir con su plan — explicó Delfina.

    ¿Cómo podría hacer eso? Ni si quiera recuerdo mi verdadero nombre.

    Tal vez eres alguien más importante de lo que pareces — dijo Delfina — recuperar tus recuerdos está muy ligado al azar y si nadie te ha reconocido en Gremier significa que no eres de aquí, por eso creo que atrapar al asesino y hacerlo hablar es la idea más rápida para descubrir quién eres y cuál es tu función para arruinar su plan.

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